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Angelici y D’Onofrio: "Los clásicos son importantes y queremos ganar, pero no es dramático, no es de vida o muerte"

Los presidentes de Boca y River se tienen fe para festejar, pero coinciden en un mensaje tranquilizador para los hinchas

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LA NACION
Viernes 01 de mayo de 2015 • 22:57
Foto: LA NACION / Daniel Jayo
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Se conocen tanto que no dejan pasar una pregunta sin chicanearse. Es la parte bromista de un plan descontracturado que ambos empezaron a ejecutar para desdramatizar el fútbol desde que asumieron como presidentes de River y de Boca . Rodolfo D’Onofrio y Daniel Angelici aprovechan cada respuesta para dejar sentadas sus posiciones, y en la antesala de una trilogía de superclásicos que dejará huella dejaron sus sensaciones en la Redacción de LA NACION. Pero más allá de ese diálogo del día a día, que puede trasladarse a la costumbre de una cena semanal, se respetan muchísimo. Ninguno se pisa en las preguntas, esperan su momento p ara acotar algo, incluso para soltar un chiste. Angelici, detallista, curiosea en las páginas impresas de diarios anteriores. Le dice a Rodolfo: "¿Te acordás del saquito rojo? Hacía 40 grados y no te lo sacabas"; D’Onofrio recién salía de una conjuntivitis bastante compleja, pero no se quedó atrás en los retruques. "En Mendoza nos cayó mal el vino, pero por los puntos oficiales venimos muy bien". Hubo un instante en donde dominó la seriedad: fue cuando hablaron de los replanteos que debe hacerse el fútbol argentino, de una renovación que piden para la AFA y de la seguridad.

–¿Cómo lo viven sus familias? ¿Hasta qué punto los cambia un partido así?

(D’Onofrio) –Estas semanas son distintas, se provoca una conmoción, sin dudas. Prendo la radio o agarro un diario y veo el Boca-River, y ellos no están adentro de una isla cerrada, repercute en todo. Además tenés que hacer de todo y organizar un partido es tremendo. A ellos les toca el doble, es bravo y la problemática de la seguridad, las entradas, el salir a perseguir a los delincuentes que dicen tener entradas accionando judicialmente de la manera que podemos. Mi familia es muy riverplatense, hace 41 años que me acompaña mi mujer, mis hijos también, ahora lo único que cambia es que yo fui de la platea Belgrano y ahora voy a la San Martín. Pero se vive intensamente y es muy lindo. Se generan viajes, y esos viajes sirven para armar grupos, para fusionar proyectos. Cuando tocó lo de México, Perú y Bolivia por la Copa…

(Angelici) –No te olvides de Mendoza.

(D’Onofrio) –¿Mendoza? Está bien, digamos que nos cayó mal el vino, pero en los partidos por los puntos… gol de Funes Mori, penal atajado de Barovero, venimos bien…

(Angelici) –Eso en 2014. Ahora estamos en 2015… Se vive distinto. Afecta emocionalmente y yo tengo tres chicos, el más grande 14, después tienen 12 y 8 y se empieza a sentir la diferencia en los días previos, cómo cambian. Van a la escuela y según los resultados son las cargadas, y ser presidente de Boca, como le pasa a Rodolfo en River, es especial. Antes, como empresarios, caminábamos por la calle y no nos conocía nadie. Hoy es distinto. Siempre le digo a mi señora. A lo mejor, con esta decisión de ser presidente de Boca, les puse una mochila a mis hijos, que no eligieron. Uno ya está más grande, pasó por un montón de lugares y si bien a nadie le gusta perder un clásico hay que sacarle dramatismo. Es un juego y lo queremos ganar siempre, pero en los 90 minutos se puede ganar o perder pero nada más. Bajamos el mensaje en cada acto, lo hablamos con Osvaldo y Ponzio, y con los chicos en el acto solidario de la Fundación SOS Infantil, del que participaron 450 chicos de escuelas de La Boca y Barracas. Hay muchas cosas que hacer por el fútbol argentino. Lo importante es tener una mirada amplia de las cosas más allá del resultado; hay que educar, hay que trabajar. Y también evaluar cuando hablamos de seguridad. Cuál va a ser el financiamiento de esa infraestructura, porque es muy bonito escribir en un papel, en un proyecto de ley que diga que los estadios deben tener molinetes biométricos, cámaras de seguridad en cada puerta, butacas anti vandálicas, ¿y quién lo va a financiar? Porque los clubes no tienen esa plata. Los clubes más populares tenemos que tomar la iniciativa de trabajar.

–¿Cuánto estarían dispuestos a dar o a prometer por ganar esta serie?

(D’Onofrio) –No, no se da ni se promete. Los clásicos son importantes y queremos ganar, pero no es dramático, no es de vida o muerte. Es una alegría enorme o una tristeza, es la chicana después de cada partido. Cualquier otra cosa es una exageración. Vas a agarrar el diario la nacion ese día y si gano quiero leerlo, y si pierdo lo veré más tarde. Uno rezará, el otro le pedirá a la naturaleza. Cada uno le pedirá a su Dios. Eso sí: que todos pidan por River...

–¿Tienen cábalas?

(D’Onofrio) –A ver… las cábalas no hay que gastarlas. En su momento tuve una...

(Angelici) –El saquito no se lo sacaba…, hacía 40 grados y no se lo sacaba.

(D’Onofrio) –Los jugadores sí, porque están en la competencia. Está el que entra con un pie saltando, el que agarra pastito, el que se baja la media. Lo nuestro pasa más por tener una actitud positiva, tratar de estimular, que sientan que el club está en orden, que los acompañamos, que siempre estamos buscando lo mejor para ellos. Igual, todos los argentinos tenemos alguna cábala. Deben de ser pocos los hinchas de los clubes que no tienen cábalas. Casi todos tienen una.

(Angelici) –Yo no tengo cábalas. Ya por mi actividad no soy crédulo de las cábalas; si no me habría fundido. Y si la tuviera a favor, muy bien que digamos no me fue… Pero las he visto en colegas, entrenadores, jugadores. Lo único que repito es sentarme en misma butaca del palco presidencial pero porque lo hice desde el primer día y era cómoda, nada más.

–¿En qué jugadores de sus clubes se ven reflejados?

(D’Onofrio) –Yo me siento reflejado siempre en el capitán, dependiendo el partido, en ese momento. Porque el capitán es el líder, es el que refleja el grupo y el que el grupo eligió. Está consustanciado con el DT y con sus compañeros. Es el que tiene que liderar y tiene que tener la palabra justa en el campo. Estar atento para calmar, para provocar una reacción positiva en su equipo.

(Angelici) –Por lo menos hoy tenemos tres referentes muy claros y me siento a hablar con ellos tres: el Cata Díaz, Orion y Gago. Son gente que está identificada con el club, creemos que son los tres muy buenos jugadores en sus posiciones, han llegado otros que también son distintos y que con el tiempo entrarán en el corazón de los hinchas: Lodeiro; Osvaldo, que es un personaje lindo pero también un jugador distinto... Pero siempre que armás un equipo de atrás para adelante tenés más chances de que te vaya bien, sobre todo si tenés una columna vertebral, que hoy Boca la tiene bien definida.

–¿Qué jugador del rival le gustaría tener para esta serie?

(D’Onofrio) –Boca tiene varios muy interesantes. Elijo a Gago, de una calidad enorme y con grandes virtudes. Perfectamente lo podría ver con la camiseta de River.

(Angelici) –Amadeo Carrizo… Me quedaría con Carlos Sánchez, le está rindiendo mucho a River.

–Para los hinchas es mucho más importante, incluso, amargar al rival que llevarse el título: ¿Cómo lo ven eso ustedes?

(D’Onofrio) –El hincha siempre quiere más. En la Sudamericana, primero la obsesión de los hinchas era eliminar a Boca. Una vez que se dio eso pensé, listo, cumplimos, ya están conformes. Y no, ¿qué conformes?: ahora queremos ser campeones, dijeron. Está bien, es así, ésa es la exigencia. Esto puede ser hoy, los próximos 10 o 15 días, pero si después no ganás la Copa, es una desilusión. Ganar el campeonato es lo máximo, lo mejor que puede pasar.

–¿Lo mismo en Boca?

(Angelici) –En Boca no sirve salir segundo. Hay que campeonar. Por su historia, por sus títulos, por las 6 Copas Libertadores, las 3 intercontinentales, los 18 trofeos internacionales, y de venir de una década muy exitosa, el hincha quiere salir campeón. Y uno debe prepararse para eso. Se te da, no se te da, pero uno debe trabajar para armar equipos competitivos que nos permitan estar cerca de ese objetivo.

–Los dos llegan bien arriba, con propuestas protagónicas y estilos definidos ¿Se sienten identificados con el juego de ambos?

(D’Onofrio) –Absolutamente. Gallardo refleja el estilo, la forma de jugar, la conducta del grupo; la manera en que Gallardo lidera el grupo, la forma de expresarse hasta en las conferencias de prensa: ése es el reflejo de lo que queremos para River. Que River vuelva a ser River. Y no sólo eso. La manera en que se busca la victoria. Y Gallardo marca el camino. Él y su cuerpo técnico son muy trabajadores. Pero con una concepción: la de ir para adelante. Y es lo que le gusta al hincha de River: ir para adelante. Nunca vamos a aplaudir a un N° 4 que revolee la pelota a la tribuna. Quizás ocasionalmente... en algún partido pasó, pero no es eso lo que quiere el hincha de River. Ganar, gustar y golear, eso quiere. Ganar pero con el estilo de River, y nos sentimos identificados con eso. Hay una gran aceptación de Gallardo en función de cómo arma el equipo y cómo lo hace jugar.

(Angelici) –Es muy relativo. Vos podés jugar muy bien, pero si perdés seis o siete partidos no hay técnico que aguante en estos clubes. Lógicamente que jugando bien tenés más chances de ganar. Pero estamos conformes, en función de cómo encaramos el torneo, la Copa Libertadores; también ahora se viene la Copa Argentina, y la verdad es que armamos un plantel para pelear los tres campeonatos. Y es el objetivo. Y para eso estuvimos trabajando todo el verano, que nos quedamos en Buenos Aires. El Vasco tampoco se fue de vacaciones. Con lo difícil que es traer incorporaciones. Pero estamos tranquilos y confiados en que Boca tiene un plantel para pelear todos los torneos.

–Ahora se darán clásicos con planteles de alta jerarquía y con refuerzos interesantes, con mayor potencial que en 2014.

(D’Onofrio) –Lo que tiene este plantel de River es que ya logró la Sudamericana y la Recopa… Y entonces me da la sensación de que es un grupo de jugadores que está cerca del éxito, que se acostumbró a eso. Tiene posibilidades de éxito. Hemos seguido una idea de no copiar lo que pasaba en los años anteriores, cuando se traía infinidad de jugadores. Y era cantidad pero no calidad. Vos tenés que traer hombres y jugadores que hagan la diferencia. Eso fue lo que nos pidió Gallardo en concreto. Nos pidió jugadores A y trajimos en esa línea: jugadores A. Algunos pudimos traerlos y a otros no, pero la búsqueda estaba clara. Pero también quisimos darles lugar a los chicos y el tiempo nos dio la razón. Fijate que Driussi hoy es un jugador que puede ser titular en el superclásico. Y hay muchos más que están esperando su oportunidad y la van a tener. Mammana, incluso, está reconocido a nivel mundial; el problema con Mammana es atajar la cantidad de ofertas que llegan por el chico. Es un jugador al que están viendo en el mundo. Pero estamos convencidos de que tiene que cumplir un ciclo en River para luego pegar el gran salto. Ojalá podamos, porque a veces a los clubes se nos hace difícil con lo que le ofrecen afuera. Nos pasó con Lanzini: al pibe lo queríamos retener, pero los árabes le pusieron un dinero que le aseguraba el futuro a su descendencia y ¿cómo hacés…? Le ofrecieron dos millones de euros por año. Hasta lo llevaron a un estacionamiento y lo hicieron elegir una Ferrari, una Lamborghini y no sé qué otras marcas más.

(Angelici) –Yo en Boca lo hago, a mis jugadores les ofrezco autos importantes (risas)...

(D’Onofrio) –Bueno, vamos a ver qué hacés ahora cuando te vayan a pedir en breve. Hablando en serio, esto es algo que debemos pensar en el fútbol argentino.

–¿Qué opinión tienen ustedes de los festejos desmedidos que se dieron en sus clubes con respecto al rival de toda la vida?

(D’Onofrio) –Las chicanas y las bromas son válidas, lo que no comparto ni puedo aceptar es que un dirigente sea cómplice de eso. Hace poco, a un tarado se le ocurrió una picardía con las entradas de River y puso en minúscula la palabra ‘boca’. A la media hora pedí un informe, anulé las entradas con todo el costo que eso implica y dimos un comunicado de prensa repudiando el hecho. El respeto por el rival tiene que estar siempre. El lunes, en la oficina, es otra cosa. No se puede parar un partido o generar una situación que no corresponde. Como los cánticos a comunidades que queremos mucho. Nosotros tenemos acciones solidarias en la villa 31 y tengo personas de Bolivia y de Paraguay que me preguntan por qué cantan contra nosotros. Me duele con el alma. Hay que comprometerse y por eso me comprometí con River, para intentar cambiar las cosas, cansados de los incapaces y de los que no hacen nada por cambiar la realidad.

(Angelici) –Yo jamás pienso que D’Onofrio pueda estar involucrado en una cosa así. La última vez cortaron la luz en el vestuario visitante del Monumental, pero estoy convencido de que no fue él. Pero hay que seguir trabajando para marcar el camino y que no pasen estas cosas.

(D’Onofrio) –Es cierto, cuando pasó algo en River, lo echamos. En la sociedad hay que actuar.ß

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