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El Rubius. "Siempre soy yo mismo y en eso no cambio"

Con 25 años se transformó en el dios digital de 10 millones de chicos y adolescentes que lo siguen con devoción y fanatismo

Sábado 11 de abril de 2015
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LA NACION
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El Rubius es para Virgilio (8) y Carmina (11) una especie de Mick Jagger en su mejor momento. Ellos son mis hijos y descubro esta fascinación totalmente desbordada pocas horas antes de encontrarme con Rubén Doblas Gundersen, el youtuber estrella del mundo hispanohablante que tiene más de 10 millones de seguidores online (tres veces la población de la Capital). Con 25 años y junto con su socio-amigo-secuaz, Mangel (que lo acompaña a todos lados) crearon el lenguaje perfecto para que sus videos en YouTube demolieran todos los paradigmas sobre innovación, creatividad y producción de contenidos en Internet. A primera vista, El Rubius es alto y bien parecido, pero enseguida descubro que con eso no alcanza para transformarse en una deidad digital. Cultiva un talento, una inteligencia, humor e ingenio que provocan una empatía muy orgánica con los chicos y adolescentes (y con muchos adultos también). En Ezeiza lo esperaban 1500 fans que le lamieron la cara, casi le sacan los pantalones y lo llenaron de besos y abrazos. Dice que hace poco vio un documental de los Beatles y que esas imágenes le hicieron acordar a lo que vive en Buenos Aires. Alguien me cuenta que en Madrid, donde vive, tuvo que mudarse porque cientos de chicos montaron un campamento abajo de su edificio. "Lo que hacemos es algo nuevo y a la gente le gusta formar parte de esto... de alguna manera ellos presienten que si uno triunfó es por todos y se alegra por eso", dice El Rubius. ¿La fórmula? "Siempre soy yo mismo y en eso no cambio", aclara sin pensar demasiado.

Hoy y mañana participará del primer Club Media Fest de América latina junto con otros youtubers famosos. Por la cantidad de entradas vendidas (más de 20.000) La Rural tuvo que disponer de un salón más grande para este evento absolutamente novedoso, donde El Rubius realizará por primera vez un show en vivo. Mientras escribo esta entrevista puedo sentir la presión anónima de miles de chicos para estar a la altura de las expectativas.

-¿Cómo empezó todo esto?

-Estaba en Noruega estudiando y apareció YouTube... Subí un par de videos que tuvieron 500 vistas, pero en 2011 hice uno jugando al Skyrim (juego online) y fue un boom. Empezaron a suscribirse a mi canal y a pedir más videos. Todo nació de manera muy natural y la gente comenzó a engancharse con ese tipo de contenidos. Ellos sienten que están jugando con un amigo y te consideran muy cercano. Es una conexión muy básica pero que resulta muy difícil de crear...

-¿Hay una clave?

-Yo miro a otros gamers y me pasa lo mismo: son gente como yo y que hacen algo que les gusta. Es ser uno mismo...

-¿Pero hay una planificación de los videos?

-Lo que salga, sale al momento. Si grabamos un sketch no tenemos guión. Solamente nos fijamos cuatro palabras, que son las ideas centrales, y con eso trabajamos. Después lo editamos y a mucha gente le gusta esa espontaneidad.

-Es curioso: una parte de tus videos sos vos jugando a un juego y lo que genera la empatía son tus comentarios, no mucho más...

-Estamos entreteniendo y eso nos enorgullece.

-¿Tuviste ofertas de llevar algo parecido a la televisión?

-Me han surgido un montón de propuestas, pero las rechazo porque no me siento cómodo. Mi lugar es Internet: en YouTube no tengo jefe ni nadie que me diga cómo tengo que hacer las cosas o censurarme. La TV tiene sus reglas, palabras y eso no va conmigo. Veo muchas empresas que tienen miedo de hacer algo distinto y terminan comprando un formato que no funciona.

-¿Cómo se generan los ingresos?

-No queremos ser una teletienda. Si me propusieran vender publicidad normal me sentiría sucio y nuestro público perdería la confianza... sería como vendernos nosotros. No tenemos sponsor de ropa, pero si es un juego que nos gusta es más fácil. [Aclaración: en sus videos muestra muy rara vez productos de manera explícita.]

-¿Cuál es el límite cuando abordás un tema, o incluso en los comentarios, en virtud de que tu público son chicos?

-Yo no puedo controlar lo que ven los chicos en su casa. Yo veía a escondido Jakass y no me he vuelto un asesino. Es una tontería eso de que si un niño juega al GTA u otro videogame violento va a hacer lo mismo... Yo hago videos y los niños hoy tienen una capacidad muy distinta de interpretar el lenguaje y los hechos. Hora de Aventura (un dibujo animado) tiene un humor muy avanzado y es un éxito entre ellos.

-¿Y cuando tenés que referirte a temas como drogas o sexo?

-No tengo un filtro, pero lo hago con el humor y la ironía que mi público entiende. Y si es muy fuerte lo edito.

-¿Cuál es tu percepción sobre los chicos y la tecnología ?

-Nacen con Internet en las manos. Mi hermana de 3 años vive con la tableta y mi madre también intenta todo el tiempo que la deje. Creo que van aprendiendo mucho más rápido y por eso entienden de una forma mucho más evolucionada algunas cosas. No como yo que cuando nací no existía Internet.

-¿Cómo te sentís respecto de los jóvenes de tu edad?

-Soy distinto. O me veo distinto. Veo gente de mi edad muy formal, pero yo soy como el público que me sigue y al que no le gusta tomarse todo tan en serio. Tuve una infancia muy movida (entre España y Noruega) y he podido conocer mucha gente. Eso me ayudó en mi proceso creativo. Siempre fui muy cerrado, de tener pocos buenos amigos, pero tengo un instinto de analizar a la gente. Me llevaba bien con la mayoría, pero no sabía cómo interactuar en un ciento por ciento.

-¿Qué papel cumple en tu vida el teléfono móvil?

-Lo llevo todo el tiempo conmigo. Es mi vida. Aunque salga de fiesta lo miro cada cinco segundos para chequear que todo esté en orden.

-¿Todo en orden?

-Cuando subo un video me gusta seguir su evolución y cómo es su repercusión y los comentarios.

-¿Cómo ves tu futuro?

-Si maduro o algo así [se ríe] me gustaría seguir ligado a Internet. En los Estados Unidos muchos de los que empezaron a hacer cosas así están ahora en agencias de publicidad. Sé que nunca voy a cambiar. Mi papel en YouTube es ser yo mismo y si tengo que hacer algo o decir algo serio sobre mi vida también lo hago sin perder la esencia.

El Rubius tiene que irse. Y como reflexión final: el tipo suena demasiado sincero y honesto para un "mundo adulto". Tal vez por eso los chicos lo aman.

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