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De la escena comercial a la gratuita, el invierno tuvo una vital temporada

Unos cuatro millones de personas colmaron los teatros y la mitad asistió en forma gratuita; Disney On Ice, Esperanza mía y Topa, en el top 3 de la recaudación infantil

Martes 04 de agosto de 2015
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LA NACION
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El público infantil está vivito y coleando: unas cuatro millones de personas asistieron durante las vacaciones de invierno en Buenos Aires a espectáculos dedicados a los chicos. Y más de la mitad de los espectadores pudieron ingresar a espectáculos gratuitos. Aun así quedaron en las boleterías ingresos en el orden de los cien millones de pesos.

Cerca de la mitad de la recaudación va a cuenta de los top 3 de la cartelera: Disney on Ice, con 140.000 espectadores; el musical Esperanza mía, con 110.000, y el show de Topa, Todos a bordo, con otros 93.000. Los espectáculos más caros fueron también los mejor vendidos, con una ocupación por encima del 85 por ciento de las butacas. En suma, y considerando también las propuestas gratuitas, hubo un amplio menú de opciones, con buena afluencia de público, sobre todo en los casos en los que se reconocía una trayectoria.

De esta manera, se sostuvo en un nivel similar o superior a temporadas anteriores la asistencia de familias a las funciones del grupo La Galera Encantada en su sala propia, en Palermo, y en la del Museo Larreta, en Belgrano, que ofrecía obras de su repertorio, como los estrenos recientes de Aladino, mi abuela es una genia y Los mosqueteros.

Al igual que en la Universidad Popular de Belgrano y en las del Complejo Teatral San Martín, la gente llegó confiada en que encontraría allí una propuesta escénica a la altura de sus expectativas. Un festival internacional -además del hit de Caídos del mapa- en la primera, y la reposición de Objetos maravillosos, de Hugo Midón y Carlos Gianni, en el Complejo Teatral, seguramente contribuyeron a reforzar esa fidelidad. Fue otro de los clásicos de la dupla Midón-Gianni, Vivitos y coleando, en la cuidadosa puesta en escena de Manuel González Gil, el aporte más fuerte desde el punto de vista teatral, siempre a sala llena, llevada por las narices rojas de Roberto Catarineu, Carlos March y Laura Conforte.

La programación de música, danza, teatro y cine de Ciudad Cultural Konex, con su espacio al aire libre con actividades entre funciones, se convirtió una vez más en destino de salidas para toda una tarde, reafirmando su lugar como punto de referencia de la movida infantil.

Más dificultoso fue inaugurar ciclos novedosos, como el de narraciones en El Tinglado o la buena programación de recitales y teatro en el Espacio Untref del teatro Margarita Xirgu, algo alejado de los circuitos habituales y sin tradición en la cartelera para chicos. Aun así, se llenó con los recitales de Caracachumba. Es que los grupos musicales han logrado establecer en los últimos años una corriente de público propia, que espera ansiosa por dónde aparecen para ir a escucharlos.

Así también los titiriteros, que se agrupan en determinados nichos reconocibles para el público, como Pan y Arte, en Boedo; las presentaciones del Grupo de Titiriteros en el San Martín; la programación del Centro Cultural de la Cooperación, y el Festival Títeres al Sur, que organiza el Grupo Catalinas, con algunos de los mejores exponentes internacionales del género.

Gratis, pero de lo mejor

Una saludable competencia entre las diversas instancias de política cultural que actúan en Buenos Aires y el conurbano llevó a una oferta inusualmente rica de espectáculos gratuitos. No sólo por su cantidad y multiplicidad de géneros, sino también por la calidad de los artistas involucrados y algunos detalles de cuidado organizativo. Músicos como Magdalena Fleitas y grupos teatrales como La Pipetuá o La Galera Encantada formaron parte de la movida en sus diversos ámbitos.

En Tecnópolis se alcanzó la cifra récord de 2,4 millones de visitantes, según sus organizadores.

Las diversas propuestas de la ciudad de Buenos Aires sumaron otro millón de espectadores. Entre ellos se contabilizan los 40.000 de la Usina del Arte, los 18.000 del Complejo Teatral San Martín y los 105.000 de los centros barriales.

El flamante Centro Cultural Kirchner logró recibir unas 150.000 personas, ya sin los desbordes de sus días inaugurales. Por su parte, la Biblioteca Nacional, el Espacio Cultural Nuestros Hijos (ECuNHi) y la Feria del Libro Infantil en Polo Circo fueron otras tantas sedes de la alegría de los chicos.

Menos visibles, pero cada vez más extendidos, funcionaron los mil y un talleres artísticos y artesanales en los museos porteños, desplegando una gran variedad de temáticas y abordajes.

La zona norte viene marchando

Así como en la capital se fueron surgiendo polos off Corrientes de la escena de los chicos en Abasto, Palermo, Belgrano y más recientemente también Boedo, comienza a registrarse un movimiento de creciente solidez en la zona norte del conurbano. El aporte arrollador de Tecnópolis -con un interesante mix de propuestas desde la divulgación científica, pasando por grandes shows multimedia a la Feria del Libro Infantil- encontró un contrapunto en la programación del municipio de Vicente López. Desplegada sobre nueve espacios, convocó a 25.000 espectadores.

El Festival Miniaturas, en el Teatro York de Olivos, fue la apuesta mayor. Con entradas accesibles registró sala llena para un abanico de espectáculos que incluyó recitales de Mariana Baggio y Los Musiqueros, así como un montaje de teatro acrobático de Gerardo Hochman y la bella Mundodanza de Laura Falcoff. Se sumó un poco más al norte la iniciativa del Teatro de la Media Legua, con el Dúo Karma y Vuelta Canela haciendo punta de una propuesta básicamente musical.

La posibilidad de acceder en cercanía, sin aglomeraciones de tránsito ni de vendedores de capas y varitas mágicas contribuye a generar la corriente de público local. Pero a ello se suma la confianza del espectador en una programación coherente sostenida en el tiempo.

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