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Rául Castro en el Vaticano: "El Papa está haciendo que vuelva a ser católico"

El mandatario cubano le agradeció a Francisco su mediación con Estados Unidos; en septiembre el Sumo Pontífice visitará la Isla luego del viaje de Benedicto XVI en 2012

Domingo 10 de mayo de 2015 • 08:56
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LA NACION
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Castro y una distendida charla de 55 minutos con el Papa
Castro y una distendida charla de 55 minutos con el Papa. Foto: EFE

ROMA.- "El Papa está haciendo que vuelva a ser católico", reveló hoy el presidente de Cuba, Raúl Castro, después de reunirse a solas con Francisco en el Vaticano durante 55 minutos, un tiempo largo, que superó el encuentro que Jorge Bergoglio había tenido con el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en marzo del año pasado, 52 minutos, pero con interprete.

"Salí impresionado por su sabiduría, por su modestia y todas las virtudes que sabemos que tiene. Yo, y el círculo dirigente de mi país, leo todos los días los discursos del Papa. Y le dije que si sigue hablando así volveré a rezar y volveré a la Iglesia católica y no es broma", dijo Castro más tarde a la prensa, tras entrevistarse con el premier italiano, Matteo Renzi, en Palazzo Chigi.

"Soy comunista y como saben en el pasado uno no podía ser miembro del Partido Comunista si era católico", explicó. Castro, hermano menor de Fidel, de 83 años, no ocultó su entusiasmo por el encuentro con Francisco, que definió "muy agradable". "Él es jesuita y yo también fui a una escuela jesuita y hay un sacerdote famoso en América latina, Frei Betto, más joven que yo, a quien le dije: 'Frei Betto, yo oí más misas que tú y cuando el Papa vaya a Cuba en septiembre yo iré a todas las misas con satisfacción", también dijo.

Durante los 55 minutos a solas -un tiempo muy largo-, el presidente cubano le agradeció al Papa su "rol activo en favor de una mejora en las relaciones" con Washington.

Vestido de traje azul oscuro y corbata al tono y procedente de una gira que lo llevó antes a Argelia y Rusia, Castro se reunió con el Pontífice en el estudio adyacente al Aula Pablo VI, en el Vaticano, el mismo lugar en el que será recibida la presidenta Cristina Kirchner el 7 de junio próximo.

En el cara a cara, el primero entre ellos, también se habló del viaje que el Pontífice hará a la isla caribeña en septiembre, en una significativa escala previa al viaje a Estados Unidos.

"Le presenté los sentimientos del pueblo cubana a la espera y en la preparación de la visita a la isla de septiembre próximo", indicó Castro a los periodistas.

Como el encuentro, "muy cordial", según indicó el padre Federico Lombardi, vocero de la Santa Sede, superó los cincuenta minutos y Castro tenía programado un encuentro con Renzi, el saludo a la delegación que lo acompañaba, de unas diez personas, y el posterior intercambio de regalos, que tuvo lugar en otro salón, fue muy breve.

El presidente cubano le regaló al Papa una medalla que se hizo por los 200 años de la catedral de La Habana. "Sólo se hicieron 25 ejemplares", le detalló al Papa, según pudo oír La Nación, presente en el reducido pool de periodistas que cubrió el encuentro. Por su parte Kcho, un artista cubano de renombre presente en la delegación, le obsequió una pintura inspirada en la visita que hizo Francisco a la isla de Lampedusa y en su compromiso con los inmigrantes y refugiados. En la tela puede verse una cruz formada por diversas barcazas y debajo, una persona arrodillada que reza.

Como suele hacer con todos los presidentes, el Papa le regaló a su turno a Castro la Exhortación Apostólica "Evangelii Gaudium" (La Alegría del Evangelio), "donde hay unas de esas declaraciones que le gustan a usted", le dijo, dejando trascender que durante los 55 minutos se habló de temas sociales y económicos. Además, le obsequió un medallón con la imagen de San Martín de Tours que con su manto cubre a los pobres: "me gusta mucho regalar esto porque es una intuición de lo que tenemos que hacer: cubrir la miseria de nuestra gente y después promover su dignidad", le explicó.

Como siempre, el Papa acompañó hasta la puerta y se quedó allí hasta que el auto oficial de Castro no desapareció de su vista.

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