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Salir adelante entre todos: familia, escuela y comunidad

Escuela San Roque González, Concordia, Entre Rios"Con nuestra comunidad y por ella, crecemos integralmente"
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6 de diciembre de 2014  

Los habitantes de Benito Legerén en Concordia ( Entre Ríos) sufrieron, en los años 80, el cierre del frigorífico que consistía en la principal fuente de trabajo de la zona. Fue allí, en esta población decaída y tambaleante, donde 8 de cada 10 adolescentes no estudiaban ni trabajaban que dos padres jesuitas de la Compañía de Jesús decidieron poner manos a la obra y reflotar la comunidad mediante la creación de la escuela San Roque González de Santa Cruz. "El nacimiento de esta escuela fue un impulso nuevo que se le dio al barrio, lo digo como vecina de esta comunidad de toda la vida", afirma Stella María Trava, directora de primaria.

Con esfuerzo y dedicación, esta institución - que pertenece a la Fundación Manos Abiertas- fue creciendo año a año. Hoy, además de ofrecer una escolaridad de jornada completa con formación teórica y práctica que incluye clases artísticas, inglés, música, computación, educación física, catequesis y expresión corporal, la escuela cuenta con numerosos talleres de oficios para promover la inserción laboral no sólo de los jóvenes y padres que asisten a la escuela, sino de todo el barrio. Entre ellos: el taller de carpintería, herrería, apicultura, vivero y huerta.

Lucas Trinidad, uno de los alumnos del taller de herrería, sostiene: "Creo que es positivo participar porque siempre que aprendés, ganás. Además, cada vez que en mi casa o en la escuela se rompe algo, yo lo puedo arreglar: sillas, carteles, lo que haga falta. Me pone contento ver lo linda que es la escuela y saber que alumnos y padres colaboramos con eso. Ahora, que dentro de poco me recibo, me doy cuenta de lo mucho que me dio este lugar, entonces de alguna forma se lo quiero devolver. Ese es el sentimiento que tenemos todos los alumnos".

Asimismo, Lucas cuenta orgulloso que sus padres ayudan con el mantenimiento y la limpieza de la escuela. Ellos no son los únicos, ya que todas las familias brindan su tiempo y energía para participar en las tareas. Su presencia es permanente. Por este motivo es frecuente encontrar a madres y padres arreglando las plantas del jardín, ordenando los libros de la biblioteca, realizando tareas de limpieza, brindando apoyo escolar, sirviendo la merienda., hay opciones para todos los gustos.

También hay padres encargados de los microemprendimientos que generan ingresos para la institución: el vivero y la producción, y venta de panes, pizzas y tortas. Estas actividades forman parte del acuerdo que sellan las familias donde se comprometen a colaborar 2 horas por semana para cuidar y mantener en condiciones la escuela, a cambio de que sus hijos reciban una educación de calidad sin costo alguno.

A su vez, la escuela integra a chicos con discapacidad, haciendo las adaptaciones curriculares necesarias y a los niños y jóvenes institucionalizados del Hogar Casa Javier de la Fundación Manos Abiertas. Además se lleva adelante el proyecto de Ayudantía, mediante el cual los alumnos más avanzados en su aprendizaje ayudan con las tareas a aquellos compañeros que tienen más dificultades. Por su parte, los jóvenes de 4° y 5° año realizan tareas de voluntariado tanto en la escuela como en la comunidad, dando aquello que los distingue: su alegría y espíritu servicial.

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