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Seis productores teatrales apuestan por un joven creador

Los responsables de algunas de las salas más importantes de la calle Corrientes respaldan el estreno de Bajo terapia, del debutante Matías del Federico

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PARA LA NACION
Sábado 10 de enero de 2015
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Una experiencia inédita en Buenos Aires. Seis reconocidos productores del circuito comercial se unen para apoyar el estreno de un texto de autor nacional en la calle Corrientes: Sebastián Blutrach, Pablo Kompel, Mauricio Dayub, Ignacio Laviaguerre, Carlos Rottemberg y Julio Gallo. Esta semana subió a escena, en el teatro Metropolitan Citi, Bajo terapia, de Matías del Federico, con dirección de Daniel Veronese.

El proyecto es el resultado de una propuesta denominada Contar I que promovieron la Asociación de Productores Teatrales (Aadet), la Asociación Argentina de Actores (AAA) y Argentores. Lanzaron un concurso destinado a autores dramáticos de todo el país con la intención de seleccionar hasta diez piezas que participaran de la denominada Primera feria teatral de Buenos Aires. Las obras seleccionadas fueron dadas a conocer en un ciclo semimontado y el grupo de productores coincidió en llevar a escena Bajo terapia. El elenco está conformado por Mercedes Scápola. Manuela Pal, María Figueras, Héctor Díaz, Carlos Portaluppi y Darío Lopilato.

La historia muestra la realidad de tres parejas que asisten al consultorio de una psicóloga. Ella ha dejado sobres que contienen determinadas consignas que sus pacientes deberán abordar y analizar entre todos. Así, la terapia se transforma en un juego con ciertos ribetes caóticos, cargados de un humor desopilante.

"Nos parece que existe un mito sobre que no se quiere producir teatro argentino en el circuito profesional, realmente no es así -explica Carlos Rottemberg, a cargo de varias salas en Buenos Aires y Mar del Plata-. Cuando aparece un material potente y con posibilidades aquí estamos varios. En el caso puntual de esta obra, fue una muy buena coincidencia que seis personas, viendo el mismo semimontado, nos hayamos interesado en ese texto, lo que ratifica la buena sintonía que reina entre los socios de Aadet."

El espacio del autor argentino

Si bien durante las primeras décadas del siglo XX el circuito comercial fue el ámbito por antonomasia en el que se estrenaba la producción dramática argentina, ese espacio parece haber perdido identidad. Un rápido repaso por la historia del teatro argentino posibilita observar las exitosas presentaciones de sainetes, grotescos, comedias costumbristas y revistas durante las década de 1920, 30, 40 y 50. En algún momento, la proliferación de salas independientes llevó, tal vez, a los autores a estrenar sus obras en esos ámbitos y el circuito comercial optó por llevar a escena, mayoritariamente, a autores extranjeros. Aún así los dramaturgos argentinos vienen reclamando, hace ya tiempo, recuperar un espacio dentro de ese circuito.

"Creo que la ausencia del dramaturgo argentino en los teatros del circuito comercial se fue dando naturalmente en las últimas décadas -comenta Mauricio Dayub, actor y director del Chacarerean Teatro-, y entiendo que fue más una elección de los autores. No hubo confrontación. Creo que estos creadores empezaron a preferir ámbitos desde los cuales la experiencia de producción es más artesanal y se tiene otro tipo de relación en el tiempo con la obra en cartel. Un plaza teatral tan amplia como la nuestra hace que haya opciones y lo mejor es que cada uno pueda acceder a la que más le interesa para su obra, que siempre es la que tiene que ordenar cual es el lugar adecuado para su estreno."

"Hay muchos dramaturgos que desarrollan su obra únicamente como un medio de expresión personal, hecho absolutamente válido, pero sin plantearse si las temáticas abordadas o la forma en que esta se desarrolla será atractiva para un volumen mayor de espectadores -reflexiona Pablo Kompel, responsable del Teatro La Plaza-. Desde ya que una comedia será potencialmente más comercial que un drama pero fuera de una definición bastante obvia como ésta, creo que para que un material sea más popular y, por ende, más comercial se trata fundamentalmente de más espectadores sintiéndose representados y conmovidos por lo que pasa en escena. Esto, como sucede también en ciertas ocasiones en el cine de autor, es muchas veces puesto en un segundo plano y lo que se privilegia es esta idea del autor expresándose y nada más."

El productor Ignacio Laviaguerre (La duda, La prueba, ¡Más respeto que soy tu madre!) especifica "que hacen falta canales de comunicación para que los autores puedan dar a conocer su material. Hoy la búsqueda por parte de los productores es muy artesanal y hasta a veces fortuita, no acorde para una plaza teatral tan importante como Buenos Aires. Pienso que la falta de un sistema adecuado también desalienta a los autores a escribir obras para el circuito comercial."

"Los dramaturgos nacionales tuvieron su último auge, paradójicamente, en la dictadura - apunta Rottemberg-. En el circuito comercial es donde menos se notaba la censura y por eso es que tanta gente prohibida en TV, cine o teatros públicos encontró la posibilidad de continuar trabajando en ese ámbito. Lo mismo pasó con los autores. Al llegar a 1983, la apertura en las distintas ramas hizo declinar el interés por el mensaje. A modo de prueba vale la experiencia Teatro Abierto de 1981."

Autor nacional, creación local

Es interesante observar ciertas reflexiones de este grupo de empresarios respecto de la creación teatral. Al respecto, Rottemberg aclara que cuesta bastante encontrar material para el circuito más masivo. "Lo reconocen los propios autores", aclara. Y aporta un dato muy atractivo cuando hace la distinción entre "dramaturgia nacional" y "autores nacionales" porque, según detalla, estos últimos han encabezado las recaudaciones de espectáculos en estos años. Como ejemplos cita: Les Luthiers, ¡Más respeto que soy tu madre!, propuestas de Martín Bossi, Enrique Pinti, Midachi, Pepe Cibrián, Gerardo Sofovich, Stravaganza, los éxitos televisivos llevados al teatro en vacaciones de invierno, Artaza y Cherutti, Fátima Florez y las comedias veraniegas de Carlos Paz.

"En las décadas antes mencionadas y algunas más -apunta Julio Gallo, a cargo del teatro Astral- el teatro de autor argentino y las obras costumbristas predominaban en el denominado circuito comercial, en tanto que obras de importantes autores extranjeros tenían acogida fuera de este circuito o en el teatro independiente. Pero me vienen a la memoria el estreno, con enorme éxito, de Panorama desde el puente, de Arthur Miller, en el teatro Lasalle, y de ¿Quién le teme a Virginia Woolf?, de Edward Albee, en el Regina. Desde hace años esta división se ha diluido y ambos ámbitos, el que podemos denominar «céntrico» y el off ofrecen numerosos ejemplos de espectáculos de diversos géneros y calidad, de autores nacionales y extranjeros. Aunque el sueño de cualquier creador es triunfar en la calle Corrientes, hay quienes prefieren desarrollar sus experiencias creativas en ambientes más alejados y de menor envergadura por considerarlos más adecuados para sus propuestas artísticas."

"Considero como Rottemberg que en la dictadura, el teatro por ser menos masivo, fue el ámbito de mayor expresión de los autores de texto. Ya en democracia, creo que se volcaron más al teatro independiente, al hecho artístico. Hay una transformación de las temáticas y nuevas búsquedas. Creo que tenemos ya como sociedad la madurez de no prejuzgar ninguno de los ámbitos y consensuar vocaciones y gustos y dentro de esto, hay mucho por hacer y trabajar para seguir acercando a los autores a este circuito", indica Sebastián Blutrach, empresario del teatro Picadero.

"Si lo reducimos, como dije, al teatro «de texto» -amplía Gallo- los números se emparejan y pareciera que hubiera un predominio de los autores extranjeros. No obstante es interesante observar que el hecho teatral comienza en el autor pero de él participan traductores y adaptadores (que son también autores), artistas, músicos, directores, escenógrafos locales que hacen que el producto final sea mayoritariamente nacional. También es muy frecuente que en la adaptación de la obra de autoría extranjera se opte porque la acción transcurra en el medio local, los personajes se argentinicen de manera tal que si el espectador consulta en el programa la nacionalidad del autor se llevaría una sorpresa." El proyecto Contar tendrá una nueva edición durante esta temporada. Los productores creen mucho en su continuidad.

El autor, conmovido

Matías del Federico tiene 33 años y vive en San José de la Esquina, Santa Fe. Hace teatro desde los 15 años, pero aclara: "Se podría decir que estoy dando mis primeros pasos en la dramaturgia." Respecto de Bajo terapia, el autor destaca: "Nace por la necesidad de ahondar en el universo de la pareja." Profundo admirador de Daniel Veronese, director de Bajo terapia, Del Federico se siente conmovido por este proceso que está viviendo y que, sin duda, será muy definitorio en su carrera.

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