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Serena Williams quiere devorarse la historia

Triunfó por 6a vez en el All England, tiene 21 Grand Slam y va por el US Open para ganar los cuatro grandes en 2015; imparable a los 33

Domingo 12 de julio de 2015 • 09:41
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LA NACION
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Foto: AP

LONDRES.- "Lo de ahí arriba es una locura." La que habla es Serena Williams, y la locura -dice ella- está en su mente, en su cabeza. Ahí arriba. Tiene aspecto de locura bastante creativa, saludable, porque le permite ganar su sexto Wimbledon, un 21er título de Grand Slam y lograr el "Serena Slam", los cuatro grandes encadenados desde el US Open 2014. Una locura que acaba de convertirla en la jugadora más veterana de la era profesional en ganar un grande. "¿Soy oficialmente la más vieja?", pregunta la norteamericana, que ayer ganó con 33 años y 289 días. "Hmmmm?", añade. Y hace un teatral silencio, como si no le gustara escucharlo. Nada de eso. "Me siento fantástica, no me siento vieja. Y creo que con la tecnología y demás, la vida de un deportista se prolonga".

Dura noticia para sus rivales en el circuito de tenis femenino, porque si la vida deportiva de Serena se prolonga, ¿qué les queda a las demás? El cielo azul intenso en la tarde del sábado en Londres le dio imagen de postal a la final del All England en la que Williams derrotó por 6-4 y 6-4 a la española Garbiñe Muguruza, una saludable y refrescante irrupción en un tenis femenino, de sólo 21 años y muchas ilusiones plenamente justificadas.

Nacida en Venezuela, la sonriente y espontánea española de 21 años hizo mucho, muchísimo ante una rival desconcertante, capaz de abrir la final con tres doble faltas en el primer juego hasta sumar ocho en todo el partido, pero también de convertir 12 aces. Una campeona que pareció ausente, nerviosa y perdida a lo largo de 35 minutos, pero que reaccionó con una categoría aplastante para llevarse el título. También con elegancia y generosidad hasta emocionar a su rival, que lloró tras una final que sinceramente creyó que podía ganar.

"¡Garbiñe, no estés triste!", le dijo aferrando el plato de campeona. La número uno del mundo le hablaba a la que a partir de mañana será la 9a del ranking. "Vas a tener este trofeo muy, muy pronto".

Y es probable que la menor de las Williams también acierte en eso, porque Muguruza jugó ayer la final con un desparpajo y una vitalidad para el asombro. "Me sentí libre en la pista", resumió la subcampeona, que con un muy buen servicio y potentísimos golpes de fondo complicó a la estadounidense. Ya le había ganado el año pasado en Roland Garros, y cuando se adelantó 4-2 en el primer set pareció que podía hacerlo también en el escenario más importante del tenis. No fue así, porque en los siguientes 20 minutos todo fue de Serena, que sufriría en el final al ver la ventaja de 5-1 reducida a un 5-4.

Quizá Williams esté en lo cierto cuando dice que "todo es una locura ahí arriba". En el momento en que Muguruza falló su último tiro, los más de 14.000 espectadores en el All England Club esperaron el festejo, esperaron a ver qué hacía la carismática y tambien excéntrica jugadora. Esperaron, esperaron y esperaron? Serena no hacía nada, y luego explicaría por qué. "¡Ni siquiera sabía que había terminado, pensé que había que jugar otro game!". Sólo Serena Williams puede darse ese lujo de devorarse la historia y no darse cuenta.

Pura apariencia, según el ex tenista Andy Roddick, que la conoce desde los ocho años: "Está obsesionada con ganar el Grand Slam, puedo garantizártelo. Nunca la vi tan enfocada y concentrada. Lo del año pasado en el US Open al igualar a Martina (Navratilova) y a Chris (Evert) fue muy importante para ella".

Fue un septiembre de 2014 y fue un hito. "Bienvenida al club", le dijo Evert al confirmarse el 18° grande de Serena. Un paso muy breve por el club, porque para enero ya lo había abandonado. Ahora está a un paso de otro "club", el de los 22, en el que sólo Graf es socia. Si se suma, se incorporará a otro "club", el de las ganadoras del Grand Slam, los cuatro grandes en una misma temporada: Maureen Connolly, Margaret Smith Court y Graf. Un par de títulos después llegaria el club de los 24 para acompañar a Court, dueña de la mayor cantidad de títulos de Grand Slam en la historia del tenis, porque Graf lo es sólo de la era profesional. ¿Y después? Mejor no imaginarlo. ¿El Golden Slam en 2016, tal como hizo Graf en 1988 al sumar el oro olímpico a los cuatro grandes?

Serena hace muecas de todo tipo cuando le hablan del "G word", del Grand Slam. "¡No lo hice aún! Tengo el ?Serena Slam', pero no tengo el Grand Slam en mis manos. Espero hacer un buen US Open y poder responder a esa pregunta".

No es la única pregunta abierta. Tras confesar que no le gusta la preparación física y que sólo la tolera si es variada -"bicicleta, sprints, un poco de boxeo"-, explicó que su última rutina para mantenerse en forma es bailar. ¿Bailar? "Sí, ahora mismo estoy bailando mucho."

¿Y qué baila Serena? "Contemporáneo." Ajá. "Tengo mis dolores, pero creo que físicamente puedo hacer más cosas que hace 12 años." Exactamente el tiempo que llevaba soñando con el "Serena Slam". Y seguirá soñando, porque ayer dio a entender que no tiene ninguna intención de retirarse. "Un día, si algún día me retiro? miraré hacia atrás y diré que hice un gran trabajo. Pero por ahora quiero ser una gran jugadora y un modelo. Estoy disfrutando el viaje, no miro hacia atrás. No quiero ser complaciente conmigo misma."

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