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De Sabella a Martino: las tres diferencias que marcan un cambio de estilo

De Brasil 2014 a Chile 2015, un viaje de menos de un año que expone modificaciones, más de fisonomías y estrategias que de nombres

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LA NACION
Jueves 11 de junio de 2015 • 13:47
Foto: LA NACION / Fabián Marelli
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LA SERENA, Chile.- Cuando la Argentina haga su debut en esta Copa América , pasado mañana, ante Paraguay, habrán pasado exactamente 335 días de la final perdida ante Alemania. Aún no se ha cumplido un año de esa tarde-noche que congeló las esperanzas albicelestes y que marcó el final del ciclo de Alejandro Sabella . Pocos días después del choque en Río de Janeiro se confirmó su salida y rápidamente todo se encaminó para el nombramiento de Gerardo Martino . Las decisiones del sucesor confirman que en nombres la selección no vino a probar muchas modificaciones en suelo chileno, pero en cuanto a los estilos sí se pueden descubrir cambios, curiosidades y mensajes nuevos.

Está claro que durante el ciclo de Martino habrá un recambio generacional en varios puestos, pero el técnico entendió que la Copa América no era el lugar para comenzar con la experimentación. El día del nombramiento del Tata, la nacion adelantaba que en el primer año no iban a darse cambios profundos, pero que luego de esta experiencia en Chile se encararía una renovación paulatina -casi natural- en algunos puestos. Un cambio que ya llegó es el ingreso de Nicolás Otamendi en la zaga central por Martín Demichelis. De los 23 que ayer se sacaron la foto oficial del plantel en la concentración agreste del hotel La Serena Suites, delante de esculturas Moai -emparentadas con la Isla de Pascua-, sólo tres no participaron del ciclo anterior: Nahuel Guzmán. Roberto Pereyra y Milton Casco. Y de los que no estuvieron en Brasil 2014, los convocados probados por Sabella habían sido Banega (11), Lamela (6), Otamendi (4), Pastore (3) y Roncaglia (1). Un gran golpe de timón se llama Carlos Tevez, al que Martino le abrió la puerta para disputar un lugar por el puesto de centrodelantero, en el que Agüero les está sacando ventaja a Higuaín y al Apache.

Está claro que en individualidades Martino eligió caras conocidas, pero conceptualmente apostó por un cambio de aquellos planteos y estrategias que se le reconocían a Sabella. Ambos con rigor y coherencia profesional, son diferentes en sus pensamientos y eso sí puede verse en lo que va del actual ciclo con la intención de plasmarlo en esta Copa América.

De la dependencia de los de arriba a la construcción colectiva

Sabella nunca ocultó que sus mayores preocupaciones fueron defensivas por delante de las ofensivas. Con entendible razón, veía que arriba Messi, Agüero, Di María e Higuaín eran tan desequilibrantes que entre los cuatro eran capaces no sólo de definir las jugadas, sino también de generarlas. Después de su asunción y de las pautas generales en aquel primer amistoso de Düsseldorf, donde la Argentina le ganó nada menos que 4-3 a Alemania, Martino planteó a sus dirigidos la idea madre para una elaboración posicional, con las líneas más adelantadas, ejerciendo presión en la zona alta y generando juego a través de la tenencia de la pelota. "El equipo tiene que estar dispuesto a la presión bien arriba. Es una sensación de metros, sufro cuando me atacan. Por eso me deja más tranquilo conducir a un equipo que es protagonista, con más control", es una de sus sentencias preferidas. El medio campo tuvo un cambio sustancial: el ingreso de Pastore en el medio para sumar dominio y combinaciones ofensivas.

De esquemas variables a un planteo definido

En infinidad de charlas, el Tata se mostró adepto de los mensajes sostenidos, materializado en su esquema preferido. Sabella siempre pensó, ideó y utilizó varios planes para enfrentar a los rivales, siempre con la intención básica de encontrar "equilibrio" para resguardar el arco de Romero. Por todos los sistemas pasó y en el Mundial defendió con cinco en el fondo, plantó dos líneas de cuatro e incluso apostó también por tres delanteros. El concepto de hoy es otro: un clásico 4-3-3 en el que Ángel Di María cumple la función de punta por izquierda y Messi arranca desde el costado derecho. "Está quien dice que el secreto está en variar, puede ser, nadie tiene la razón. Quiero que mi equipo tenga una señal definida. En la ejecución colectiva y en el nivel individual intentaremos hacer la diferencia", dijo hace unos días Martino a la nacion en la última entrevista que concedió antes de viajar a estas tierras.

La permanente subida de los laterales

Una de las búsquedas más intensas de Martino son las subidas de los laterales. Por la izquierda estará Marcos Rojo, el mismo del ciclo anterior, y por la derecha puede aparecer Facundo Roncaglia, que en los últimos ensayos emparejó la pulseada con Pablo Zabaleta, hasta ahora uno de los de mayor continuidad en la defensa. Hasta Brasil 2014, como la selección le demostraba a Sabella tener resuelta la fórmula de ataque, sólo les pedía solidez en el fondo. ¿Qué sucede ahora? Deberán potenciarse en el funcionamiento colectivo, cubrir sus sectores, pero el cuerpo técnico les pide tener desequilibrio arriba.

Una corriente de cambios graduales envuelve al seleccionado a poco de su presentación en el certamen, pero en la intimidad del plantel argentino son conscientes de que un nuevo libreto entrará en escena en esta Copa América.

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