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La demanda de dólares para ahorro ya supera a las ventas de los shoppings

Se produjo el cambio de una tendencia que se profundiza; por qué los argentinos gastan más dinero en divisas que en compras en centros comerciales

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LA NACION
Martes 05 de mayo de 2015 • 16:52
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El dato podría ser una postal de la relación de los argentinos con la moneda: en lo que va de 2015, la venta de dólares para tenencia supera a la facturación en los centros comerciales de Capital y provincia de Buenos Aires. Es decir, la demanda de divisas para especular con un ahorro futuro es más fuerte que el consumo de bienes en los shopping centers.

La última comparación disponible es para el mes de marzo, cuando se vendieron dólares para tenencia por $4257 millones y la facturación de los centros comerciales fue de $2816 millones. Sin embargo, esta tendencia se observa desde septiembre del año pasado y la brecha entre ambas variables se ha ido ampliando.

El contraste entre ambas series es una fotografía que sirve para dimensionar los movimientos de una forma del consumo y otra del ahorro que tienen como destinatarios a un público similar.

En abril, la venta de dólares para tenencia marcó un nuevo récord
En abril, la venta de dólares para tenencia marcó un nuevo récord. Foto: Archivo

Los datos se desprenden de la Encuesta de Centros de Compras que el Indec realiza en 37 establecimientos (de la Ciudad de Buenos Aires, el conurbano y 24 partidos de la provincia de Buenos Aires) y del monitoreo diario que realiza la AFIP.

Una de las claves es la velocidad de la demanda: la demanda de moneda estadounidense avanza nueves veces más rápido que el consumo. Por ejemplo, durante el primer trimestre del año la venta de dólares para tenencia medida en pesos creció 275%, mientras que la facturación de los shoppings un 30%.

La facturación de los centros comerciales se expande al 30 por ciento anual, según el Indec
La facturación de los centros comerciales se expande al 30 por ciento anual, según el Indec. Foto: Archivo

Desde la perspectiva de la oferta, el mercado de dólares legales está administrado dado que la AFIP puede regular el flujo. Por el lado la demanda, desde el cierre de las últimas paritarias los salarios medidos en pesos crecieron más rápido que el tipo de cambio, lo cual generó mayor disponibilidad entre los que califican para comprar.

"Cuando se incrementa la sensación de atraso cambiario, los consumidores se vuelcan más al dólar porque lo perciben más barato. Aunque también el Gobierno ha destinado más dólares al mercado legal para aflojar la presión sobre el paralelo", analiza Ramiro Castañeira, economista jefe de la consultora Econométrica.

En efecto, la cantidad de moneda extranjera que el Banco Central ha vendido a los ahorristas ha batido un nuevo récord casi todos los meses y bajó el pulso del segmento informal. A fines de septiembre del 2014, el dólar blue tocó un máximo de $15 que las autoridades combatieron con operativos de control y más abastecimiento de dólares a los que querían comprar y, como resultado, para fin de año bajó a $13,7. El camino descendente continuó hasta un mínimo de $12,3 a comienzos de abril último.

Especulación con el dólar

La información disponible sobre la venta legal de divisas y el sistema financiero aportan indicios sobre las decisiones económicas. Del total de personas que compran dólares para tenencia, 9 de cada 10 los retiran en el acto pagando una percepción del 20% en vez de optar por dejarlos depositados un año y pagar sólo el tipo de cambio oficial.

La mayor parte de los compradores prefiere sacar sus divisas del sistema financiero. Los datos están a la vista: de acuerdo con último balance consolidado del sistema financiero del BCRA (a febrero de 2014), los depósitos y plazo fijo de los particulares habían crecido U$S 791,4 millones ó 11,7% hasta U$S 7539 millones en los últimos doce meses por todo concepto. En tanto, sólo la venta de dólar ahorro fue de U$S 3622 millones para ese mismo período.

Los analistas coinciden en que puede haber dos explicaciones: desconfianza en el sistema financiero o que parte de los adquirido sea destinado al mercado del dólar blue por quienes especulan con sacar ventaja de la brecha cambiaria. No obstante, no hay abundante información disponible para determinar cuál de las dos caminos es el más elegido.

Expectativas con el peso

En el mercado existe una expectativa de devaluación del 24% anual. La revista LatinFocus Consensus Forecast publicó hace poco más de dos semanas los pronósticos de diez consultoras y bancos de locales e internacional que esperan un dólar a $10,64 en diciembre. Esto a pesar de que el Gobierno ha llevado al tipo de cambio a paso lento con un avance mínimo de 4,2% en los primeros cuatro meses.

Queda claro que este conjunto de pronósticos están depositados en el nuevo Gobierno que asumirá en diciembre. Algunos prominentes "formadores de opinión" del sistema financiero creen que cualquier ‘corrección’ en el rumbo de la economía estará precedido de una depreciación del peso.

Así una de las razones que aumenta la demanda de divisas para ahorro es la presunción de que a corto o mediano plazo el tipo de cambio subirá más rápido que los precios. Aunque al menos vale destacar que en los últimos doce meses esa relación fue inversa.

Eduardo Levy Yeyati, director de la consultora Elypsis y profesor de macroeconomía de la Universidad Torcuato Di Tella, explica que "si permanece una expectativa alta de devaluación es normal que se abra la puerta a la dolarización de carteras a expensas de algo de consumo".

"Es importante desinflar las expectativas ‘contando toda la historia’. Si se va a apelar a una devaluación sin contar con un programa monetario que contenga el movimiento, la gente pensará que todo se moverá hacia arriba", dice.

Para Levy Yeyati, uno de los desafíos del próximo Gobierno es pasar de un modelo muy estimulado por el consumo a uno más motorizado por la inversión y que resulte sustentable. "Contener la inflación antes que mover el dólar hará que las expectativas no se vuelvan muy desordenadas", concluye.

El hecho central para aplicar correcciones en el rumbo radica tanto en el momento como en la forma. Si los inversores –de cualquier escala– continúan creyendo que el precio del dólar subirá antes que cualquier otra cosa, no será raro que quieran seguir destinando pesos a comprar dólares para ahorro en vez de a invertir.

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