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Una costumbre que opaca la renovación de la plaza Houssay

Un mes después de la reinauguración abundan los restos de basura y alimentos

Domingo 19 de julio de 2015
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Hace aproximadamente un mes el gobierno porteño inauguró un nuevo polo recreativo en la plaza Houssay, una de las zonas con mayor concentración educativa de la ciudad donde funcionan ocho facultades y 20 escuelas e institutos. Ni la inversión de $ 12,5 millones ni la instalación de los llamados recibódromos lograron cambiar las tradiciones universitarias y el espacio verde sigue siendo escenario de vandalismo, festejos descontrolados, suciedad y desperdicios.

Así lo muestran las imágenes que hicieron llegar a LA NACION algunos vecinos de la zona. En ellas se ven restos de paquetes de yerba, harina, huevos, botellas de cerveza y tetra brick en las zonas que habían sido habilitadas para los festejos y esparcidos en los sitios comunes a todos los vecinos, las veredas y los espacios verdes.

"La plaza Houssay se ha convertido en un aquelarre. Como en algunas facultades están prohibidos, los festejos con huevo, harina, yerba, arroz, papel picado, polenta, mostaza, ketchup se lleven a cabo en la vereda y el desastre se ha mudado al espacio de la plaza. Nunca antes la plaza había sido víctima de tamaña agresión", contó Tomás Palastanga, uno de los referentes barriales que más siguió esta situación.

La plaza está ubicada entre las calles Paraguay, Junín, Córdoba y Uriburu, entre Recoleta y Balvanera, ocupando 20.710 m2. En el lugar se incorporaron canteros, se duplicó la cantidad de cámaras de seguridad y se reemplazaron las antiguas luminarias por luces LED.

La modernización del espacio incluyó una nueva denominación. A partir de la inauguración la plaza Houssay también se la conoce como Campus BA. Con las obras se buscó ofrecer mayor comodidad y seguridad a los estudiantes y los vecinos que transitan la zona a diario, en total, unas 180.000 personas. Se incorporaron seis guardianes de plaza por turno, cámaras de seguridad y seguridad privada. Además Campus BA ofrece conexión Wi-Fi y la posibilidad de cargar el celular o la notebook.

"Ésta no es una obra más; la plaza era una zona de vandalismo, por eso priorizamos la seguridad. La idea es que la gente lo disfrute durante mucho tiempo y sin miedo a sufrir ningún hecho de violencia", decía el presidente de la Comuna 2, Facundo Carrillo, el día de la inauguración.

Sin embargo, el orden y la limpieza duraron poco. Hay noches que los espacios comunes son intransitables por la cantidad de basura que originan los festejos. Todo debe ser limpiado con recursos de la ciudad. Desde el Ministerio de Ambiente y Espacio Público dijeron a LA NACION que no es posible cuantificar el gasto que ello implica. Pero manifestaron que las cuadrillas que se encargan del mantenimiento de la vía pública se demoran varias horas para dejar en condiciones la plaza.

"El descontrol no sólo se limita a los huevódromos. Además de los cientos de kilos de alimentos desperdiciados, lo que más tristeza da es que ese espectáculo lo dan alumnos de la universidad pública frente a decenas de indigentes con necesidades", expresó Palastanga.

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