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Todo tango puede ser político y rockero

El Quinteto Negro La Boca y Osvaldo Bayer presentan el disco en el que cruzan el anarquismo con el tango y el hip-hop

Miércoles 13 de mayo de 2015
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LA NACION
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En un país como Estados Unidos un disco como Tangos libertarios, la nueva producción del Quinteto Negro La Boca, con la participación estelar del historiador Osvaldo Bayer, seguramente habría llevado una etiqueta de advertencia de contenido explícito, la misma que llevan los discos del gangsta rap del barrio Compton de Los Angeles. Acá también hay ráfagas de palabras que suenan como ametralladoras cuando recuerdan a héroes del anarquismo como Simón Radowitzky, que mató al jefe de policía Ramón L. Falcón, conocido por su sangriento accionar durante la represión obrera de 1909. Acá también hay un concepto estético y una actitud punk que recuerda al Nevermind the Bollocks de los Sex Pistols. Acá también hay una reivindicación histórica que se alinea con trabajos conceptuales como Bandidos rurales, de León Gieco. "Este disco en otra época hubiera sido censurado -se sincera Pablo Bernaba, líder del Quinteto Negro La Boca-. Es muy fuerte en el contenido y apela a la epopeya y la lírica de personajes como Facón Grande, conocido por la película La Patagonia rebelde. Pero conceptualmente es un disco que puede ser digerido de otra manera, aunque tenga frases fuertes, como «Severino, dinamita y corazón». Hay letras que son narrativas; otras están dichas en el contexto de un tango picaresco, y otras son muy picantes y aguerridas. En el rock es más normal, pero el tango se autocensuró en su lírica por muchos años, se fue lavando, se lo fue llevando hacia una lírica surrealista. Éste podría ser un disco de hip-hop, uno de Calle 13. Pero por su actitud este disco es como patear la puerta del tango. Es más punk que tango, con la visión que tenemos del tango y el punk hoy."

Tangos libertarios, que presentan en un ciclo de conciertos en el CAFF (Sánchez de Bustamante 764) que arranca este sábado y continúa el 19 de junio y el 7 de agosto, respectivamente, es un disco de otra época en este tiempo. Es un disco que habla de la historia del anarquismo en la Argentina a lo largo de doce canciones escritas por Osvaldo Bayer y musicalizadas por Pablo Bernaba. Es un disco con un concepto gráfico diferente, ilustrado por Rep. Es un disco que tiene la participación de la nueva escena del tango -Dema (Orquesta Petitera), Cholo Castelo (Quiero 24), Victoria Di Raimondo (Altertango), Limón García (Rascasuelos), Rodrigo Perelztein (Sexto Fantasma)-, el aporte rapero de Malena D'Alessio y la participación de la murga uruguaya Falta y Resto. "Salvo un trabajo que hizo el propio Bayer en los 70, hay pocos registros de tangos políticos. Es un disco único en su especie", afirma el bandoneonista y arreglador Pablo Bernaba.

-En el álbum hay tango, hip-hop y murga, ¿la idea es tirar puentes hacia otros públicos?

-Es un disco que se aleja de lo que se viene haciendo en el tango con la intención de abrir el juego. Creo que el tango ha crecido mucho desde la tribu under, y sobre todo desde el baile, por eso ha llegado a su techo. En el disco tendemos puentes hacia otros géneros. En la coda del tema "Las putas de San Julián" hay una cita de Natalí Di Vicenzo a Janis Joplin y también están los cruces con la murga, el rock y el hip-hop en los temas "Patagonia rebelde", "Vengador" y "Mano abierta". El tango tiene que dejarse fluir hacia otros lados y tiene que dejar de ser "el tango", con ese concepto conocido, para pasar hacia otra cosa. El nombre es fuerte en todo sentido. Hay que resignificarlo. Por eso, hay una pelea sobre hacia dónde va el género. Están los que quieren hacer tango de hoy y los que quieren volver al cincuenta. Para mí no tiene ningún valor estético y artístico volver a Troilo. Eso ya lo hicieron ellos.

La insolencia de Pablo Bernaba y el Quinteto Negro La Boca llega lejos. El bandoneonista es un pesado de la nueva generación. Se hizo tanguero por su abuelo milonguero, un personaje de la noche del barrio Pichincha de Rosario. Con 39 años, es integrante de la UOT (Unión de Orquestas Típicas), es creador del Festival del Tango y la Escuela Popular de Tango en La Boca, fundó en 2008 el Quinteto Negro La Boca y fue discípulo de Rodolfo Mederos, con quien está enfrentado públicamente, a partir de sus reiteradas declaraciones de que el tango está muerto.

"Yo estudie con él y me vine de Rosario por consejo de Mederos, así que le tengo una aprecio interno enorme -aclara-. Él me puso en la orquesta de Avellaneda y me daba clases de arreglos en bandoneón; le debo mucho. Por eso me dolió cuando dijo que el tango está muerto y ninguneó a agrupaciones como Astillero. Para mí hay que contestarle, porque si no, le das la razón. Mederos vive a la sombra de Piazzolla y de Troilo. Además, su orquesta típica no transmite nada. Cuando dice que tiene una orquesta militante, es mentira. Él arma la orquesta cuando hay una fecha. No es como las orquestas de esta nueva escena, como La Vidú, que tienen una vida alrededor del grupo. Los que sí hacemos una militancia somos nosotros como movimiento. Por eso, cuando él dice que el tango está rendido, está acabado, está hablando de él, no del tango. Y cuando dice que el tango está muerto, se equivoca. Habla de la frustración de estar solo en su propio barquito, porque todo lo que se está gestando ahora, con todo lo bueno o malo que pueda tener, en ésta, Mederos no participa.

-¿Qué es ser tanguero hoy?

-Ser tanguero hoy es decir que el tango es otra cosa. Todos los que formamos parte de este movimiento, con diferencias estéticas, venimos luchando contra una estigmatización del tango que se marcó a fuego, esa idea de que el tango es cosa de viejos. Creo que en algún momento todo este trabajo que está haciendo este movimiento desde hace quince años va a ser un sello de nuestra generación. Para nosotros el tango es una consecuencia de lo que vivimos. En La Boca, tengo en la esquina de mi casa a los paraguayos que sacan sus arpas para tocar chamamé, del otro lado de la calle suena cumbia, y en medio estamos nosotros tocando tangos nuevos. El tango hoy es eso, la convivencia con el resto de los sonidos de la ciudad.

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