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Pocos datos salpicaron al jefe de Gabinete en el juicio oral

Aníbal Fernández fue mencionado al pasar en la investigación del triple crimen; no hubo pruebas

Martes 04 de agosto de 2015
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LA NACION
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En 2009, a partir de las detenciones de los hermanos Martín y Christian Lanatta, presuntamente involucrados con funcionarios relacionados, a su vez, con Aníbal Fernández, surgieron las primeras sospechas sobre la eventual vinculación del actual jefe de Gabinete con la causa del triple homicidio de la efedrina, ocurrido en General Rodríguez un año antes.

El caso, para entonces, ya salpicaba al Gobierno, porque el triple crimen había revelado la falta de controles sobre la efedrina, medicamento usado como broncodilatador en medicina, pero desviado como precursor para la elaboración de metanfetamina, negocio que entonces dominaban narcos mexicanos.

También, porque el caso destapó la trama de adulteración de medicamentos y puso en jaque a varias obras sociales sindicales y reveló ingentes movimientos de dinero como aportes para la campaña presidencial de Cristina Kirchner en 2007.

El triple crimen derivó en otras causas conexas. En una de ellas, a cargo del fiscal federal Gerardo Pollicita y la jueza María Servini de Cubría, se investiga el trafico de efedrina; tiene como procesado a José Ramón Granero, ex jefe de la Sedronar.

Aquellas primeras sospechas sobre el ex intendente de Quilmes se fundaban en la cercanía entre las viviendas de Martín Lanatta y familiares de Fernández, y en que aquél trabajaba informalmente en el Registro Nacional de Armas (Renar), que en la época del triple asesinato era comandado por Andrés Meiszner, hijo del presidente de Quilmes a quien Fernández había puesto en el cargo.

Pero durante la investigación y el juicio oral contra los Lanatta y los hermanos Víctor y Marcelo Schillaci no surgió ningún elemento concreto, cruce telefónico o prueba que vinculara a Fernández con el caso.

Luego de los dichos del ex socio de Damián Ferrón, José Luis Salerno, en el programa de Jorge Lanata, es posible que ese ex policía sea citado a declarar en una fiscalía de Mercedes para que ratifique o rectifique la declaración televisiva en la que mencionó a Fernández.

Los cuerpos de Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina fueron hallados el 13 de agosto de 2008 en General Rodríguez con 16 balazos, en un zanjón junto a un camino rural, a 800 metros de la ruta 6. Habían desaparecido seis días. Fueron ejecutados arrodillados y por la espalda.

En la investigación encarada por el fiscal de Mercedes Juan Ignacio Bidone se determinó que los mataron en Quilmes, en un taller de los hermanos Lanatta, y que los llevaron en un camión frigorífico hasta General Rodríguez (o mantuvieron sus cuerpos refrigerados de alguna forma) para confundir a los investigadores sobre la data de muerte.

El 20 de diciembre de 2012, el Tribunal Oral Criminal N» 2 de Mercedes dio por ciertas las pruebas aportadas por el fiscal Bidone contra los cuatro acusados y contra el supuesto autor intelectual de la masacre: Ibar Esteban Pérez Corradi, actualmente prófugo y con pedido de extradición por parte de la justicia de los Estados Unidos, que lo busca por tráfico de sustancias prohibidas.

En las más de 600 páginas de la sentencia que condenó a los Lanatta y a los Schillaci como coautores del triple crimen no encontró ningún testigo o documento que avalara una imputación contra Fernández.

Hasta la entrevista que Jorge Lanata le hizo a Martín Lanatta en el penal de General Alvear, difundida anteanoche en el programa Periodismo para todos, nadie había mencionado al jefe de ministros en el caso. El único que había aportado un dato sobre Fernández fue Salerno, quien sostuvo que dos días después de los tres homicidios recibió un llamado que supuestamente provenía de la secretaría privada del ministro.

Solange Bellone, esposa de Forza, dijo en el juicio oral que su marido le había contado que estaba siendo extorsionado por policías que lo investigaban por sus negocios y le hacían seguimientos, y que Lanatta había sido el intermediario para que Sebastián pagara "200.000 dólares o pesos" -no lo pudo precisar- "por protección". Bellone sostuvo que "La Morsa" era el sobrenombre con el que se conocía a un policía retirado que extorsionaba a su esposo.

Ahora, se presentaría un problema con respeto a la validez de los dichos de Lanatta. Es que se trata de la declaración de un condenado a prisión perpetua con sentencia firme, que durante el juicio oral y la instrucción había aportado otra versión de los hechos e involucrado en su indagatoria a un ex jefe de calle de la comisaría de General Rodríguez.

Actualmente, la investigación por los homicidios de Forza, Ferrón y Bina sigue abierta, debido a que el fiscal Bidone aún persigue al prófugo Pérez Corradi, entre otras personas que podrían estar involucradas.

El caso, que el fiscal atribuyó a "crimen organizado transnacional operando en nuestro país", está cerrado en lo que respecta a los hermanos Lanatta. Su condena a prisión perpetua quedó firme cuando la Suprema Corte de Justicia bona- erense rechazó un recurso presentado por sus defensores. Ese tribunal tiene pendiente la resolución de un planteo extraordinario de los abogados de los Schillaci.

En diciembre de 2013, el Tribunal de Casación Penal bonaerense había confirmado las penas de prisión perpetua para los cuatro. Además, los camaristas Ricardo Borinski y Víctor Violini reiteraron la orden de captura nacional e internacional del prófugo Pérez Corradi, considerado autor intelectual de los homicidios.

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