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¿Qué es una katana y para qué se la utiliza?

La noticia de que un hombre armado con una espada samurai se defendió de un robo en su casa de la ciudad de Córdoba e hirió a los ladrones con el sable, se hizo viral en la Argentina

Viernes 10 de abril de 2015 • 18:56
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La noticia de que un hombre armado con una espada samurai se defendió de un robo en su casa de la ciudad de Córdoba e hirió a los ladrones con el sable, se hizo viral en la Argentina.

Y el hecho ocurrido esta madrugada en el barrio cordobés de Cerro Norte causó estupor en la sociedad ya que los delincuentes sufrieron profundas heridas cortantes en los brazos y más tarde fueron detenidos.

Pero, ¿qué es una katana y para qué se la utiliza comúnmente?

El sable japonés katana, nació en el Siglo X en Japón
El sable japonés katana, nació en el Siglo X en Japón. Foto: Archivo

La katana o nihonto, es un tipo de espada japonesa de aproximadamente un metro de longitud. Aunque, en Occidente, esta palabra es usada genéricamente para englobar a todos los sables japoneses.

Foto: Archivo

Se refiere a un tipo particular de sable de filo único, curvado, tradicionalmente utilizado por los samuráis a partir del siglo X, cuando los chinos de la dinastía Song introdujeron en Japón una espada curva conocida como "destripadora de caballos", nombre dado por ser un arma utilizada en combate contra la caballería pesada para destripar el vientre o atacar los cuartos delanteros del caballo.

La katana era utilizada principalmente para cortar y, debido a su capacidad de producir heridas muy severas, era considerada una especie de "guillotina de mano". Se la desenvaina con un movimiento axial de rotación, llevando el filo hacia arriba y se la puede blandir con una o dos manos (siendo esta última modalidad la tradicional).

Aunque el arte del manejo del sable japonés, según su propósito original, ha quedado en la actualidad casi obsoleto, el kenjutsu (conjunto de técnicas de sable) dio origen e influyó poderosamente los rituales, las técnicas y las tácticas de varios gendai budo, o artes marciales tradicionales modernas, como el Aikido, el Iaido, el Karate Do, el Kendo, el Ninjutsu, e inclusive al Judo.

Los legendarios samuráis tenían como arma principal la katana
Los legendarios samuráis tenían como arma principal la katana. Foto: Archivo

Muchas técnicas provenientes de varias escuelas samurái clásicas siguen practicándose hoy especialmente en las artes marciales tradicionales del Ninjutsu, y en el Aikido. Mientras tanto, la esencia de su manejo persiste en el arte del iaido (antiguamente iai jutsu), que es el arte de "desenvainar cortando" y en las formas del kendo (camino del sable) en donde se maneja una réplica del sable hecha en bambú llamada shinai, y se usa como protección una máscara/ casco (men) y una armadura (bogu).

Debido al carácter curvo de su hoja y a su único filo, la katana debe ser considerada realmente un sable. Como tal, está fundamentalmente orientada al corte más que a la estocada.

Curvatura única

Su curvatura única, no se debe a que el arma se haya concebido así desde su creación , sino se debe a cambios del acero al momento de enfriarlo en agua con sales especiales, es decir, durante el proceso de endurecimiento, la hoja de acero se cubre con arcilla y polvo de carbón, al sacar la hoja de la forja, ésta tiene una temperatura de 800 grados celsius.

El sable de la espada katana suele recibir 3000 golpes de martillo para ser elaborado
El sable de la espada katana suele recibir 3000 golpes de martillo para ser elaborado. Foto: Archivo

La capa de arcilla muy fina en el filo se enfría rápidamente lo que le proporciona su filo excepcional, contrario en el cuerpo del arma, el cuál está cubierto por una capa más gruesa de arcilla, esto hace que se enfríe lentamente conservando una mayor ductilidad, los cambios estructurales que tienen lugar durante el proceso de enfriamiento, curvan la Katana hasta darle su característica forma.

Aunque el arte del manejo del sable japonés, según su propósito original, ha quedado en la actualidad casi obsoleto, el kenjutsu (conjunto de técnicas de sable) dio origen e influyó poderosamente los rituales, las técnicas y las tácticas de varios gendai budo, o artes marciales tradicionales modernas, como el Aikido, el Iaido, el Karate Do, el Kendo, el Ninjutsu, e inclusive al Judo.

Muchas técnicas provenientes de varias escuelas samurái clásicas siguen practicándose hoy especialmente en las artes marciales tradicionales del Ninjutsu, y en el Aikido. Mientras tanto, la esencia de su manejo persiste en el arte del iaido (antiguamente iai jutsu), que es el arte de "desenvainar cortando" y en las formas del kendo (camino del sable) en donde se maneja una réplica del sable hecha en bambú llamada shinai, y se usa como protección una máscara/ casco (men) y una armadura (bogu).

Elaboración

Las espadas japonesas y otras armas cortantes eran fabricadas mediante un elaborado método de calentamiento reiterado, plegando y uniendo el metal. Esta práctica se originó debido al uso de metales altamente impuros.

El pulido le brinda un filo excelente al sable japonés
El pulido le brinda un filo excelente al sable japonés. Foto: Archivo

La curvatura distintiva de la katana se debe, en parte, al trato diferencial durante el calentamiento al que es sometida. Al contrario que gran parte de las espadas producidas en otros lugares, los herreros japoneses no endurecen el sable completo; solamente el lado que posee filo. El proceso de endurecimiento hace que la punta del sable se contraiga menos que el acero sin tratar cuando se enfría, algo que ayuda al herrero a establecer la curvatura del sable. La combinación de un lado duro y un lado tenaz de la katana y de otros sables japoneses es la causa de su resistencia a pesar de retener un excelente filo cortante.

El acero usado hoy en día para la creación de katanas es el AISI 1050, ya que es el más fácil de trabajar y en el que se consigue una dureza óptima. Los antiguos japoneses hacían ellos mismos el acero, en un proceso muy lento en el que cocían en un horno cerrado distintas capas de hierro, carbón y material orgánico durante más de un mes.

Partes de la hoja y tipos de sable
Partes de la hoja y tipos de sable. Foto: Archivo

Gracias a la tecnología actual, los hornos se calientan muy rápido y de manera uniforme, pero antiguamente el simple hecho de elevar la temperatura de un horno hasta los 900 grados Celsius que necesita el acero para formarse, requería un mes entero de alimentación continua con carbón.

El acero que se utilizaba (y se sigue utilizando) es el tamahagane, el cual se rompe y con los fragmentos se forma un ladrillo rectangular, que se envuelve en papel de arroz y arcilla líquida para evitar la oxidación una vez se comience a calentar. Cuando se alcanza la temperatura de caldeo se golpea para que se una y forme un ladrillo unido.

El ladrillo es vuelto a calentar y se golpea con el martillo (durante este proceso y el anterior, el herrero que sujeta el bloque golpea con un martillo y es ayudado por uno o dos ayudantes que usan grandes mazas con dos manos), haciéndolo más fino y alargado. Cuando ha alcanzado el doble de su longitud original se realiza una incisión justo en el medio y se dobla sobre sí mismo hasta obtener exactamente el mismo ladrillo original, pero con dos capas de acero entre sí.

Este método de doblar el acero sobre sí mismo se repite como mínimo 12 veces, obteniendo un ladrillo de acero de la misma longitud del original, pero con una cantidad de capas (de entre 256 y 4096) de acero unidas entre sí.

Los sables japonenes en la actualidad
Los sables japonenes en la actualidad. Foto: Archivo

Éste es el método que diferencia la forja de las katanas con respecto al de las espadas europeas. Luego se eliminan las impurezas de carbón, las burbujas de aire y el exceso de carbono; y se reparte el carbono homogéneamente por toda la hoja, eliminando los puntos débiles.

Cuantas más veces se doble el acero, mejor es el acero que se obtiene. Las mejores katanas tienen hasta 3000. Durante este lento y laborioso proceso el acero se enfría rápidamente, de modo que debe ser metido en el horno continuamente para recuperar el punto de fusión y poder unir las dos partes, perdiéndose carbono cada vez que se alcanza esta temperatura.

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