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El Papa nos llama a salir de nuestra zona de confort

PARA LA NACION
Miércoles 22 de julio de 2015
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Nosotros hemos recibido como herencia de nuestros padres el mundo, pero también recordemos que lo hemos recibido como un préstamo de nuestros hijos y de las generaciones futuras a las cuales lo tenemos que devolver. Y mejorado", dijo el Papa en su reciente visita a Ecuador.

En "Laudato Si'", su última encíclica, Francisco nos ha llamado a un cambio profundo, una transformación personal y comunitaria que nos liga nada más y nada menos que con nuestra esencia. En el ser individual y el ser comunitario señala la profunda relación que existe con nuestra Tierra, en un concierto recíproco que exige corrernos de siglos de vínculo de dominio despótico para entender que la interdependencia y la integralidad son el horizonte de nuestra relación en la búsqueda del bien común.

Si bien la descripción es contundente y señala lo dramático de la degradación ecológica y social de nuestra realidad, no hace más que llamarnos a actuar para poder lograr una comunión adecuada con nosotros mismos, con las otras personas, la comunidad y la naturaleza, desde un abordaje conjunto, interdisciplinario e integral. La economía y la tecnología no pueden per se ser los mantras de nuestra evolución como familia humana, sino que requieren articularse, teniendo en cuenta los aspectos de autodestrucción social y ambiental a revertir. Deviene imprescindible la necesidad de integración de estas disciplinas con la política y la institucionalidad en sus distintos planos, global, nacional y local, dado que si no existe un cambio en lo humano es muy difícil que podamos encontrar meras soluciones técnicas o económicas a un problema más profundo y complejo.

Se rescata el valor intrínseco del ser humano, en pos de superar la cultura del descarte, del consumismo, considerando la necesidad de imitar la interdependencia de la naturaleza, superando el "úselo y tírelo" por una perspectiva circular.

El mensaje es de alerta y esperanza, porque también reconoce que se han dado pasos de envergadura por parte de la sociedad civil y el movimiento ecológico mundial, puntuales, aún no de suficiente escala, pero que nos demuestran que en nuestros distintos ámbitos podemos transformar la realidad.

La encíclica contiene una hoja de ruta con distintos planos de acción. Por un lado, la globalidad y la política internacional, por otro lado, la política nacional y local y la participación en los procesos de toma de decisión, la articulación entre la política y la economía, las religiones en diálogo con la ciencia, y la educación y la espiritualidad ecológica.

No podemos dejar de remarcar la importancia de la respuesta ciudadana a los conflictos socioambientales, situación que ha repercutido y es caja de resonancia de un mayor involucramiento para lograr el efectivo reconocimiento del derecho al ambiente y la sustentabilidad. Las demandas no sólo enfatizan el rol de las comunidades y los pueblos, sino que también otorgan mayor visibilidad a los problemas que las afectan, y en algunos casos, con el eco de la Justicia, las autoridades legislativas o ejecutivas, han pasado a formar parte de la agenda pública.

También son importantes los aportes desde el sector académico en materias clave para una visión integral de la ecología y la sustentabilidad, tal es el caso del triple impacto positivo, ambiental, social y económico. La profundización de conocimientos para su consideración en políticas privadas y públicas, como el de responsabilidad extendida del productor o de la cuna a la cuna y del ciclo de vida de los productos, representa la búsqueda de una visión integral de la economía. Una economía que no esté ligada a la rentabilidad a cualquier costo, sino que tenga en cuenta la forma en que diseñan, producen y generan impacto la empresa y sus proveedores, con la finalidad de priorizar los impactos positivos a nivel social y ambiental.

En el marco global, es importante valorar y profundizar la participación en tres procesos que se están llevando a cabo: la construcción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en el ámbito de las Naciones Unidas, el financiamiento del desarrollo y la discusión climática que coronará el año en París. Como antesala de la encíclica, convocados por la Academia de Ciencias Pontificias en abril de este año, líderes de diversas religiones y especialistas propusieron medidas concretas y específicas por el clima y el bien común, incluyendo la movilización de fondos y atención a las personas más pobres del mundo, para poder prepararlas para enfrentar los desafíos de los inevitables cambios climáticos y ecosistémicos.

El mensaje de Francisco no puede ser más oportuno para alentarnos a continuar trabajando por un presente y un futuro mejores.

Coordinadora de Sustentabilidad de la Escuela de Posgrado ITBA

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