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El espíritu renacentista que pensó el futuro

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PARA LA NACION
Domingo 21 de junio de 2015
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Muchos de nosotros ya éramos adultos cuando apareció la Web y aun así hoy nos resulta difícil imaginar nuestra forma de estar en el mundo si de golpe nos quedáramos sin ella. Y, sin embargo, buena parte de la cultura, del arte y de la técnica que nos caracteriza surgió antes de Internet. ¿Cómo era ese mundo de antes de la Web? La información era un bien escaso. Había que estar muy bien conectado, tener acceso a bibliotecas especializadas y conocer a los que realmente contaban en cada campo para poder mantener el ritmo. No era raro que se considerasen "nuevos" saberes o producciones que tenían años y, a veces, hasta décadas. Pero lo más importante: había que tener un espíritu templado para enfrentarse a las burocracias y a las limitaciones de todo tipo.

En ese mundo de antes de la Web hubo adelantados que pensaron el futuro del arte y de la cultura con una imaginación a toda prueba y que se dieron a la tarea de construirlo. Buena parte de lo que hoy tenemos se lo debemos a ellos. Uno de esos fundadores culturales es Rafael Squirru, que hace pocos meses cumplió 90 años.

En 1956, Squirru fundó el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. No tenía edificio para el museo (en esa época se lo llamaba irónicamente "el museo fantasma") ni contaba con un presupuesto mínimamente digno. Pero se las ingenió para hacer de esa pobreza una fuerza. Consiguió un barco, el Yapeyú, la colaboración de muchos artistas y algunos patrocinios y realizó la Primera Exposición Flotante de Cincuenta Pintores Argentinos (de Antonio Berni a Raquel Forner, pasando por Clorindo Testa), que recorrió 22 ciudades: de Montevideo a Nueva Orleáns, pasando por Shanghai y La Habana. En 1959 conoció a André Malraux durante su visita a Buenos Aires y lo llevó a descubrir a los artistas más jóvenes. A su regreso a Francia, Malraux declaró: "Yo creía que el arte latinoamericano más importante era el de los muralistas mexicanos; ahora sé que la vanguardia está en Buenos Aires".En 1960 el Museo de Arte Moderno logró su primera sede en el edificio del Teatro San Martín. Para inaugurarla se realizó la Primera Exposición Internacional de Arte Moderno en la Argentina, que reunió a Jackson Pollock, Lygia Clark, Le Corbusier, Antoni Tápies, Cándido Portinari y Willem de Kooning, con más de 150 argentinos. Fue algo que jamás se repitió.

Foto: LA NACION

Como si todo eso fuera poco, Squirru comenzó a adquirir obras para formar la colección permanente del museo. Además, fue el responsable de los envíos internacionales de Alicia Penalba a la Bienal de San Pablo (en la que obtuvo el Primer Premio) y de Berni a la de Venecia (en la que también fue premiado).

Squirru tiene una larga carrera: escribió unos 50 libros, fue director de Relaciones Institucionales en la Cancillería y de Relaciones Culturales en la OEA, tradujo a Shakespeare. Es un verdadero espíritu renacentista. Pero su obra cumbre fue la creación del Museo de Arte Moderno: en los siete años que lo dirigió logró convertirlo en la referencia para el arte contemporáneo nacional. A más de medio siglo, la importancia de esa tarea fundacional no hizo más que acrecentarse.

El autor es crítico cultural. @rayovirtual

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