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Qué es el éxito hoy: trabajar de lo que te apasiona

Un nuevo paradigma se afianza entre las generaciones jóvenes; historias?de personas que se animaron a seguir el camino de su verdadera vocación?a pesar de los obstáculos

Domingo 12 de abril de 2015
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LA NACION
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"Si lo que elegiste como profesión no genera demasiadas ganancias vas a vivir de una manera más humilde, pero feliz", dice el ex rugbier Felipe Contepomi. Había terminado de presentar una charla donde recomendaba a los alumnos de colegios de 5° año que siguieran el camino de su vocación y que se esforzaran incansablemente por desarrollarla con el coraje, quizá, de optar por caminos más difíciles a la hora de cobrar un salario.

En una charla posterior con la nacion y ante la duda sobre qué pasa cuando uno crece y tiene responsabilidades como pagar las cuentas a fin de mes, respondió que no es un problema vivir con pocos ingresos, de manera austera, cuando uno elige lo que quiere. "Lo problemático es trabajar en algo que no te hace feliz."

Si hasta hace unos pocos años había cierto conformismo a la hora de ganarse el pan, hoy, la nueva generación de trabajadores tiene otra perspectiva. El tiempo les dirá si es sostenible.

No es una tendencia local, sino global. El último informe llamado Workmonitor del grupo Randstad, especializado en recursos humanos, muestra a través de una consulta a trabajadores de 34 países, incluida la Argentina, que los jóvenes están pidiendo un cambio. El 25% de quienes tienen entre 18 y 24 años dijo estar buscando otro trabajo. De ellos, mejores condiciones laborales es la principal razón por la cual el 32% de los jóvenes quiere cambiar de trabajo; en segundo lugar, los deseos personales (en un 28%) y le siguen causas organizacionales, en un 24 por ciento.

Hay un cambio en la manera de ver al profesional exitoso y no es el ejecutivo

a que se pasa la vida adentro de la oficina (sin pensar demasiado si lo que hace le gusta, o no), pero tiene casa, auto y otras cosas.

Eso es lo que quisieron transmitir varios oradores a jóvenes de 17 años en el Human Camp Vocacional, evento organizado por Clara Pazos, el martes último, en La Rural. Lanzados, dispuestos a probar, sin miedo al futuro ni al qué dirán, quienes se plantaron frente a una audiencia exigente en términos de atención tuvieron un mensaje en común: la verdadera vocación a veces duele, pero seguirla lleva a la felicidad.

"Esperar a que llegue el viernes y termine la semana para disfrutar de la vida quiere decir que hay algo que no va. Estás pasándola mal durante más de la mitad del tiempo en que estás despierto", dijo Santiago Bibiloni, director de Baloon Group, un emprendimiento que potencia pymes y start ups desde el desarrollo Web y el marketing online. "¿Cuántas veces vimos a nuestros viejos o parientes agotados por el trabajo, agobiados por su jefe...? Hoy respondemos a un paradigma muy fuerte basado en hacer para tener y finalmente apostar a la felicidad. La propuesta es desafiar este statu quo y disfrutar el trayecto."

El fantasma del fracaso está siempre presente para quienes arriesgan, sean emprendedores o no. "Los emprendedores y la innovación son los principales motores de la economía a nivel mundial. En la Argentina, 9 de cada 10 emprendimientos no prosperan al poco tiempo, pero un fracaso es un paso más hacia el éxito. Así decía Thomas Edison", agregó Bibiloni.

Un par de grititos de alguna de las adolescentes presentes se dejó escuchar durante la presentación de Juan Pérsico, baterista de Agapornis y manager de la banda que es un suceso entre los jóvenes. En este plantarse frente a condiciones que no se consideran buenas producto del paradigma nuevo de éxito, relató cómo se enfrentaron a una gigante productora discográfica internacional a la hora de firmar el contrato. "Atarme no es lo mío", pensaron en equipo los integrantes de la banda. Casi todos siguen una carrera universitaria y el contrato exigido los obligaba a presentarse a una cantidad estipulada de shows, grabar equis cantidad de discos y cláusulas que consideraron casi esclavizantes.

Finalmente, después de 17 reuniones, firmaron otro contrato bastante alejado del que suelen firmar famosos artistas locales e internacionales. "Tocamos lo que queremos, grabamos lo que queremos, hacemos shows solidarios, tocamos en nuestro club de La Plata, etcétera. Logramos un contrato totalmente atípico para la compañía", dijo Pérsico.

Pero además, durante la charla, reveló cuál es su pasión: la arquitectura, "algo que quise hacer desde que tengo uso de razón. Cuando era muy chico y nos hicieron dibujar una casa en el jardín, yo la dibujé en planta", comentó. "Cuando se encuentra lo que se quiere hacer, la verdadera vocación, no se negocia. A veces la vida te presenta una gran oportunidad, que se puede tomar, pero hay que tener claro qué es lo que se quiere hacer."

En la misma línea, Felipe Contepomi contó su historia. "Es importante qué es lo que realmente quiero ser y también qué sacrificios estoy dispuesto a hacer para lograrlo." Contepomi se recibió de médico mientras jugaba al futbol profesional en Irlanda, "y realmente no entiendo cómo lo hice", dijo.

Su meta era convertirse en médico. pero la vida lo llevó a tener inmensas oportunidades jugando al rugby, que no pudo ni quiso dejar pasar. Sin embargo tenía claro que había una vocación y que no estaba relacionada con el deporte. Así fue como teniendo otras opciones aceptó jugar para un equipo irlandés, el Leinster, que le prometió dejarle un espacio para que pudiera estudiar.

"Los nuevos paradigmas laborales indican que las compañías deben hacer mayores esfuerzos para lograr y mantener trabajadores satisfechos", dice la CEO de Randstad, Andrea Ávila, en el Workmonitor. El Leinster lo entendió, atrapó a un talento que tenía diferentes propuestas de clubes muy importantes del mundo y se quedó con el ex capitán de los Pumas.

"En el rugby todo es blanco o negro. La sociedad mide el éxito según el resultado, pero el verdadero éxito es llegar al 100% de tu potencial", agregó Contepomi. "Elijan algo que no les haga odiar los domingos a la noche", recomiendó Ricardo Siri, el dibujante Liniers después de contar cómo siguió el poco tradicional camino de la historieta.

Cuando la vocación es servicio

El tiempo para hablar de Catalina Hornos, de 30 años, dejó varios ojos llorosos porque en este caso su vocación fue dejar una vida de comodidades en la Capital y mudarse a Añatuya, en Santiago del Estero, para ayudar en una de las zonas más pobres del país. Su relato en primera persona dejó ver el asombro por las condiciones de vida totalmente extremas, muchas veces sin agua, sin educación, sin comida suficiente, con abusos de todo tipo. Y que una mano puede salvar la vida de bebes y chicos con una desnutrición mortal. O no. A veces es demasiado tarde "y esa vida, la única que tiene, se pierde", dijo Catalina.

Tocando puertas logró poner en marcha la fundación Haciendo Camino, que hoy cuenta con 5 centros donde se atienden las necesidades nutricionales de los chicos en Santiago del Estero y también en Chaco. Se da capacitación a las madres como agentes de salud, además de enseñarles un oficio del que también puedan obtener un ingreso.

Quizá lo más emocionante es que Catalina formó, impensadamente, una familia. "Un día y sin pedirlo, un juez me dio la guarda de 5 chicos que ahora son mis hijos", junto con dos más que también viven con ella. "Este es el camino que yo encontré para ser feliz, saber que lo que hago tiene sentido para alguien más", e invitó a cada uno de los presentes a sumarse.

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