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El caso Nisman alienta la idea de la unidad opositora

Analizan acuerdos parlamentarios y sobre políticas de Estado, y hasta un posible gobierno de coalición

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LA NACION
Lunes 16 de febrero de 2015
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La muerte de Alberto Nisman, su alto impacto político y las derivaciones de su denuncia contra Cristina Kirchner sumaron un elemento al escenario electoral que se encamina a ganar relevancia en los próximos meses: la posibilidad de que las fuerzas de la oposición busquen acuerdos para encarar las elecciones presidenciales y un gobierno de coalición.

Los niveles de acercamiento forman un amplio abanico, que va desde el acuerdo parlamentario hasta el compromiso con un programa de gobierno común, pasando por los acuerdos electorales distritales y de políticas de Estado. La idea de la gobernabilidad como uno de los desafíos centrales del próximo período presidencial atraviesa todos los niveles.

Desde que Nisman presentó su denuncia contra la Presidenta el 14 de enero y, sobre todo, a partir de su muerte, el Congreso se volvió la arena preferida -en realidad, casi obligada- por la oposición para mover sus fichas.

La oposición en pleno, durante una conferencia en apoyo a Nisman
La oposición en pleno, durante una conferencia en apoyo a Nisman. Foto: LA NACION / Hernán Zenteno / Archivo

El mismo día de la muerte de Nisman quedó claro que los candidatos presidenciales están muy lejos de poder articular estrategias comunes. Incapaces de mostrarse juntos frente a la muerte más conmocionante de los últimos años, Sergio Massa, Mauricio Macri, Julio Cobos, Ernesto Sanz y Hermes Binner delegaron las acciones conjuntas en sus hombres de confianza en el Congreso.

Un mes después, envalentonados por la audiencia pública de la semana pasada, creen que el Congreso es la plataforma de acuerdos más amplios (ver aparte).

El debate por la "unidad opositora" aparece rodeado de interrogantes, algunos coyunturales, otros atemporales.

¿Es viable un acuerdo de políticas de Estado entre candidatos antagónicos (al menos en lo discursivo) como Massa y Macri? Desde el vamos, tanto el líder del Frente Renovador como el jefe de Pro evitan pronunciarse sobre la interna amplia que impulsa buena parte de la UCR. ¿Podrían en cambio comprometerse con un programa de gobierno acordado antes de la elección y de ejecución obligatoria cualquiera fuera el ganador de las elecciones?

Parece imposible. Y lo admiten de uno y otro lado. La negativa de Pro está vinculada con una de las líneas rectoras de la campaña de Macri trazada por Jaime Durán Barba: la que busca instalar a Macri como la "tercera vía", como la "única" alternativa "auténticamente" no peronista, en contraposición, justamente, a Massa.

Diferencias

Cerca del ex intendente explican los límites sin eufemismos. "La de Massa y Macri es la competencia final. No tiene sentido quemarla antes de tiempo. Además, hay diferencias grandes entre lo que piensa uno y otro. Ninguno va a dejar que se desdibuje lo que los distingue, y menos en campaña", razonan.

Massa apuesta por lo pronto a un documento de políticas de Estado en el que está trabajando Rodolfo Terragno. Pero su plan es compartirlo con los radicales, no con Pro.

Muy distinta es la situación de la UCR. Sus candidatos a presidente, Cobos y Sanz se detestan y están más pendientes del futuro de su partido, en función de lo que pase en la convención de Gualeguaychú, que en buscar puntos de encuentro con el resto.

Sanz quiere un acuerdo electoral previo a las PASO para que todos los candidatos opositores compitan en el mismo espacio. Imagina, incluso, un gobierno de coalición. Cobos es escéptico. Está convencido de que juntar a Massa y Macri en el mismo espacio es inviable. Igual que Sanz, el ex vicepresidente de Cristina Kirchner habla de buscar un "acuerdo de gobernabilidad" sobre políticas de Estado.

Binner, por su parte, cree que, más allá de quién suceda a Cristina Kirchner, el próximo gobierno deberá ser "de consenso", sobre todo, a nivel parlamentario. Pero ya tiene decidido alejarse de los radicales y competir en alianza con el GEN de Margarita Stolbizer y Libres del Sur.

La pregunta en este punto es si la muerte de Nisman y la fuerza con la que sacudió los cimientos de la escena política y de la campaña electoral actuarán o no como catalizador de los acuerdos y hasta qué nivel serán posibles. Si los acercamientos quedarán en el consenso para destronar al kirchnerismo en el Congreso y en varias provincias o si irán más allá y pondrán en juego las chances de acceder al poder y de ejercerlo con sustento político suficiente.

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