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El regreso de un musical arrabalero

Gotan, la obra que nació en 1979 en el sótano de un teatro del Abasto y se convirtió en un éxito, vuelve a escena con Alejandro Paker y Laura Conforte

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LA NACION
Martes 11 de agosto de 2015
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"¡Qué linda obra hiciste, Manuel!", le dijo Julio Tahier, el creador de Gotan, el musical que en 1979 en un sótano de un teatro del Abasto inauguraba un estilo propio en el género en el país, que se denominó ópera rantifusa.

A fines de los setenta, Manuel González Gil era un joven pianista que comenzaba a enamorarse del género musical. Vio la obra y quedó fascinado. Con el beneplácito de Tahier, estrenó su propia versión en 1988, con tanto éxito que el empresario teatral Lino Patalano lo convocó para hacerlo nuevamente en 1995 a lo grande: con Susana Rinaldi y Raúl Lavié como protagonistas. Subió a escena en el Teatro Avenida y fue un suceso que, durante dos años, agotó entradas en Buenos Aires y Mar del Plata. Tahier, en sus 80 y largos, fue invitado de honor al estreno, pero no reconoció su propia obra: "Qué linda obra hiciste", le dijo y González Gil sonrió. Él sí recordaba el impacto que le causó su primera vez en el sótano del teatro de La Fábula, donde con cuatro actores y música de tango, Tahier descubría el germen de un nuevo estilo del musical: "Tenía esa cosa graciosa de lo berreta, de no pretender cantarlo bien, se equivocaban, era un juego muy hermoso de equivocaciones. Gotan nació para actores que no cantaban. La vi y pensé en hacer un gran musical con eso", dice González Gil.

Ahora, la escena porteña podrá redescubrir un clásico. Hay un nuevo Gotan, que se estrenó el jueves pasado en Maipo Kabaret y tiene como protagonistas a dos caras conocidas del musical: Laura Conforte y Alejandro Paker.

Los actores, que vienen de hacer Casi normales, y una pose para la postal
Los actores, que vienen de hacer Casi normales, y una pose para la postal. Foto: LA NACION / Hernán Zenteno

Enormes sonrisas envuelven la atmósfera del elenco bajo la batuta de un paciente director al que todos elogian. "Me encanta cómo trabaja, estoy fascinada con Manu. Se vuelve más fácil el material. Es la primera vez que llego tranquila a un estreno? Por lo general llego desquiciada", dice Conforte, secundada por su pareja fetiche, Paker -fueron marido y mujer en Casi normales-, que define a González Gil como "un padrazo". Y agrega: "Es contenedor y es como un gran terapeuta". La posibilidad de trabajar un registro musical distinto, con el tango como leitmotiv, los tiene encantados. Paker en persona se postuló para hacer de Julián, el protagonista: "¿Te animás al tango?", preguntó González Gil a Paker. "No es un mundo al que pertenezco, pero a nivel afectivo y familiar me emociona. Es una mirada relativamente irónica del tango. Se ríe de su ortodoxia y eso me resulta muy atractivo", cuenta Paker.

Conforte salía de hacer una función de Vivitos y coleando cuando la interceptó el director. "Me dijo que estaba detrás de Gotan y que había pensado en mí. ¿Estás pensando en mí para algo que hizo la Tana Rinaldi? Me dio un panic attack", relata la actriz. El director también se deshace en halagos hacia su elenco. "Cada vez que tengo un Gotan entre las manos lo voy trabajando con los actores. Esta versión está hecha en función de Alejandro, Laura y del resto del elenco. Es una obra para actores, que además es maravilloso que canten y bailen. Acá tengo todas las maravillas juntas. Porque los dos hacen todo muy bien", indica.

A 36 años del estreno en aquel sótano del Abasto, lo que queda del Gotan de Tahier, según González Gil, es la esencia. "Tiene el espíritu, esa cosa porteña del error, de reírnos del dramatismo del tango, de la solemnidad y la formalidad que estamos acostumbrados a ver en el tango", enumera. El director sumó varios personajes como dos grandes cantantes de tango, encarnados por Alicia Vignola y Black Rodríguez Menéndez. Además, en el elenco están su hija, Sofía González Gil, y Maxi Acavallo, y los bailarines Tamara Bisceglia y Eber Burger. Federico Mizrahi se encargó de los arreglos, la dirección musical y ejecución en vivo.

La historia está contada con las letras de 60 tangos, que indagan en el amor, el desamor y los desencuentros. "Julián y Milonguita son los prototipos del hombre y la mujer del tango. Todos esos tangos le caben a Julián, todo lo pudo haber dicho Julián. Y en ella están todas las mujeres del tango: Malena, la Rubia Mireya?", dice González Gil.

For export

Los tres destacan que no sólo se trata de una obra para amantes del 2x4. "Abre el juego a otra generación. Es una mirada más moderna. Es una comedia y el pretexto es el tango, pero no es sólo para los que lo consumen", explica Paker. Sin embargo, González Gil, un director y autor de vasta trayectoria en el musical argentino, conocedor del género como pocos, subraya la importancia de esta obra como "el musical más nuestro". ¿Por qué? Por el tango y su identificación con el ser nacional. "Borges lo tenía clarísimo. Decía: «Esa música reptil, de lupanar, horrorosa, que no sé por qué te provoca dos lagrimones cuando la escuchás estando lejos»", justifica. Y completa: "Constantemente estamos en la búsqueda de un musical argentino. Cuando vos escuchás Gotan, decís «esto es nuestro». A mí me encantaría hacer algo con el folklore. El tango te mata porque escuchás las letras y decís esto es mi papá, eso me recuerda a mi infancia»", analiza, aunque aclara que no por eso los musicales que se hicieron antes y después de Gotan sean menos importantes. "Los chicos [por Alejandro y Laura] han estado en todo tipo de musicales. Casi normales fue una de las obras que más me gustó. ¿Es nuestra? No importa, es un tema universal. Pero musicalmente no es donde me moviliza. Acá hay un plus, que es nuestra música. No hay dudas. Con el tango hay una invasión sensitiva."

Una deuda que quedó pendiente desde la reposición de 1995 fue la de llevar Gotan al extranjero. El tango es furor en el mundo y los espectáculos locales triunfan en todas partes. Sin embargo, según la experiencia de González Gil, escasean obras con una trama argumental basada en el tango. "Muchas veces me pidieron una historia verdadera. Lo que se lleva afuera, en general, no tiene una tensión argumental. Entonces si llevás una historia, que tenga la pareja de baile y la orquesta de tango que quieren ver, pero además una gran trama, les das un plus que hace falta", plantea. ¿Será este el momento de Gotan? "Es un sueño que tiene Lino [Patalano, el productor]. Y estando Lino en el medio no tengo dudas de que podremos mostrar la obra afuera", sentencia.

Gotan

de Julio Tahier, adaptada por Manuel González Gil.

En Maipo Kabaret, Esmeralda 443.

Funciones, de jueves a sábado, a las 22.30, y domingo, a las 21.30.

Dos actores, múltiples escenarios

Tras el suceso de Casi normales, Alejandro Paker y Laura Conforte se sienten muy cómodos "siendo novios otra vez". Ambos pertenecen al grupo de actores más requeridos del musical nacional. Y Paker, fiel a su estilo hiperactivo, está en cinco proyectos simultáneos. Actúa en dos obras infantiles, La Cenicienta y El capitán Beto, en los teatros del Globo y el Cervantes, respectivamente. Los lunes es el protagonista de Noche corta, de Ricky Pashkus, en el Apolo, y pronto estrenará Las tres viejas, de Alejandro Jodorowsky, en El Picadero, junto a Moria Casán. También se hace tiempo para el cine: en septiembre estrenará Primavera.

"Ale tiene una energía y una templanza increíbles. No le ves una cara de mal humor", dice Conforte. Y Paker le devuelve el halago: "Laburar con Laura es un placer. Hemos pasado muchas cosas importantes juntos. Hay complicidad. Ella es la pizpireta y yo, el más tranqui".

Además de actuar en ?Gotan, Conforte protagoniza Vivitos y coleando, ?y piensa volver en el último trimestre del año con su ciclo de recitales, ?Culpa mía.

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