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Ya se puede visitar la sepultura con los restos de Cervantes

Es en la Iglesia de las Trinitarias; esperan atraer turismo

Viernes 12 de junio de 2015
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MADRID.- Los restos de Miguel de Cervantes Saavedra descansan desde ayer en el nuevo monumento funerario instalado en la Iglesia de las Trinitarias Descalzas, en cuyo interior habían sido localizados en marzo, 399 años después de su muerte.

Tres urnas con una reducción de huesos datados entre 1613 y 1630 fueron depositadas en la flamante sepultura, a la entrada del templo, sobre la que se colocó una lápida de dos metros de alto con una poesía que el autor del Quijote escribió en sus días finales: "El tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan y, con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir".

Se tiene la confianza de que entre esos huesos sueltos, carcomidos por la humedad y el tiempo, se encuentran los despojos mortales de Cervantes. Así lo determinó una misión científica que lo buscó durante un año en la cripta del convento, aunque no pudo individualizar cuáles de las piezas correspondían al gran genio de las letras españolas.

Cervantes vivió sus últimos años y murió en 1616 en una casa austera del Barrio de las Letras, en el centro histórico de Madrid. Por expreso deseo personal, fue enterrado en el convento de las monjas trinitarias, situado a 200 metros de su domicilio. El cuerpo se extravió, entre obras, movimientos de tierra y reducciones de huesos.

La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, se embarcó en el proyecto para "rescatar" a Cervantes y construir un monumento en su honor que pudiera ser visitado por el público, en el modelo de lo que es la tumba de Shakespeare en Stratford-upon-Avon. Se apuró a inaugurar la sepultura antes del final de su mandato, que vence mañana. Quizá por eso se descartó que los científicos avanzaran con alguna investigación adicional que permitiera identificar con absoluta certeza los huesos.

En la iglesia ya existía una placa recordatoria de Cervantes, colocada en el siglo XIX por la Real Academia Española (RAE) cuando se determinó que los restos tenían que estar en algún lugar de ese edificio. "Me basta saber que están aquí, no me importa en qué rincón", había dicho el Marqués de Molins, presidente de la RAE, como recordó ayer su lejano y actual sucesor, Darío Villanueva.

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