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Conventos en riesgo: entre el negocio inmobiliario y la fe

Están en lugares codiciados por desarrolladores y constructoras

Domingo 07 de junio de 2015
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PARA LA NACION
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"Nos vimos cercadas por estos impíos que entraron en tropel. Los recibimos en un profundo silencio. Unos nos apuntaron con los fusiles, otros nos empujaban con las bayonetas sin que ninguna hablara. Afortunadamente un sargento ordenó que se retiraran", escribe en 1807 la madre superiora de Santa Catalina de Siena luego del asedio de los ingleses.

Ese monasterio, como tantos otros de la ciudad, ya no está amenazado por soldados sino por proyectos de construcciones en sus predios. Así lo aseguran vecinos y ONG, para quienes el patrimonio histórico de la Iglesia en Buenos Aires está en peligro. En algunos casos lograron amparos que frenaron las obras, pero en otros, los proyectos avanzan.

A veces, son las mismas congregaciones en problemas económicos las que promueven la venta de edificios y terrenos para aliviar sus finanzas, en momentos en que el precio del metro cuadrado llegó a 4700 dólares en algunas zonas de la Capital.

En medio de la polémica, las constructoras que impulsan los proyectos prometen no demoler "las cosas que son de Dios".

En Las Victorias, un edificio neogótico de 130 años que ocupa 2600 metros cubiertos frente a la plaza Libertad, la Justicia libró en 2012 una precautelar que paralizó la refacción que se había comenzado en los descascarados dormitorios de los sacerdotes redentoristas. El proyecto, que cuenta con el aval de los curas, contempla hacer cuatro pisos nuevos sobre los tres que ya tiene el edificio.

"Estaba desmantelando la biblioteca y la iglesia interna, por eso interpusimos un amparo", advierte María del Carmen Arias Usandivaras, de Basta de Demoler. Ella y los vecinos buscan que no se modifique la parcela de este edificio de la belle époque donado por Magdalena Dorrego de Ortiz Basualdo, donde se casó Jorge Luis Borges.

Por su parte, el padre Marcelo Pomar, impulsor del proyecto, asegura que la paralización de las obras no benefició a nadie. "El inmueble ahora está vacío y con escombros, los cuatro sacerdotes que allí vivían tuvieron que abandonarlo, y el edificio no se puede utilizar para las obras de caridad", dice.

La construcción iba a ser costeada con la venta de terrenos propios en Córdoba y con la ayuda de donaciones. La intención era alquilar dos pisos para poder solventar obras de beneficencia. La fe no siempre llega al bolsillo y hay una merma en la recaudación dominical.

Justificación

Para el ingeniero Luis Perri, socio de Obras y Sistemas SRL, a cargo de la obra, se vieron obligados a comenzar las refacciones, ya que "era una estructura insegura para los propios padres, con cables en mal estado, sin salidas de incendio, techos con goteras, baños rotos, etc. Claramente hay animadversión por parte de la ONG que frenó todo".

A su vez, en Palermo hay controversia por un terreno de 4000 metros al lado del colegio Don Bosco que vendieron los salesianos. Allí se levantó la cautelar que impedía construir una torre con amenities y shopping. Según los vecinos, el complejo perjudicaría la tranquilidad y el medio ambiente de Palermo.

"No puede ser que de pronto se junte un grupo, te levante una cautelar y frene una obra. Por suerte, la Justicia se expidió ahora a favor nuestro, así que empezamos a trabajar en cualquier momento", advierte Carlos Spina, gerente comercial de Argencons, a cargo de lo que será Quartier Dorrego.

También en Palermo se impidió la demolición de la fachada contigua a la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, un emblema barrial con dos torres frente a la plaza Güemes. El frente integra el complejo de la Congregación del Verbo Divino Provincia Argentina Sur donde planeaban otra torre con amenities y jardín de infantes privado.

Sobre las barrancas de Belgrano, un espacio en altura como los que preferían los monjes, está la vieja Abadía San Benito. Allí vivieron 50 benedictinos que luego se marcharon para alejarse del ruido. En 2006 intentaron levantar un centro médico, pero en la actualidad es patrimonio de la Ciudad y fue utilizado el año pasado para Casa FOA en el marco de un programa de puesta en valor de las iglesias y conventos.

En pleno microcentro, el monasterio Santa Catalina de Siena está catalogado por la World Monuments Fund como "en peligro" junto a otros de Siria y Venecia.

Allí, donde vivieron las primeras monjas de clausura, se evitó una torre de 18 pisos que socavaría la estructura de adobe. Esta joya arquitectónica ofrece visitas guiadas y cuenta con un "barcito" en el patio colonial. Un pequeño cartel sobre San Martín invita al Centro de Atención Espiritual: "En medio del ruido, alguien te escucha".

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