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Quimsa, un campeón de punta a punta

El conjunto de Santiago del Estero se coronó por primera vez en la Liga Nacional al vencer a Gimnasia por 4-2; una campaña formidable

Jueves 16 de julio de 2015 • 14:38
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El festejo de Quimsa, un gran campeón de la Liga Nacional
El festejo de Quimsa, un gran campeón de la Liga Nacional. Foto: Ligateunafoto.com

COMODORO RIVADAVIA, Chubut.- Semejante producción, semejante básquetbol a lo largo de nueve meses, merecían un festejo multitudinario, memorable. Pero se dio que esta final de Liga Nacional interpuso más de 2000 kilómetros entre su Santiago del Estero y esta ciudad cuna del petróleo argentino. Y la distancia fue un obstáculo enorme para que hinchas propios presenciaran y festejaran junto al plantel una conquista de las grandes en los 30 años de esta competencia.

Este Quimsa 2014/2015, el Quimsa de Silvio Santander, es uno de los mejores campeones de la Liga. Cuando anoche superó en Comodoro Rivadavia al bravo Gimnasia y Esgrima por 70 a 68, no sólo se impuso en la serie final por un 4 a 2 más amplio que lo que sugieren los números, sino que además, y principalmente, redondeó un triunfo contundente de principio a fin de la temporada que le permitió celebrar por primera vez ser campeón de la históricamente mejor liga de básquetbol de América del Sur.

Esta urbe, siempre ventosa pero esta vez no tan fría como se podía esperar para mediados de julio, terminó siendo gratamente cálida para un club del norte del país que buscaba desquite este año. Había perdido, y por paliza (4-0), la final de la 2007/2008 (vs. Libertad), y todo estaba dado para una dulce revancha: un excelente plantel, el mejor del certamen; un entrenador cada vez más aplomado, conocedor y prestigioso; una infraestructura y una programación institucional acordes. Todo condujo a una campaña de las más efectivas de las tres décadas de Liga Nacional. Entre la etapa regular y los playoffs, que conformaron la temporada más larga desde el nacimiento del torneo, Quimsa ganó 56 veces y perdió 13. Es decir, alcanzó un impresionante 81,1% de eficiencia, algo que lo deja como un campeón contundente, dominante, de los mejores entre los muy buenos.

Partiendo de un presupuesto que se estima en 11.000.000 de pesos, sostenido en proporciones diferentes por el estado provincial santiagueño, la filial local del gremio UPCN (el senador nacional Gerardo Montenegro es el secretario general del sindicato y el presidente del club) y aportes privados, se pudo conformar una plantilla de calidad, con nombres rutilantes para el ámbito doméstico: el pivote Robert Battle, la figura de esta final; el temible tirador Diego García; el versátil alero Gabriel Deck, realidad y promesa a la vez con sus 20 años; el revelado base Nicolás "Penka" Aguirre, de asombroso progreso a sus 27 años; el regresado ala-pivote Leonardo Mainoldi, un pequeño lujo para el certamen tras varios años en la competitiva liga española, y muy buenos complementos: Sebastián Vega, Juan Fernández Chávez, el lesionado Damián Tintorrelli. Entre todos hicieron del campeón de la Conferencia Norte un cuadro de mil variantes ofensivas y una defensa asfixiante que desembocó en una capacidad letal de contraataque.

Y todo bajo el comando de Santander, un entrenador que a los 43 años ha dado con una combinación estupenda de madurez y juventud, que lo hace estar actualizado y tener buena llegada a sus dirigidos por un lado y le otorga más saber basquetbolístico por el otro. A eso agrega una notable calidad humana, entre honestidad y calidez, que le augura un futuro -más lejano, más cercano- de seleccionado nacional.

"La Fusión" -tal el apodo porque nació como la unión de tres clubes- fue el mejor desde el comienzo hasta el fin. Claro que pasó por lapsos de dudas, por la presión de responder a presupuesto y favoritismo. Cuando en enero igualó el récord de victorias consecutivas en la Liga, que pertenecía al histórico Atenas, de Córdoba, con 17, tuvo todo en favor para batirlo, y fue entonces cuando sonó una pequeña alerta: como local, en su casi inexpugnable estadio Ciudad, perdió contra San Martín, de Corrientes, un equipo recién ascendido que hasta entonces parecía más destinado a tratar de asentarse que a hacer ruido en la Liga, aunque luego terminaría siendo semifinalista del certamen. Más tarde, cuando ya la etapa regular caminaba por sus últimos capítulos, Quimsa padeció algunas derrotas que no sólo deterioraron sus estadísticas casi inmaculadas en la temporada, sino que también abrieron ciertas dudas cuando se avecinaba lo mejor y más exigente: los playoffs.

Pero, más allá de algún traspié como visitante, el conjunto azul, rojo y blanco superó cada etapa con suficiencia. Incluso en la final, que le proponía el largo viaje a la Patagonia y sobre todo al muy inhóspito Socios Fundadores, un reducto en el que el calor de los pasionales simpatizantes del El Verde contrasta con la temperatura que hay al borde del Mar Argentino, y donde Gimnasia se hace tan poderoso como Quimsa en Santiago del Estero. En un cruce de localías tan fuertes, el que ganara como visitante levantaría el trofeo, y lo consiguió el mejor. El mejor de los dos y de los 18 clubes que participaron en esta temporada.

Y uno de los mejores, en juego y en efectividad, de estos tres decenios de Liga Nacional. Como primera cita con la gloria, semejante campaña es mucho más que una frutilla de postre. Es parte de una torta de las más ricas que se recuerde.

La televisación, esta vez completa pero anti-hinchas...

Dado el partido de Las Leonas frente a Canadá, el sexto capítulo de la final entre Gimnasia y Quimsa empezó media hora más tarde que lo anunciado. Aunque esta vez se transmitió entero el partido, sin interrupciones por desempeños argentinos en los Juegos Panamericanos de Toronto, la demora impacientó al público chubutense, que antes del comienzo dedicó un agresivo canto a la transmisión televisiva.

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