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Entre tomates y morrones, hallan más de 2500 plantas de marihuana

Los investigadores detuvieron a cuatros sospechosos, entre ellos el propietario del campo, en Merlo, donde se descubrió la droga; la organización planeaba vender las flores a un costo de $ 30.000 el kilo

Sábado 13 de diciembre de 2014
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LA NACION
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No fue fácil descubrir los invernaderos. Estaban en una zona de difícil acceso. Y, para no echar a perder la investigación, los detectives hicieron un seguimiento escalonado. Es más, en la última etapa simularon ser baqueanos y, a caballo, llegaron hasta el lugar donde se sospechaba que se producía marihuana en forma comercial. Y no se equivocaron: en un campo donde se cultivaban tomates y morrones, la Policía Federal descubrió entre 2500 y 3000 plantas de Cannabis sativa, que estaban a punto de ser comercializadas.

El hallazgo se produjo en las últimas horas en un campo situado a dos kilómetros de la estación Mariano Acosta del ferrocarril Sarmiento, en el partido bonaerense de Merlo.

Según estimaron los especialistas, con la cantidad de plantas halladas se podían comercializar 1000 kilos de marihuana prensada. Pero la organización había planeado vender la cosecha de flores hembras, más conocidas como cogollo, que tiene un 50 por ciento de tetrahidrocannabinol (THC), sustancia que ejerce un efecto peligroso y directo sobre el sistema nervioso central.

"El kilo de cogollo se comercializa como mínimo 30.000 pesos. Con las 2500 plantas descubiertas podían haber cosechado entre 50 y 70 kilos de cogollo", explicó una calificada fuente de la investigación.

Por orden del juez federal de Zárate-Campana Adrián González Charvay, cuatro sospechosos de ser los principales responsables de la organización quedaron detenidos.

Entre los sospechosos apresados se encuentra el propietario del campo: un hombre que siempre se dedicó al cultivo de tomates y morrones hasta que se abrió pasó al negocio de la marihuana. Hasta su detención vivía en una casa del Country Club Banco Provincia, en Francisco Álvarez, informaron a LA NACION calificadas fuentes de la investigación. "Fue un excelente trabajo de Drogas Peligrosas de la Policía Federal. Un hallazgo de esta naturaleza es algo sin precedentes en la Argentina", sostuvo el secretario de Seguridad, Sergio Berni, después de recorrer los diez invernaderos con marihuana, cuyas plantas luego fueron quemadas.

El funcionario nacional estuvo acompañado del juez federal González Charvay; del jefe de la Policía Federal, comisario general Román Di Santo, y del jefe de la Superintendencia de Drogas Peligrosas, comisario inspector Néstor Roncaglia.

Los cuatro detenidos, que eran indagados anoche, están imputados del delito de siembra y cultivo de estupefacientes y trata de personas porque en el campo donde se hizo el allanamiento se liberó a 15 personas que eran explotadas laboralmente.

Según reconstruyó un investigador del caso a LA NACION, cuando los uniformados irrumpieron en el lugar, el dueño del campo se quebró y reconoció que la ambición lo llevó por el mal camino. "Él siempre, junto con su padre, se dedicó a los tomates y morrones, pero desde hace un tiempo se abrió a un negocio ilegal", explicó una calificada fuente del caso.

Todo comenzó hace seis meses. Se trata del desprendimiento de otra investigación que tiene el juez González Charvay con la Policía Federal. En esa causa, los pesquisas estaban detrás de una banda internacional que comercializaba cocaína y droga sintética. Pero en un momento de la investigación surgió que había nexo con productores de cogollos de marihuana en el oeste del conurbano.

Entonces se comenzó a seguir la pista de los cogollos. No fue fácil, pero los investigadores, a partir de escuchas telefónicas, lograron identificar a los sospechosos.

"Cuando estábamos convencidos de quiénes podían estar vinculados con las plantaciones de marihuana, comenzamos a seguirlos. Pero para no llamar la atención lo hicimos en forma escalonada. Primero hicimos un seguimiento por la Autopista del Oeste, después continuamos hasta la estación Mariano Acosta y luego, unos policías que se hicieron pasar por lugareños que se movían en bicicletas y, en la última etapa, simulamos ser baqueanos con gente que anduvo a caballo", dijo un investigador.

Se sospecha que la banda llegó a comercializar, en una etapa experimental, una cosecha anterior de cogollos, mercadería que tiene un público ABC1. Se secuestraron dos camionetas 4X4, dos motos, dos autos de lujo y tres tractores.

Ayer, antes de retirarse del campo en un helicóptero, Berni sostuvo que si el juez González Charvay decide confiscar el campo, él va a proponer que sea entregado al Servicio Penitenciario Federal (SPF) para que los presos cultiven y cosechen tomates y morrones. "Quiero ver cuántos presos que quieren sueldo y aguinaldo vienen a trabajar", ironizó el funcionario.

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