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La caída de la industria ya costó 24.000 empleos

En 2014, también los servicios perdieron puestos formales; baja el salario real

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LA NACION
Domingo 29 de marzo de 2015
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La caída del número de ocupados en sectores como la industria y algunos servicios, y una pérdida generalizada de poder adquisitivo de los salarios, son algunos rasgos de cómo le fue al mercado laboral en 2014. Otro fue la disparidad entre provincias, si se mira por ejemplo el dato de cuánto del efecto de la inflación pudieron compensar los trabajadores.

Las conclusiones surgen de analizar los datos de los asalariados declarados por las empresas en el Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones (SIPA), según un informe que esta semana difundió el Indec. La estadística muestra que, al cuarto trimestre del año pasado, eran 6.378.782 los trabajadores bajo relación de dependencia, un 0,2% menos que en igual período de 2013.

El comportamiento varió según el sector: en la industria -que ocupa a 18,7% del total de registrados-, se perdieron alrededor de 24.000 puestos, un 2% de los que había en 2013.

La industria automotriz, entre las más afectadas
La industria automotriz, entre las más afectadas. Foto: Archivo

Y entre las plantas fabriles, las automotrices estuvieron entre las más afectadas, con una caída de casi 7% (unos 2300 trabajadores menos que los declarados un año antes). Ese dato desentona con el párrafo del discurso que dio la presidenta Cristina Kirchner el día 1°de este mes al inaugurar las sesiones legislativas; allí dijo que no se había perdido un solo puesto en esas plantas fabriles. Lo cierto es que también redujeron dotaciones las empresas de rubros vinculados, como las de autopartes y carrocerías. Si se suman los tres rubros, las firmas pasaron de 77.895 a 72.026 ocupados, entre 2013 y 2014.

Sin embargo, si esas cifras contradijeron el discurso, sí estuvo a tono con otras estadísticas oficiales. El Indec admitió que en 2014 hubo una caída de la actividad industrial de 2,5%, y a eso no le siguió un repunte, según los informes que ya se conocen referidos a los primeros meses de 2015.

En las fábricas también cayó el empleo en las ramas siderúrgica, del plástico y de la indumentaria, y en cambio creció en sectores como el alimenticio y el petrolero.

En las compañías que están catalogadas como de servicios empresariales e inmobiliarios -en las que trabaja el 12,5% de los ocupados formales- el año pasado terminó con unos 8100 empleos menos, tras una caída de 1 por ciento. Otra actividad que concentra a buena parte de los formales, el comercio, tuvo una disminución de 0,5% en el número de empleados (cerró con 1.150.021).

La construcción, que se vio afectada por la pérdida de empleos formales en la primera parte del año, registró un repunte en los dos últimos trimestres. Pese a ese comportamiento en la cantidad de puestos, y siempre según la estadística oficial, no estuvo la construcción entre los sectores que mejor le pelearon a la inflación. A fines de 2014, el salario neto promedio fue de $ 8986, un 28,6% superior al de un año atrás, pero unos 10 puntos por debajo de la suba de precios estimada por consultoras privadas y por institutos provinciales de estadística.

En la industria, la brecha con la suba de los precios fue inferior; el ingreso neto, de $ 15.192, resultó 33,5% mayor que la cifra de fines de 2013.

Los salarios registrados tuvieron, en el promedio de todas las actividades, un alza nominal de 35%, unos tres puntos por debajo de la inflación. La evolución no solamente fue despareja según la actividad, sino también según la región del país.

En la provincia del Chaco, donde se registra una de las remuneraciones más bajas del país ($ 9064 netos contra el promedio nacional de $ 12.006), la suba con respecto al último trimestre de 2013 fue de tan sólo 19,6%, la mitad del ritmo de incremento que mostraron los precios. La capital chaqueña, Resistencia, es curiosamente considerada por los informes del Indec una ciudad sin desocupados; en rigor, las cifras oficiales también revelan que son muy pocas las personas que trabajan, porque muchas se declaran laboralmente inactivas (si no tienen una ocupación tampoco salen a buscarla, o al menos eso es lo que registra la encuesta). La tasa de población activa, de hecho, es muy inferior a la de otras latitudes.

En la ciudad y en la provincia de Buenos Aires, el alza nominal de sueldos fue de 35 y de 34%, en cada caso.

La caída de poder adquisitivo está agravada, para un grupo de empleados, por el incremento del peso del impuesto a las ganancias, medido como porcentaje del salario. Según un ejemplo ofrecido por el Ieral, en el caso de un empleado sin deducciones familiares, que en 2014 tuvo un sueldo que promedió los $ 21.000 mensuales en bruto, la carga fiscal representó 9,1%, mientras que a igual poder adquisitivo en 2013, el peso había sido de 6,1 por ciento.

Un estudio de esa consultora, referido al salario total promedio, muestra que mientras que entre 2004 y 2009 hubo una ganancia de 33,4% en el poder adquisitivo, entre 2009 y 2014 la evolución fue nula. Y en el último año, claro, el saldo fue negativo.

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