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Además de jugar, de qué trabajan los Gladiadores, que hicieron historia en el Mundial de handball

La historia de un grupo que se metió en los octavos de final (se medirá el lunes ante Francia) a puro esfuerzo

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LA NACION
Domingo 25 de enero de 2015 • 08:06
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DOHA.- Federico Pizarro firma nueve goles en la planilla de un partido decisivo con la misma calma con la que cada mañana abre su gimnasio de crossfit, el entrenamiento de moda. Juan Pablo y Federico Fernández , de buen rendimiento en momentos clave, suelen repartir el tiempo entre el handball y el vivero familiar. Adrián Portela tiene un gimnasio, mientras que su hermano Pablo trabaja en una empresa familiar. Sergio Crevatin , el gigante de 108 kilos, es empleado de una casa de envío de dinero. Y Facundo Cangiani, categoría 91 y uno de los más chicos junto con Pablo Simonet , estudia el profesorado de educación física.

De los 16 jugadores que conforman la lista de la Argentina en el Mundial de Qatar , siete se desempeñan en el torneo local, y al trabajo diario le suman las becas del Enard y la Secretaría de Deporte. Un dato que sorprende a los europeos, que intentan entender qué hicieron los Gladiadores para soñar en grande.

"¿Cómo nos arreglamos? En la Argentina es un deporte amateur y tenemos que trabajar mucho sobre la parte psicológica, con fijación de objetivos. Y ahí potenciamos al máximo los pocos recursos", explica Eduardo Dady Gallardo , el DT. Mientras, a su lado, su colega ruso Oleg Kuleshov no levanta la mirada y mastica bronca, sin encontrarle explicaciones a lo que acaba de suceder.

"En su 10a participación en un Mundial, la Argentina alcanzó la tercera clasificación a la segunda rueda y se sumó a lo obtenido en Francia 2001 y hace cuatro años en Suecia. Otro mojón para atesorar "
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En el Hall de Deportes de Duhail, la Argentina reescribió la historia del handball nacional: venció a Rusia por 30-27 y se clasificó a los octavos de final. Capítulo inolvidable ante rivales a los que hasta no hace mucho se los miraba con respeto. Ahora, con experiencia y rebeldía, quienes exigen respeto son los integrantes de una camada que nunca dudó de sus capacidades y alcanzó el merecido premio. Primero, haciendo ruido ante Dinamarca, con el 24-24 en el debut. Después, jugando de igual a igual contra Polonia -se perdió por un gol- y Alemania. En el mentado "grupo de la muerte", la selección siempre se sintió viva. Ante potencias que se mueven en un ámbito profesional, los argentinos mostraron sus mejores cartas. Y frente a Rusia, no podía ser la excepción.

Ahora es tiempo de animarse a más, dentro de un panorama de dificultad mayúscula: mañana a las 15 de nuestro país, la Argentina (4° del Grupo D) se medirá en Lusail ante Francia (1° del C), que se impuso en los tres únicos duelos mundialistas. Ya sin presiones, es el momento de desafiar al bicampeón olímpico y atreverse a soñar, aunque suene imposible.

Foto: Reuters

Ayer, frente a los rusos, Diego Simonet tuvo el partido que tanto esperaba tras un flojo rendimiento ante Alemania: convirtió seis goles y se llevó el premio al mejor jugador del encuentro. "Lo logré gracias al apoyo del grupo", mencionó. Pizarro, picante, incisivo y goleador, marcó nueve y va camino a dejar la Universidad Nacional de Luján para dar el salto al Viejo Continente. Fede Fernández anotó cinco y Vieyra gritó cuatro veces. Sin Sebastián Simonet desde el primer cuarto hora, expulsado por golpear a un rival, el equipo no se cayó: hubo convencimiento y fortaleza para reacomodarse a tiempo.

De poco rodaje hasta ayer, Pablo Simonet, el menor de los hermanos, entró y convirtió tres goles en las cuatro chances que tuvo. El capitán Gonzalo Carou cerró un buen partido y el arquero Matías Schulz , bajo la lupa, apareció cuando la pelota quemaba, en unos minutos finales en los que era vital bajar la cortina y estirar la diferencia. A falta de 12 minutos, la Argentina encontró la ventaja de tres goles y se sintió más cerca de conseguir el pasaje a octavos. Soportó la presión del ataque ruso y respondió con más goles.

"Fue un premio al sacrificio, a luchar, a todo lo que hicimos para llegar hasta acá", destacó Gallardo, el mismo estratega de la gesta de Suecia 2011 y quien más conoce los defectos y virtudes de esta generación. La Argentina llegó a Doha de punto, pero desde ese lugar se hizo fuerte. Mientras las cuatro selecciones europeas pensaban en qué ubicación de los cuatro primeros lugares finalizarían, dejando a la selección y a Arabia Saudita a un costado, el plantel tomó esa idea y la utilizó como combustible para la motivación.

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