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El Teatro San Martín y sus tesoros rescatados

Más de 30.000 piezas de vestuario de los montajes del Complejo Teatral tienen ahora un lugar para su preservación

Jueves 21 de mayo de 2015
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LA NACION
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Durante demasiado tiempo, el depósito de vestuario del Complejo Teatral San Martín fue el lugar al que iban a parar (en las peores condiciones) los trajes y escenografías de las distintas producciones del mayor teatro público del país. Allí también iban a parar muchos de aquellos trabajadores que caían en desgracia. El galpón de Gregoria Pérez 3637, barrio de Chacarita, tenía los techos rotos, estaba lleno de bolsas apiladas, de empleados desterrados.

Cuando el gobierno porteño anunció el necesario y postergado Master Plan para sacar del abandono a los edificios que componen el Complejo, reparó en este depósito que, anteanoche, abrió sus puertas totalmente renovado. Seguramente, la obra no tendrá el efecto mediático de otros trabajos de renovación edilicia y tecnológica. Claro que, desde una perspectiva no ligada al corto plazo, era fundamental en términos de rescate de la memoria patrimonial del Teatro San Martín.

Durante la inauguración, hablaron el ministro de Cultura, Hernán Lombardi; el de Desarrollo Urbano, Daniel Chain; la presidenta de la Asociación Amigos, Eva Thesleff de Soldati, y Alberto Ligaluppi, director del Complejo. Ligaluppi, justamente, recordó cuando Margarita Xirgu, antes de la Guerra Civil española, llegó a Buenos Aires con su compañía y con 20 toneladas de vestuario porque sabía que en esos canastos estaba una de las claves para que la magia teatral sea eso: magia, rito, emoción.

Para el archivo de este material de enorme valor, se desarrolló un software propio de clasificación de cada una de las prendas. En esta especie de DNI queda registrado el diseñador, la obra para la que fue hecha, el personaje, el actor que la usó, la descripción, el material fotográfico y demás detalles no menores. Son, en total, unas 30.000 piezas. Más de la mitad, ya tiene su propio DNI. El software se llama Xirgu. Sus creadoras se ilusionan con que, con el tiempo, esté a disposición de los interesados.

Al enorme galpón devenido en un gran centro de vestuario mágico se lo podrá visitar hoy y mañana, a las 11, 13 y a las 17 (reservas al 4551-3334). En un futuro, prometen que estará abierto para la gente del barrio, para las escuelas, para todos los interesados de recorrer este enorme edificio en donde hay 697 metros de piezas colgadas, que vistieron los actores y bailarines que han pasado por el Complejo Teatral. También hay seis sectores dedicados a los trabajos de Renata Schussheim, Jorge Ferrari, Eugenio Zanetti, Graciela Galán, Nene Murúa y Mini Zuccheri, artistas que han vestido a innumerables puestas del San Martín. "Cada prenda es una enseñanza en sí misma -dice Lombardi, rodeado de prendas de todos los tiempos-. El trabajo encarado en este depósito no tiene nada de maquillaje, es totalmente estructural. No tiene tanta visibilidad, pero era fundamental ponerlo a punto." La fiesta de apertura incluyó un desfile. Alberto Ajaka, Leonor Manso, Ana María Cores, Andrea Bonelli, María Figueras, Martín Slipak y Nacho Gadano desfilaron con trajes que usaron en diversas obras. En un justo acto de reivindicación histórica, los aplausos más intensos se los llevaron algunos de los 24 trabajadores del sector sastrería que dirige Aníbal Duarte.

La puesta a punto de ese depósito forma parte del plan de obra integral que abarca a todo el Complejo Teatral. Hace un tiempo, se reabrió (con un año de demora, según los plazos previstos) la Sala Leopoldo Lugones. El domingo, a las 18, se reabrirá la Sala Martín Coronado a la que se le hizo un trabajo de renovación tecnológica y de recuperación de los materiales originales. El acto oficial incluirá una coreografía de Mauricio Wainrot, Himno a la alegría, a cargo del Ballet Contemporáneo. Los integrantes del Ballet ya saldaron otra deuda histórica: desde hace unas semanas cuentan con una sala de ensayo que posee las condiciones adecuadas de trabajo. También se la inaugurará el domingo. A los pocos días, volverá a tener movimiento la Cunill Cabanellas y, a principios de junio, la Casacuberta. Ni el hall central del San Martín (al que se le aplicará un nuevo sistema de iluminación) ni el de la Martín Coronado (le encontraron un material tóxico que demoró su puesta a punto) están terminados. Mientras tanto, comenzarán las obras en el Teatro de la Ribera y se terminará la primera etapa en el Alvear.

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