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Una fuga de amoníaco asustó a los vecinos de Ingeniero White

A ocho días de un escape de cloro, se produjo un nuevo accidente en otra fábrica

Martes 29 de agosto de 2000

Otra fuga de productos químicos en una planta del Polo Petroquímico de Bahía Blanca volvió a alterar la calma en Ingeniero White, la localidad más cercana a aquel centro industrial. Después de la emergencia que se vivió ocho días atrás por un escape de cloro, ayer la atmósfera de la zona se impregnó de amoníaco, lo que puso en emergencia los servicios hospitalarios y obligó a evacuar dos jardines de infantes.

La nueva situación de alerta se originó en una fábrica de urea para fertilizantes, que pertenece a la empresa Profértil, mientras se efectuaban las primeras pruebas de producción. La fábrica será la mayor productora de urea del mundo y su inauguración está prevista para los próximos días, según la empresa.

El accidente se produjo durante la madrugada de ayer, cuando se mezclaba el amoníaco con anhídrido carbónico, con lo que se obtiene la urea. El producto se expandió muy rápidamente del químico en las inmediaciones de Polo Petroquímico y la Secretaría de Política Ambiental de la provincia de Buenos Aires clausuró temporariamente la fábrica, al detectar que el nivel en el ambiente superaba los niveles permitidos, dijeron fuentes de la gobernación bonaerense.

En tanto, el gerente general de Profértil, ingeniero Arnoldo Girotti, dijo a La Nación que, a pesar del escape del producto químico, nunca se perdió el control del proceso industrial y aseguró que es normal que se produzcan incidentes durante la puesta a punto de una planta nueva (ver recuadro).

El de ayer no fue el primer accidente que sufre la flamante planta. Según admitió Girotti, durante su construcción, se produjo un incendio como consecuencia de un escape de hidrógeno. "Estuvo muy localizado y no ocasionó víctimas ni grandes daños", afirmó el ejecutivo.

Aire irrespirable

Lo cierto es que la comunidad de Ingeniero White vivió, durante la mañana de ayer, una situación de emergencia similar a la que generó el escape de cloro en la planta de Solvay Indupa, hace sólo ocho días. Incluso, las autoridades se vieron obligadas a suspender las clases en algunas escuelas y en dos jardines de infantes.

Los padres corrían en busca de sus hijos, pero no tenían en claro qué debían hacer, porque el aire era irrespirable en toda la localidad. Los médicos del hospital menor de Ingeniero White tuvieron que suministrar oxígeno, a veces mediante la provisión de máscaras especiales, a decenas de personas que se acercaron al centro asistencial.

El vecindario nuevamente se concentró para pedir a las autoridades que les brinden seguridad, reactivando así la movilización que había comenzado luego del último escape de cloro y que los llevó a cortar, el jueves último, las rutas de acceso al Polo Petroquímico.

"No podemos permitir que esto ocurra, y más en un período de prueba", afirmó el intendente de Ingeniero White, Jaime Linares, antes de opinar que deben replantearse los programas referidos a la protección del medio ambiente, debido a la cantidad de accidentes que se han producido en las plantas instaladas en el Polo Petroquímico de Bahía Blanca.

Según informaron en la Secretaría de Política Ambiental bonaerense, su titular, Ricardo Rodríguez, había tomado contacto ayer a la madrugada con el intendente bahiense para coordinar las acciones que permitan actuar en conjunto ante la emergencia.

La inspección de los técnicos bahienses, dependientes de la mencionada Secretaría, determinó que el nivel de amoníaco dentro de la planta superaba ampliamente los admitidos por las normas de calidad vigentes, por lo cual se resolvió clausurar preventivamente el establecimiento en "salvaguardia de la salud de los trabajadores y de la población en general".

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