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Cinco piezas clave en la obra de Sergio Renán

Repasamos los momentos profesionales más importantes del multifacético artista

Sábado 13 de junio de 2015 • 12:32
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1. Un debut auspicioso: La Tregua

Basada en la novela homónima de Mario Benedetti, Sergio Renán estrenó en 1974 su ópera prima. Con guión del propio Renán y de la gran Aída Bortnik y con Hector Alterio y Ana María Picchio como protagonistas, La Tregua significó la primera nominación de una película argentina al Oscar. La Tregua cuenta la historia de un hombre mayor, viudo, preso de una rutina sin matices, que conoce y se enamora de una joven muchacha llamada Laura.

Rápidamente, este film se hizo popular y su posterior nominación al Oscar (que perdió frente a Amarcord de Fellini) aumentó su fama en los años posteriores. La Tregua fue y seguirá siendo una pieza clave en la historia del cine argentino (y que incluso en el marco del Bafici, fue restaurada este mismo año).

2. Sentimental por un amigo

Pocos años después de La Tregua, precisamente en 1981, Renán estrena Sentimental (Réquiem para un amigo), una película que ejemplifica a la perfección la capacidad del director para adaptarse a historias de distinto calibre. El protagonista de esta trama es José Solari, un periodista que se termina involucrando en una peligrosa trama policial, luego de la muerte de Daniel, uno de sus más queridos amigos. A medida que José se adentra más y más en su investigación, conocerá una red desbordada de corrupción que, como es de esperar, no solo está integrada por delincuentes. Sentimental está basada en Los Desangelados, la primera novela de Geno Díaz.

Por último, y como dato llamativo para quienes no la vieron, el José Solari de la historia, está encarnado por el mismísimo Sergio Renán.

3. Drácula en las tablas

El trabajo de Renán en el mundo del teatro no es en absoluto menor. El artista sentía por el teatro un genuino amor y en más de una oportunidad se encargó de dirigir distintas piezas teatrales. Incluso antes de debutar en el cine, Renán había sido reconocido en 1970 por su puesta en escena de Las Criadas, de Genet. Años más adelante, dirigió distintas piezas como Madame Butterfly, o La Vuelta al hogar, de Harold Pinter. Pero el que sin duda es uno de sus trabajos teatrales más recordados es su adaptación de Drácula, estrenada en 1980. La decisión de traer la popular versión teatral de esta historia a nuestro país fue tomada por un grupo de productores que no dudaron en convocar a Renán no solo para que la dirigiera sino también para que la protagonizara.

El Drácula teatral de Renán fue un verdadero hit y recibió una enormidad de elogiosas críticas por parte de muchos periodistas de la época. En la obra, el actor Pablo Alarcón se encargó de interpretar a Jonathan Harker, y el recordado Osvaldo Terranova al mítico Van Helsing.

4. Su amor por la actuación

Lejos de ser un director que actuara sólo en sus películas o piezas teatrales, Renán trabajó como actor para una gran cantidad de obras de otros realizadores. De esa manera, logró una muy nutrida carrera frente a la pantalla y participó de más de 30 películas, ya sea en papeles menores o mayores. Por eso y mucho antes de hacer su primera película, Renán pudo observar desde adentro la mecánica de la realización de un largometraje (por lo que no es casual que su opera prima fuera el éxito que fue y que sigue siendo).

Como actor participó de muy variados films como la imprescindible La Cifra Impar, El poder de las Tinieblas, Los hipócritas, Los Siete Locos y Humo de Marihuana. Renán podía aparecer más tiempo o menos tiempo en pantalla y las películas podían ser de mejor o peor calidad, pero indudablemente, su rol como actor nunca dejó de ser para él un ejercicio imprescindible.

5. Ficciones y la pantalla chica

En 1987, tuvo uno de sus trabajos más importantes, pero lejos de ser en el teatro o en la pantalla grande, fue para la televisión. En ese año, el director estrenó Ficciones, un ciclo que en cada una de sus emisiones adaptaba distintas piezas de autores, representadas por un elenco rotativo. Renán se encargó de dirigir todos los episodios, que trasladó obras tan disímiles como La meningitis y su sombra (Horacio Quiroga), Charlie (Marco Denevi), La casa del azúcar (Silvina Ocampo) o El sátiro (Leopoldo Marechal). Entre los actores y actrices que desfilaron por Ficciones, se destaca a Victor Laplace, Oscar Martinez, Graciela Dufau, Federico Luppi y Ana María Picchio. El ciclo, que se emitía por el viejo ATC, sirvió como trampolín para otros unitarios que llegarían en los años posteriores como el recordado ciclo dramático, Alta Comedia.

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