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Salta, en medio de una crisis posmoderna

Política

La provincia arrastra una estructura arcaica y un ajuste fiscal moderno, controlado por bancos acreedores.

SALTA.- La estatua de Robustiano Patrón Costas, difunto líder social y político del poder tradicional de Salta, aún mira lo que fue el corazón de su dominio: el ingenio del Tabacal, en el norte de la provincia.

Sólo esa estatua queda de su imperio. El ingenio ha sido vendido a una empresa norteamericana, que intenta rescatarlo de la crisis.

La imagen refleja mejor que ninguna otra la situación posmoderna de Salta: una estructura económica y social arcaica y en agonía, a la que se ha superpuesto la globalización, a caballo de grupos financieros nacionales e internacionales que constituyen el nuevo poder local.

Esta encrucijada entre el pasado y el futuro -que también define a su actual líder, el gobernador Juan Carlos Romero- es la que ha estallado en los últimos días en furiosos piquetes, que podrían repetirse en el futuro inmediato.

"Las perspectivas no son buenas", admite Romero a La Nación , aunque confía en que no haya protestas similares a las vividas en General Mosconi y Tartagal.

"Pero supongamos que la Nación diga: "No podemos cumplir el pacto fiscal. Tenemos que reducir". Yo tengo que decidir a quién le quito -explica-. El problema es cómo toleramos las consecuencias."

Contra la imagen que existe en Buenos Aires, Romero, educado en los Estados Unidos y de aspecto atildado, no es un típico caudillo peronista del interior, como lo fue su padre, Roberto, sino una mezcla de lo antiguo y lo moderno.

Hasta muchos apellidos tradicionales de Salta, que nunca aceptaron mezclarse con Roberto Romero -gobernador entre 1983 y 1987-, han rodeado a su hijo con entusiasmo.

El presidente de la Sociedad Rural de la provincia y director de la Sociedad Rural Argentina, Manuel Sundblad Saravia, no disimula su fervor.

"Roberto Romero era un caudillo del pueblo. Juan Carlos Romero es un estadista, una persona culta, con conexiones internacionales importantísimas", dice a La Nación .

"Manuel es empleado del gobierno. Hasta le hace la comida y le parquiza la residencia", gruñó como respuesta el diputado nacional por la Alianza Ricardo Gómez Diez.

Es común oír en Salta que Sundblad diseñó el parque de la residencia del gobernador. Y que su mujer, Mercedes Patrón Costas, nieta de Robustiano, suele cocinarle empanadas reputadas como las mejores de la provincia. Gómez Diez los define como "tipos en decadencia". ¿Por qué en decadencia?

Contesta el propio Romero: "En la década del ´90, los actores económicos han cambiado. Las actividades más importantes de la provincia están en manos de compañías o corporaciones".

En manos de los bancos

Con un modelo político al que se acusa de autoritario -controla los dos tercios de la Legislatura; el único diario local, El Tribuno, y, según la oposición, también la justicia provincial-, Romero hijo es, sin embargo, considerado un "liberal" por los disidentes del justicialismo salteño.

En su primer gobierno privatizó empresas estatales, practicó un ajuste en la administración pública y, como llave de su modelo, convirtió la deuda social heredada, de unos 340 millones de dólares, en deuda bancaria.

La provincia tomó créditos de bancos privados nacionales y extranjeros en volumen creciente, que actualmente llegan a 596 millones de dólares según la gobernación y a casi 700 según el opositor José María Farizano, líder del bloque radical de la Legislatura provincial, para quien el oficialismo "falsea los números del presupuesto".

En cualquier caso, ello implica, como destaca Romero, que la provincia tiene su propia ley de disciplina fiscal y está sometida "al monitoreo de consultoras particulares que (la) califican". Y, como colofón, "hemos tenido cuatro años consecutivos con superávit presupuestario", asegura el joven secretario de Finanzas, Fernando Yarade, a La Nación .

El ministro de Gobierno, Gilberto Oviedo, agrega a esta lista un aumento del 14 por ciento en el producto geográfico, del 54 por ciento en la demanda de energía, del 115 por ciento en los depósitos bancarios, del 68 por ciento en la cobertura sanitaria, del 44 por ciento en la cobertura de cloacas y del 115 por ciento en la obra pública.

Pero las cifras sociales no respaldan su entusiasmo. Según datos de la Fundación Argentina para el Desarrollo con Equidad, la mortalidad infantil -en los períodos neonatal y posneonatal- llega al 25,5 por mil, las muertes infantiles evitables son del 76,5 por ciento, el 47,8 por ciento carece de cobertura de salud, el 37,1 por ciento de la población vive en hogares con necesidades básicas insatisfechas (NBI) y el 44,1 por ciento de las viviendas no tiene agua potable.

Salta es una provincia periférica, a la que la integración de la Argentina al Mercosur ha perjudicado aún más, según coinciden oficialismo y oposición, y como tal sus males no son achacables enteramente al gobierno peronista.

Prácticamente sin industria, sufre la caída de los precios de porotos, cítricos, soja, algodón y tabaco, y la competencia abierta por la cual una banana de Ecuador es más barata en Buenos Aires que una banana de Salta.

Pero, en contraste con las optimistas cifras oficiales, un estudio de la consultora Equis realizado este mes muestra que entre 1995, cuando asumió Romero por primera vez, y 1999, la brecha entre el 10 por ciento más pobre y el 10 por ciento más rico de la población se amplió casi un 12 por ciento.

Recortes

Controlado por sus acreedores, el gobierno provincial recortó este año en ocho millones de dólares el presupuesto destinado a los planes Trabajar. "Estamos trabajando con un (fondo) fijo (de la Nación) que significa un recorte de los ingresos de la provincia", justifica el gobernador. Cuando Carlos Menem era presidente, "teníamos los ATN" (Aportes del Tesoro Nacional), para financiar esas diferencias, se sincera Yarade.

En ese marco, el presidente Fernando de la Rúa detuvo al filo del último fin de semana un potencial nuevo conflicto: el recorte del Fondo Especial del Tabaco (FET), que sostiene plantaciones de las que viven unas 100.000 personas.

Gómez Diez, quien se entrevistó con De la Rúa para evitarlo, se lamenta de que economistas como Daniel Artana, de FIEL, pidan por radio el recorte del FET y no el de otros sectores, como la industria automotriz, porque "FIEL está sostenida por los grandes grupos económicos".

Y sentencia: "La Argentina no tiene viabilidad sin paz social". .

Por Gabriel Pasquini Enviado especial
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