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Se siente inseguro el 75% de los argentinos

Según el informe de la UCA, el miedo a ser víctima aumentó 20% desde 2010

Jueves 16 de julio de 2015

No sólo la pobreza aumentó en la Argentina. También se potenció el delito. Se incrementó la cantidad de víctimas y subió, además, el miedo a ser un potencial blanco de un robo. En tres de cada cuatro hogares argentinos existe un fuerte sentimiento de inseguridad. Así lo estableció la encuesta anual del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA).

Ese temor está más arraigado en la clase media profesional, especialmente entre los vecinos de la ciudad de Buenos Aires. Una sensación de inseguridad que está justificada en un importante crecimiento entre 2013 y 2014 de los robos sufridos por cuatro de cada diez familias de esa clase social.

"El problema de la inseguridad ha ido empeorando año tras año, más allá del contexto político, económico y social", detalla el informe.

La sensación de inseguridad creció, en todo el país, 20% entre 2010 y 2014.

El Observatorio de la Deuda Social de la UCA indicó que el 75% de los entrevistados en 5698 hogares -de todas las condiciones económicas- tiene miedo a ser inminentemente víctima de un delito. Esa inquietud creció un 20% en un período de cinco años, con sólo un descenso relevado en 2011, pero con rápido rebote hacia una percepción de mayor temor ante la violencia cotidiana.

En ese sentido, se debe aclarar que este año el grupo de trabajo de la UCA modificó la sistematización del formulario en ese punto del estudio, por lo que se estableció un nuevo patrón para medir la serie histórica. Agustín Salvia, el investigador jefe del Observatorio de la Deuda Social, comentó a LA NACION que hasta el año pasado se tomaban en cuenta tres preguntas para componer el porcentaje sobre percepción de inseguridad y que en esta ocasión se concentró la atención en una única consulta sobre la probabilidad de ser víctima de un hecho delictivo. Eso explica, sostuvo Salvia, que en anteriores documentos haya cifras diferentes, aunque se mantiene la proporción ascendente.

La sensación de inseguridad tiene su punto más alto en la ciudad de Buenos Aires, donde el 79,6% de los consultados expresaron ese temor. En tanto, en áreas metropolitanas del interior esa percepción tuvo un crecimiento mayor entre 2010 y 2014. El análisis de datos permitió a los investigadores de la UCA relevar un aumento del 60,1% al 76,2% en 2495 hogares sondeados en Rosario, Córdoba, Mendoza y Tucumán.

El hecho de que más gente exprese su miedo frente al delito en grandes ciudades del interior puede tener vinculación con el crecimiento significativo de robos en el período estudiado. De 29% de hogares que sufrieron al menos un hecho delictivo en 2010 se pasó a 37,1% en 2014.

El cruce de datos de las encuestas de victimización y de sentimiento de inseguridad permite observar la relación entre esos campos para producir un ascenso del temor entre los ciudadanos. Y también puede comprobarse una opinión compartida por los especialistas en seguridad pública: una vez instalada la inquietud colectiva por un incremento real de robos y homicidios, la percepción no disminuye aunque bajen los casos delictivos efectivos. Eso ocurrió en el conurbano bonaerense, donde el año pasado hubo un descenso de los delitos tras la declaración de la emergencia en seguridad, en abril.

En el Gran Buenos Aires la sensación de inseguridad avanzó del 63,1% registrado en 2010 a 75,1% en 2014, mientras que el sondeo de victimización revela que los afectados por delitos bajaron de 26,5% a 24,7%.

"Aun cuando resulte inverosímil, el conurbano bonaerense es la región urbana que registra la menor tasa de delitos sufridos por los hogares. Esto llama la atención, considerando que se trata de la región con mayor densidad de población. En el caso de la ciudad autónoma de Buenos Aires la variable de haber sido víctima de algún delito alcanzó al 34,8%", se indicó en el informe del Observatorio Social de la UCA.

Es entre los profesionales de clase media donde está más extendida la sensación de inseguridad, temor que se alberga en ocho de cada diez hogares. No obstante, ese miedo es fuertemente compartido por todos los sectores. La percepción sobre la alta probabilidad de ser víctima del crimen alcanza al 75,6% de la clase media no profesional, al 74,7% de la clase obrera integrada y al 71,7% de la clase de trabajadores marginal.

De todas maneras, es en las villas y asentamientos donde se encontró la mayor cantidad de afectados reales por el delito, con 38,5% de hogares en los que alguno de sus habitantes mayores de edad sufrió al menos un robo el año pasado.

En otros informes complementarios, el Observatorio Social de la Deuda analizó la implicancia del narcotráfico en la inseguridad social. El resultado de esos trabajos señaló una relación directa entre el aumento del miedo al delito y la presencia narco. En mayo pasado, los investigadores de la UCA especificaron que había bocas de expendio de drogas en la mitad de los barrios argentinos. Esos informes señalan que el problema narco está en ascenso, al igual que el delito, la sensación de inseguridad y la pobreza.

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