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El río revuelto de los medios estatales

LA NACION
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Pablo Sirvén
Domingo 02 de agosto de 2015
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Como el glaciar Perito Moreno, los conflictos paralelos en medios oficiales, como la agencia Télam, Radio Nacional y la TV Pública, suponen una caída estruendosa de algo que se mantuvo congelado durante mucho tiempo y que ahora empieza a ceder. Presiones que antes permanecían en silencio o asordinadas salen a la superficie, tal vez por la proximidad del fin de ciclo.

Con distintas excusas gremiales o de contenidos, muy atendibles y válidas, se empieza a resquebrajar el espíritu de cuerpo de los que hasta hace poco cerraban filas y solucionaban discretamente las diferencias de puertas para adentro con el objetivo de no ajar el "relato" impuesto de 2003 en adelante.

El sinceramiento brutal con el que vienen exponiendo sus divergencias trabajadores de la comunicación oficial coincide con las urgencias de un calendario electoral impiadoso que producirá cambios cruciales también en ese campo, aun si llegase a triunfar Daniel Scioli, cuyo perfil público prenuncia menos asperezas en el trato con la prensa.

"La patronal K sólo consigue cuatro carneros", disparó a quemarropa La Naranja de Prensa contra las filosas espadas periodísticas del kirchnerismo Cynthia García, Roberto Caballero, Hernán Brienza y Ari Lijalad al acusarlos de romper una huelga en Radio Nacional por grabar un "falso vivo" -programa hecho con anterioridad que simula una transmisión en directo- que se emitió en pleno paro por reclamos salariales.

Los delegados de los trabajadores de prensa del noticiero de Canal 7, por su parte, se declararon en estado de asamblea permanente por el grosero uso partidario de la pantalla a favor de los candidatos del Frente para la Victoria "en detrimento de los aspirantes a cargos electivos de otros partidos". También sienten creciente malestar por el ocultamiento de la cancelación de vuelos de Aerolíneas Argentinas, la causa Hotesur y los conflictos gremiales de Cresta Roja, la línea 60 de colectivos y la protesta con paro de los trabajadores municipales de Río Gallegos.

En Télam el conflicto interno llegó con ribetes de escándalo y remoción de autoridades aunque, en este caso, la solución encontrada no parece haber aliviado el problema original: el camporista Fabián Rodríguez, bloguero y tuitero K, reemplazó como presidente de la agencia de noticias al camporista Santiago Álvarez, creador del "Nestornauta", que se había enfrentado con el delegado gremial de la empresa estatal. Pero el más reciente antecedente de Rodríguez le juega como un pesado salvavidas de plomo. Así lo recordó la presidenta de la Fundación Led, Silvana Giudici, al catalogarlo muy duramente como un "escrachador de periodistas" por haber difundido la imagen del pasaje aéreo con el que un atribulado Damián Pachter abandonó el país luego de ser amenazado tras dar la primicia de la muerte del fiscal Alberto Nisman.

En Nacional la conciliación obligatoria seguirá hasta el jueves. El mar de fondo es "por la nula respuesta de las autoridades luego del vencimiento de la paritaria el 30 de abril". Hubo dos paros y la incógnita es si cubrirán las PASO de no encontrarse una solución antes.

El incidente con los cuatro periodistas hiperoficialistas, que esquivaron el paro con sus grabaciones previas, dio lugar a un descarnado ida y vuelta de acusaciones cargadas de fuerte voltaje político. "Esta actitud carnera fue promovida por la dirección de la radio que encabeza María Seoane, ex editora de Clarín, devenida ultra K", acusaron los gremialistas. Agregaron que el ardid de los programas grabados para defender "el pacto con sus oyentes", según la argumentación de la directiva de la emisora, significa para los sindicalistas de prensa que "la derrota «cultural» del kirchnerismo no tiene atenuantes".

Podría pensarse que como máxima autoridad de la emisora, Seoane no respondería o lo haría con mayor mesura, pero atizó el fuego con una rara combinación de giros de patrona de estancia con la prédica habitual del oficialismo: "Nuevamente -afirmó mediante un comunicado- burócratas haraganes atacaron a periodistas de Radio Nacional difamándolos en la corporación mediática".

Se suponía que quienes agitaban la bandera de "la madre de todas las batallas" (eufemismo guerrero para hablar de la ley de medios del hoy sciolizado Gabriel Mariotto) y de la "democratización de la palabra" iban a forjar medios públicos ejemplares en sus contenidos y con relaciones laborales modélicas, en oposición a los "medios hegemónicos", fuente de todos los males, según la prédica constante de la Presidenta.

Por lo visto no fue posible ni una cosa ni la otra: los medios públicos se llenaron de periodistas multiempleo (a mayor cristinismo, más y mejores remuneraciones y labores protagónicas en distintas plataformas) y de militantes camporistas con visiones informativas claramente progubernamentales y de difamación constante contra el periodismo profesional. Pero en la defensa de los derechos de sus empleados también dejan mucho que desear. Que la mayoría de los panelistas de 6,7,8 tengan sus propios programas en Radio Nacional habla de la aguda endogamia kirchnerista. Que las comisiones gremiales hayan empezado en los últimos tiempos a elevar la voz para denunciar las múltiples anomalías que sufren es un síntoma de que todo tiene un límite.

psirven@lanacion.com.ar

Twitter: @psirven

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