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Javier Mascherano: "En resultados, no le pude dar a la selección todo lo que me dio a mí"

El corazón de la Argentina confiesa que todavía se siente en deuda; confía en la idea de Martino y asegura que el seleccionado cambió muchos estilos en pocos años

Viernes 19 de junio de 2015 • 15:46
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LA NACION
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LA SERENA.– Hace un rato terminó el entrenamiento y hay signos de cansancio en el rostro de Javier Mascherano. Llega a la carpa montada para la atención a la prensa con un buzo que se quita antes de empezar la entrevista porque la calefacción es fuerte. Igual toma temperatura durante la charla de media hora. El futbolista que vistió en 113 partidos la camiseta del seleccionado mayor (tercero en presencias, detrás de Javier Zanetti y Ayala) habla del fútbol como juega: con pasión y compromiso. Las manos dentro de los bolsillos sólo permanecen 16 segundos. Enseguida las saca y las mueve para reafirmar sus conceptos.

-¿Qué balance hacés de los dos partidos jugados?

-Fueron dos partidos relativamente buenos. Contra Paraguay nos complicamos solos por la merma en el rendimiento en el segundo tiempo, pero el primer tiempo fue muy bueno. Y contra Uruguay pudimos sumar 15, 20 minutos más en los que se vio lo que pretende el entrenador y nosotros. Controlamos mejor el resultado y ganar nos dio una tranquilidad extra.

-¿Qué les está faltando?

-Uno busca generar la mayor cantidad de situaciones de gol y sufrir lo menos posible atrás. En eso estamos, creo que bastante bien. Vi las estadísticas y somos el equipo con más remates al arco del torneo, eso habla del protagonismo del equipo, pero también tenemos que aprender a ser equilibrados. Sobre todo cuando vamos ganando y el rival intenta jugarse la heroica. Ahí más que nunca tenemos que aplicar nuestra idea, la de la tenencia de la pelota. No dejar que el partido se convierta en lo que quiere el rival, sino en lo que pretendemos nosotros. Si lo podemos hacer cuando vamos 0 a 0, ¿por qué no lo vamos a hacer cuando estamos ganando?

-Messi dijo que es un error caer en lo que propone el rival.

-Exactamente. No hay que salirse del plan, la idea tiene que verse los 90 minutos. No puede ser que porque nos presionen un poco más ya no salgamos jugando, no. Es cuando más hay que creer en la idea. Lo de salir jugando y la elaboración no es un capricho. Se trata de hacerle llegar la pelota a la gente capacitada que tenemos adelante para que ellos puedan atacar bien. El resultado no te puede cambiar la manera de jugar, más allá de los matices que le va dando el entrenador con los cambios.

Mascherano, en su charla con LA NACION
Mascherano, en su charla con LA NACION. Foto: LA NACION / Fabián Marelli

-Pero Martino dice que es difícil mantener durante 90 minutos la presión alta, la posesión... (interrumpe)

-Una cosa es la presión alta, eso va de acuerdo a lo físico. En esta época de la temporada, en la que llevás jugados 50 y pico de partidos, no podés pretender presionar los 90 minutos. Es algo imposible. Pero eso no quita que tomes riesgos. Gerardo nos inculca a nosotros y al entorno que esta selección quiere tomar riesgos. ¿Qué es tomar riesgos? Salir desde atrás jugando, asegurar la tenencia, atacar con mucha gente. El entrenador quiere eso por la calidad de jugadores que hay. Y eso no depende del físico, sino de la mentalidad que debe tener el equipo.

–Con todos los años que llevás en el seleccionado, ¿qué tiene de diferente esta Copa con respecto a todo lo anterior?

-Que ya perdí tres copas (esboza una sonrisa de resignación). Y de una vez por todas quiero ganarla. A esta llegamos con las expectativas muy altas por el subcampeonato del mundo, pero recuerdo que en las anteriores también éramos favoritos. En 2004, más allá del Mundial de Corea y Japón 2002, hubo un recambio importante que despertó muchas expectativas. De hecho llegamos a la final y la pudimos haber ganado. La del 2007 jugó muy bien. La diferencia que encuentro es que venimos de un fracaso muy grande en la Copa de 2011, que se jugó en el país. Sería una pena que no hayamos aprendido de eso.

-Acabás de cumplir 31 años y te pusiste la camiseta del seleccionado por primera vez a los 15. Más de la mitad de tu vida. ¿La sentís como tu segunda piel?

-En la relación que tengo con el seleccionado, el más beneficiado fui yo, la selección no tanto. En resultados, no le pude dar a la selección todo lo que me dio a lo largo de mi carrera. Para mí, esta camiseta fue un impulso, una inspiración y, sobre todo, me favoreció en todo lo que me pasó. En ese sentido, estoy en deuda.

-Pero si uno repara en el último Mundial, tuviste un gran reconocimiento…

-(Interrumpe) Pero no se ganó. Para mí no estuvo mal, pero para nuestro fútbol... qué querés que te diga. Para mí no, porque sé de la dificultad que es ganar. En el fútbol gana uno y todos los demás pierden. Tampoco importa ganar como sea y esta selección no fue al Mundial a querer ganarlo pegando patadas o con otras cosas. Te podrá gustar más o menos, pero esta selección estuvo muy a la altura de lo que es una Copa del Mundo. Pero hasta ahora, en mi hoja de títulos dice cero.

-Después del Mundial 2014 te pasó por la cabeza la idea de retirarte del seleccionado. ¿No haberlo hecho fue una buena decisión?

-El día que no disfrute más, me iré, si antes no me echa el entrenador. A la selección hay que venir con el 100 por ciento de las ganas. Con el espíritu de brindarse al máximo. No se puede venir a media agua. Hay que estar dispuesto a vivir momentos desagradables y aceptar críticas. Si no, te quedás en tu casa y jugás en tu club. Por el momento, pretendo correr esos riesgos y seguir luchando para haber ganado algo el día que me toque irme. Estoy muy agradecido a la carrera que tuve, pero no haber obtenido un título es una deuda pendiente.

-¿Tenés ganas de jugar las eliminatorias que empiezan después de la Copa?

-Ya me quieren retirar (risas). No sé qué voy a hacer después de julio. Uno nunca sabe qué puede venir. Hoy estoy acá porque quiero y, obviamente, porque el entrenador me convoca. Se verá. No pienso más allá de esta Copa. No tiene sentido pensar tanto en el futuro.

-¿Es la Argentina el rival con más talento de la Copa?

–Es lógico y es una ventaja. Creo que no solamente tiene talento, sino que tiene algo que al final es lo que permite ganar los partidos: desequilibrio individual. Lo normal para cualquier equipo es llevar la pelota hasta tres cuartos de campo o 70 metros. Los entrenadores se vuelven locos para encontrar la manera de llevar la pelota a los últimos 30 metros. Y esos 30 metros se definen por la calidad individual. Si no tenés esos 30 metros de desequilibrio estás muerto, te volvés aburrido y previsible. Y nosotros lo tenemos. A Messi, Agüero, Di María, Tevez, Higuaín, Pastore…Eso es un desequilibrio muy difícil de conseguir a nivel mundial.

La claridad de Mascherano
La claridad de Mascherano. Foto: LA NACION / Fabián Marelli

-De Sabella a Martino se da otro cambio de estilo. ¿Esa discontinuidad al jugador lo afecta?

-En general, salvo excepciones, se dan en muchas selecciones. Alemania tuvo un estilo durante 70-80 años, y el Mundial lo ganó con otro totalmente diferente. La Eurocopa anterior fue eliminada antes de la final y nadie dijo nada, no lo mataron a Löw, le dijeron "seguí dos años más". Brasil venía con un estilo y ahora parece que va por otro lado. España siempre fue la furia y con Aragonés empezó el tiki-taka. Pero lo que pasó en la Argentina es que en los últimos años nos costó bastante mantener una línea. Estuvo Marcelo [Bielsa] que impuso una línea de juego y luego José [Pekerman] la mantuvo, pero con sus matices; después comenzamos a probar cosas muy diferentes. Esa es la realidad. Hasta que Alejandro le encontró un poco la vuelta… Pero lo que te digo de antes de Sabella no pasó en 50 años, fueron cambios en menos de 10. Y te puedo decir que yo los viví todos. Es muy difícil estar cambiando cada un año y medio. En ese sentido nos hemos equivocado. Por eso, a mi entender, más allá de lo que pase en la Copa América y más allá de que los resultados sean los que respalden una idea, es importante que se le permita al entrenador seguir con la idea y desarrollarla.

-Esa idea que propone el Tata, ¿falta mucho para verla con mayor fuerza?

-Por lo que veo, lo contraproducente es que esta manera de jugar del Tata la van a intentar comparar siempre con el Barcelona de Guardiola. Casi con la perfección. Mirá lo que te digo. Y ahí es donde nos equivocamos. Incluso me pasa a mi ahora en Barcelona, que se ganó todo y todavía nos siguen comparando. Ese equipo está ahí y será recordado por lo que dio, pero no significa que otros equipos, por más intención que tengan, deban ser comparados con ese. Obviamente a esta selección le falta desarrollar la idea… Quizá los centrales de la selección no están acostumbrados a jugar mano a mano en sus clubes, porque los laterales no pasan todos los tiros en sus equipos o el nueve no presiona. Son conceptos que hacés durante todo el año. Pero acá falta tiempo, horas de entrenamiento y convencimiento. Todo eso es tiempo. Por el tiempo que lleva Gerardo en la selección se ven demasiadas cosas. Encima, el entrenador tiene que ver jugadores, variar detalles… no es fácil. En el fútbol es mucho más difícil arriesgar, tomar riesgos y generar; y tiene que ver con nosotros. Porque si no sale la idea, no hay que dejar de creer. No. Cuando no sale algo, hay que confiar más que nunca. Al final, lo mejor que te puede pasar es estar convencido de lo que hacés. En eso estamos. Gerardo ha podido convencer desde el punto de partida y eso es positivo.

-Tu imagen en el Mundial es la trabada a Robben. ¿Qué imagen querrías para este torneo?

-No tengo el ego de pensar en mí, no me importa. No me importa que la gente tenga una imagen mía. Lo que me importa es estar bien con el grupo y conseguir algo con este grupo de jugadores. Algunos hace diez, otros doce, otros ocho, otros hace cinco años, otros hace tres meses, que estamos todos luchando en el mismo barco para tratar de conseguir algo que hace mucho tiempo que la Argentina no consigue.

-Hablaste de gente de mucha experiencia. ¿Esta necesidad de ganar algo no se transforma en una presión, por la experiencia que tiene el grupo, sino en una motivación?

-Sí, en una motivación, en la ilusión de que van pasando los años y te va quedando cada vez menos. A mí me quedará menos que a Leo, a Leo le quedará menos que, no sé, al Kun o que a Marcos Rojo, uno nunca sabe. Pero por edad, es una cuestión de tiempo y las posibilidades de ganar algo se acortan con el tiempo.

-El otro día decías que no era sólo por esta generación sino por las que venían…

-Bueno, es lógico, porque creo que cada vez se va acumulando más tiempo. Yo jugué mi primera Copa América hace 11 años, en 2004, y la Argentina hacía 11 años que no la ganaba. Ya se empezaba a hablar que hacía tiempo que no se ganaba, pero pasaron 10 más. ¿Y si pasan 10 más? Treinta años ya. Es mucho tiempo para la Argentina.

-Leo va a cumplir 100 partidos ante Jamaica. ¿Qué le vas a decir?

-No, bueno, felicitarlo. Cumplirá 100 y seguirá contando.

-¿Lo va a pasar a Pupi Zanetti?

-Sí, lo pasará. Por edad seguramente lo pasará.

-En el Mundial pasado una frase tuya fue célebre: "Estoy cansado de comer mierda". ¿A qué gusto sabe el seleccionado ahora?¿Qué gusto tiene?

–Esto vuelve muy rápido (risas)…. Al final, si en el fútbol hacés algo bueno, lo tenés que ratificar a cada rato. Si no queda como que fue algo casual. Tuvimos un buen Mundial, superamos las expectativas de muchos, pero ahora no estar a la altura de lo que es la Copa América también sería una desilusión muy grande, no solamente para nosotros, sino también para muchos.

–¿El cuerpo ya te pide vacaciones o todavía da para más?

–No, no… sería un pecado que pida vacaciones jugando algo tan importante. Tampoco habrán muchas vacaciones, ya nos estamos acostumbrando a esto. Pero no, digamos, al final si todo va bien, son cuatro partidos más. En una temporada donde jugaste más de 50, cuatro partidos más ya no hacen nada.

"El fútbol hay que entenderlo, para eso hay que pensar, y para pensar hay que ir a la escuela"

La extensa charla con Mascherano invitó a una reflexión sobre las camadas futuras en el fútbol argentino, sobre el trabajo en las inferiores y el costado social de este juego. "Hay una realidad: el fútbol argentino sigue sacando jugadores. Después, por lo que uno ve, hay equipos que se animan antes a ponerlos y otros que no. Eso es una realidad. Tiene que ver con la situación y la urgencia de cada equipo", sentenció.

La visión del fútbol del subcapitán argentino
La visión del fútbol del subcapitán argentino. Foto: LA NACION / Fabián Marelli

"Creo también que el fútbol es una cuestión de Estado, de país, de cultura. El fútbol es un juego, al juego hay que entenderlo, para entenderlo hay que pensar, para pensar hay que ir a la escuela. No todo empieza y termina en el fútbol, hay un contexto mucho más grande en el que hay que fijarse. Y bueno, creo que en ese sentido, quizás no estamos como estábamos antes. Pero jugadores siguen saliendo", expresó con un tono elevado, hasta silenciando ese murmullo que se da habitualmente en los pasillos de la concentración argentina.

Dan ganas de escucharlo a Mascherano reflexionar sobre el talento muchas veces desperdiciado en el ámbito de nuestro fútbol. "El talento está, van a seguir saliendo, pero hay que potenciarlo. Incluso, para que después puedan ir a Europa y no volverse en seis meses, sino que estén diez años en Europa. No porque en Europa el fútbol sea mejor o peor, sino porque es el camino natural del futbolista de selección. El 95% de los jugadores de fútbol, de selección, son los que triunfan en Europa. Es así. El fútbol está allá, se mira allá y también, obviamente, podés aprender muchas cosas allá. El tema es: ¿por qué se tiene que aprender todo allá? ¿Por qué primero no me lo explican en mi país? ¿Por qué primero tengo que ir allá y aprender a comer, a cuidarme, ir al gimnasio? ¿Por qué no me lo explican acá cuando tengo 15 años? Ojo, te estoy hablando de una experiencia personal de lo que me pasó a mí. No sé ahora si se está haciendo. Y quizás meta la pata hablando de estas cosas". Todo lo contrario: su posición bien vale la pena ser escuchada.

pl/tb/fc

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