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Cómo y cuándo elegir y cambiar de entrenador

Los cuestionamientos son el punto de partida para replanteos; qué factores deben tenerse en cuenta; las distintas experiencias

Sábado 10 de junio de 2017 • 21:36
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PARA LA NACION
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El entrenador debe estar en todas las fases del desarrollo del atleta
El entrenador debe estar en todas las fases del desarrollo del atleta. Foto: ergobi.es

Todo cambio implica incertidumbre. El ser humano, por naturaleza, prefiere mantenerse en zonas de confort para evitar situaciones estresantes. Lo mismo le sucede al corredor. Cuando decide cambiar de entrenador, debe estar convencido del paso que va a dar. El factor traumático se suele manifestar en los lazos afectivos que se establecen entre ambas partes cuando llevan muchos años de trabajo juntos y, a veces, es el que no permite tomar la decisión. Carlos Da Costa Olivera es licenciado en psicología, especialista en deportes en la Asociación de Psicología Deportiva Argentina, explica cómo reconocer cuándo se cumple un ciclo y es tiempo de cambio. "El síntoma más claro que aparece es el cuestionamiento. Puede ser manifiesto hacia el entrenador o quedarse en el terreno del pensamiento propio. La predisposición, la confianza y la seguridad frente a las propuestas empiezan a ser cuestionables", sostiene. Suele ocurrir que la metodología de entrenamiento ya no resulta útil. Y el atleta cree que está por debajo de sus objetivos o el grupo es demasiado grande como para ocuparse de sus necesidades. Por esto, se empieza a sentir el deseo de algo más personalizado. Algo más presente. "El corredor, cuando no se encuentra a gusto, exterioriza la falta de ganas de ir a entrenarse. Surgen excusas que cuando está motivado no aparecen, como factores climáticos, dolores, compromisos impostergables. Las lesiones pueden atacar debido a la baja en el nivel de motivación y la desaparición de conductas fundamentales en el hábito, como los horarios de descanso y recuperación, y la alimentación. Surgen olvidos a medidas preventivas propias de la actividad, déficits en los niveles de intensidad de atención y concentración", continúa Da Costa.

¿Para toda la vida?

Roberto Fusaro empezó a correr a fines de la década del 80, pero sólo en 2002, tras salir sorteado para el maratón de Nueva York, decidió buscar un entrenador. Luis Migueles lo guía desde hace 13 temporadas y nunca se planteó cambiar. "Para mí, elegir un entrenador es como buscar un médico u otro profesional que te ayude en algo. Primero tenés que creer en él y cumplir estrictamente con lo que te pide. Si no estás convencido o los resultados no son lo que esperás, mejor buscar a otro", dice Fusaro, quien también completó Transalpina, Jungle Marathon, Atacama Crossing, Mountain Ultra. Todas, ultramaratones de más de 250k. Como director de una empresa, Fusaro viaja mucho y corre la mayor cantidad del tiempo solo.

"Comunión : los especialistas recomiendan darle un tiempo prudencial al entrenador; todo progreso implica un proceso temporal de desarrollo "

La metodología del entrenamiento es fundamental para llevar el plan adelante. "Fuimos evolucionando. Aprecio mucho que Luis se preocupe por entender el ultratrail y el mejor modo de entrenarlas", precisa. "Creo que como en toda relación, lo fundamental es conocerse, tener expectativas realistas y respetarse. Logramos establecer una relación de amistad sin que eso influya en la necesaria exigencia que debe tener un entrenador. Consigo lo que busco. Bajé las 3h15m en maratón, que puede no ser un tiempo impresionante, pero para mí fue un gran logro. Terminé todas las carreras importantes que me propuse y con resultados más allá de mis expectativas [mejor argentino clasificado en Maratón de Sables]. Otro objetivo no menor es que nunca me lesioné", comenta Fusaro que, entre sus medallas, destaca las de los maratones de Boston, Berlín, Nueva York, Chicago, Londres y la Muralla China.

La búsqueda

El caso de Paula Olivera es muy diferente. En los seis años que corre cambió seis veces de entrenador. A un promedio de uno por año. "En 2009, a los dos meses de trotar sola, empecé en la Agrupación Toribio Gutiérrez. Corrí mi primera media y mi primera maratón. Estaba muy bien con mi entrenador, pero decidí cambiar por el exceso de competencia en los entrenamientos y por la falta de compañerismo dentro del grupo", comenta Olivera.

Al poco tiempo, pasó a manos de José Castro, en Costanera Sur. "Me estresaba hacerlo de noche por la calle esquivando autos. En ese entonces me atrajo la posibilidad de entrenar en una pista de atletismo y Enrique Simontachi, en el Club Lanús, empezó a prepararme para competir en 1500 y 3000 metros", recuerda.

Las distancias cortas le gustan, pero la pasión de Olivera es el fondo. Por ese motivo, pasó a ser pupila de Omar Da Silva, el responsable de los fondistas del club granate. "Si bien estaba muy conforme con el entrenamiento, las condiciones en la pista no eran las ideales y tomé la decisión de experimentar con Daniel Simbrón, feliz de volver a mis distancias preferidas, pero estaba otra vez entrenando en la calle", añade. En 2013, tras tanto peregrinaje, llegó al Club Quilmes con su actual entrenador, Mario López, con quien consiguió mejorar sus tiempos en todas las distancias.

"Con cada cambio de entrenador sentí que ganaba. Nunca que perdía. Cada experiencia era como un volver a empezar y una nueva energía. Sentía que aprendía más, que era para mejor y todo apuntaba a la búsqueda del lugar y del entrenador perfecto para mí", concluye Olivera, quien logró el tercer puesto en los recientes 30k de Buenos Aires Sur como parte de su preparación para la maratón de Buenos Aires.

Al ser consultado sobre los factores positivos de cambiar de entrenador, Da Costa Olivera, que se desempeña como director psicológico del Programa Federal de la Asociación Argentina de Tenis y Secretaría de Deportes de la Nación, concluye: "El primer beneficio suele ser del orden motivacional. Cuando un deportista comienza una nueva etapa, lo hace con todo el entusiasmo y predisposición. Con las primeras evaluaciones, sean a mediano o largo plazo, para evitar desarrollar infundadas expectativas de cambios y progresos de manera inmediata, debido a que todo progreso implica un proceso temporal de desarrollo, es importante entender que hay que darle al nuevo entrenador un tiempo prudencial de trabajo".

Algunas pautas para poder decidir

- Días.

- Horarios.

- Punto de encuentro.

- Objetivos y especialidad (pista, ruta, aventura).

- Distancias (velocidad, medio fondo, fondo, ultradistancia).

- Presencial o a distancia.

- Personalizado o en grupo (grande o chico).

- Nivel de exigencia.

- Metodología de trabajo.

- Capacitación.

- Antecedentes como entrenador.

- Filosofía en cuanto a rendimiento y resultado.

- Capacidad de: comunicación, liderazgo, convencimiento, motivación, manejo de grupo, resolución de conflictos, método, organización, empatía.

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