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Los femicidios son una cruda realidad que se puede prevenir

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PARA LA NACION
Sábado 11 de abril de 2015
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La violencia de género es un grave problema social y también de derechos humanos en nuestro país: el extremo de esa violencia son los femicidios.

En los últimos siete años, 1808 mujeres y niñas fueron asesinadas en contexto de violencia de género, según los informes que elabora el Observatorio de Femicidios en la Argentina de la Asociación Civil La Casa del Encuentro, es decir, una mujer aproximadamente cada 31 horas es asesinada y también podemos decir que cada 31 horas hijos e hijas quedan sin madre .

¿Hay más o menos femicidios que antes? Podemos decir que antes no existía ningún registro sistematizado sostenido en el tiempo para poder analizar esta realidad, las estadísticas que se difunden no son oficiales, es decir que las mismas son un subregistro de esta situación, dado que no todos los casos llegan a tener impacto en los medios de comunicación, pero es cierto que se sostiene el promedio de horas en las que se producen los femicidios este análisis nos indica la gravedad del problema en el país.

Los femicidios se pueden prevenir, pero lamentablemente esta temática no está en la agenda de prioridades a la hora de definir políticas públicas. Si bien existieron avances en materia legislativa y en la creación de algunos dispositivos, la realidad nos interpela todos los días con cada mujer que muere, con aquellas que denuncian y no son escuchadas, con quienes desesperadas suben a las redes sociales sus padecimientos, con aquellas que no cuentan con patrocinio jurídico gratuito especifico en todo el país y así podríamos seguir indefinidamente.

Los Estados tienen que comprender que para poder erradicar la violencia de género se tiene que considerar como una seria prioridad. Asignar partidas para programas, dispositivos y recursos no es un gasto, es una inversión para construir una sociedad de igualdad de derechos

Diseñar un plan nacional e integral para prevenir, asistir y fortalecer para poder erradicar el problema, tal como lo expresa la ley 26.485 que no se cumple, como tampoco se cumple el artículo que asigna el rol al Estado sobre la elaboración de estadísticas oficiales en la materia.

No se pueden seguir desarrollando políticas segmentadas, voluntaristas recortadas sin interconexión, sin presupuesto. Colocar al frente de estas áreas a las personas y a los profesionales más idóneos en la materia, articular y consultar con las cientos de ONG del país que trabajan incansablemente cubriendo muchas veces las ausencias de los Estados. Es imperioso que cada mujer tenga acceso igualitario a la Justicia y a dispositivos de ayuda en todo el país y en cada localidad, estamos hablando de miles de vidas y miles de víctimas colaterales que dependen de esta posibilidad.

No alcanza con ser políticamente correctos e incluir programas aislados y solamente destinados a pocas personas, porque así lo indica la agenda internacional y los compromisos asumidos desde el Estado. Queremos Estados y poderes que trabajen a conciencia y estén verdaderamente comprometidos.

De la violencia se puede salir y los femicidios se pueden prevenir. Por una sociedad libre de violencia sexista seguiremos trabajando mujeres y varones hasta que nos escuchen. Debemos decir basta de femicidios y basta de violencia.

Las autoras son cofundadoras de la Asociación Civil La Casa del Encuentro

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