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Un anuncio al que es muy difícil encontrarle una señal favorable

Jueves 23 de julio de 2015
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LA NACION
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Era descontado que los mercados no tomarían a bien el anuncio de la reducción de la meta de superávit fiscal en Brasil . Y sucedió. Pero no porque se trate de elevar las previsiones de gasto público para tratar de sacar la economía del estancamiento. El gobierno está admitiendo que no puede cumplir las metas porque la recaudación de impuestos está flaqueando, probablemente en parte por la caída de la actividad más algunas influencias de los precios internacionales y la revaluación del dólar.

De modo que el cálculo es que habrá una reducción de gastos de entre 8600 y 10.000 millones de reales y ni así, por los menores ingresos tributarios, se alcanzará la meta de superávit primario, que es el que permite luego pagar la deuda sin refinanciarla y, por ello, reducirla.

Para la Argentina, la noticia no es positiva. Un menor gasto y menor consumo público y privado pueden reducir más la demanda de productos industriales en el mayor cliente del país.

Comercio más complejo

En el último informe de su consultora Finsoport, el economista Jorge Todesca describió así la situación: "Las estimaciones del Banco Central de Brasil y de los organismos internacionales prevén que la economía brasileña se contraiga alrededor del 2% este año". Y agregó: "Suponiendo durante 2015 una caída similar a la observada en 2014 para nuestras exportaciones a Brasil de 2500 millones de dólares y una disminución en torno de 10% de nuestras importaciones desde ese país [unos 13.000 millones de dólares], el saldo comercial bilateral pasaría de un déficit de 140 millones en 2014 a los 1200 millones de dólares en 2015".

Todo esto, antes de la medida anunciada ayer, que implica una nueva meta de baja de gastos.

El gobierno de Cristina Kirchner hasta ahora ha trabado todo lo posible las importaciones desde el mayor socio del Mercosur con la aplicación de las famosas DJAI (declaración jurada anticipada de importación). Pero Todesca recordó que para acatar el fallo de la Organización Mundial de Comercio (OMC) deberán dejar de aplicarse a partir del 31 de diciembre próximo.

Para el titular de Finsoport, si la Argentina consiguiera volver a crecer sin la ayuda de Brasil, el comercio bilateral seguiría en rojo. "Incluso si la Argentina vuelve al crecimiento el próximo año, el saldo continuaría deteriorándose, en la medida en que, en el mejor de los casos, la economía brasileña continuara estancada, impidiendo que se recuperaran nuestras exportaciones, al tiempo que disminuirían las barreras al ingreso de productos importados, sea por decisión propia o por acatamiento del fallo de la OMC."

No parece que el panorama externo vaya a dar un alivio por el lado brasileño al presidente que suceda en diciembre próximo a Cristina Kirchner.

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