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El pasado, presente en los negocios

Beibe hurga en la vida de los antepasados de sus clientes para mostrar cómo influye eso en la actualidad de sus empresas

Lunes 27 de abril de 2015
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LA NACION
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Dice que el abuelo de un empresario tiene la culpa de que a la firma de su nieto le vaya mal; señala que el suicidio de un antepasado tiene que ver con el fracaso de un negocio en la actualidad, y comenta, además, que la mala relación que tenían antiguos miembros de la familia es la que puede llevar a la quiebra un emprendimiento comercial actual. El dueño de estas conclusiones es Ernesto Beibe, que hurga en el pasado de quienes lo consultan para solucionar problemas recurrentes que se suscitan en el presente.

En la base de su labor se encuentra el genograma, una herramienta de diagnóstico y de trabajo que usa el mentor, y que tiene el formato similar a un árbol genealógico. Su técnica, que se llama mentoring, se utiliza como punto de partida para conocer mejor la historia familiar y ancestral del individuo.

Con anteojos, barba y un pequeño sombrero a cuadros, Beibe es un personaje pintoresco, que explica sin rodeos cómo ayuda a quienes lo van a consultar. "Al conversar, preguntar e indagar, el mentor codifica la información que el consultante proporciona, al tiempo que se va formando una idea de la situación problemática del cliente", comenta este hombre, nacido en Buenos Aires hace 71 años.

"Para hacerlo más claro –continúa–, ayudo a entender qué «facturas» tiene que pagar una persona que quizá fracasa frente al éxito, quebrándose en su economía y su salud." Asesora a comprender por qué alguien tropieza mil veces con la misma piedra sin poder romper ese círculo vicioso. "La primera condición para que alguien venga a mí es que tiene que estar muy mal. Si no, no tiene nada que hacer conmigo", acota Beibe, que se reserva el nombre de importantes estrellas y empresarios a los que ha prestado sus servicios.

Hay más puntos en común entre los antepasados y lo que les ocurre a las personas de lo que todo el mundo se imagina. Una vez que su cliente puede ver claramente lo que lo condiciona e internaliza que eso no es efecto sólo de sus actos, sino que trae enganchada una historia de peleas, infidelidades, guerras o malentendidos, puede empezar a cambiar drásticamente el rumbo de su empresa. "O darse cuenta de que ya cumplió un ciclo allí y que lo mejor es irse a otro negocio", señala Beibe. El especialista aclara que el genograma que se usa en mentoring no busca enfermedades, sino que investiga por qué se alteran y se convierten en disfuncionales las relaciones. "Alguien que tuvo un abuelo que cometió una estafa, por ahí paga en esta vida esa «factura». ¿Cómo? Fracasando una y otra vez en su negocio y perdiendo dinero", ejemplifica.

Un párrafo del libro que acaba de lanzar, Genograma y mentoring. Mis claves para aprender a cambiar, aclara un poco más de qué se trata su tarea: "El mentor contextualiza la confección del genograma, incluye al cliente en el proceso y lo hace en tiempo real. Le explica en cada paso la influencia de los personajes que le dieron vida y le transmitieron las reglas y las creencias religiosas, así como las historias de los logros, frustraciones, fracasos, rencores y pasiones familiares".

Quizá, relata Beibe, hubo un pasado en el que el reparto de una herencia fue mal resuelto y aún hoy eso divide a los descendientes de esa familia en "ganadores" y "perdedores", lo que los lleva a repetir roles y fidelidades dentro del entorno familiar. Otro ejemplo es la gran influencia que le imprimen a una familia las antiguas conversiones a otros credos, los asesinatos en nombre de un gobierno, los robos "para la corona" y los desfalcos. "Todo eso puede llegar a escindir a una familia hasta la segunda o tercera generación", puntualiza.

Al ver desplegado su genograma, la persona se convierte en un activo lector y relator de su vida y la de sus ancestros. "Con la ayuda del mentor, le es posible transitar un rumbo propio, no uno basado en actos y pensamientos de compulsión obligatoria, producto de un mandato familiar oculto", destaca el especialista.

Para cerrar, Beibe dice que si hay algo que él no hace es dar una receta. "¿Sabe por qué?", pregunta. "Porque el futuro no existe. Hay tantos avatares que con lo que se tiene que trabajar es con la improvisación; algo en lo que los argentinos somos muy buenos", se responde este hombre, que recuerda que uno de los primeros mentores fue Aristóteles, quien educó nada menos que a Alejandro Magno.

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