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Viagra femenino: la pelea por la igualdad del deseo

Detrás de la aprobación de la droga para la disfunción sexual femenina existe una larga lucha de activistas

Sábado 22 de agosto de 2015
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LA NACION
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26 a 1: si fuese el marcador final de un partido de fútbol, los titulares hablarían de una victora abrumadora, pero esto no es deporte, sino sexo. Y esa es la diferencia entre el número de medicamentos aprobados para el tratamiento de las disfunciones sexuales masculina y femenina, respectivamente, que esta semana destacó la ONG feminista norteamericana Even The Score, al conocerse la aprobación en los Estados Unidos de la primera droga para el tratamiento de la falta del deseo sexual en la mujer. "Aunque es un tremendo paso en la dirección correcta -señaló la ONG-, el resultado es evidentemente desigual."

La aprobación de la flibanserina -apodado el "viagra femenino"- no sólo expone la desigualdad en el interés que la medicina ha puesto en la búsqueda de una respuesta a los trastornos sexuales masculinos y femeninos. Su aprobación, aun cuando sus efectos terapéuticos son moderados y los adversos numerosos, plantea la pregunta del millón: ¿hasta qué punto no se trata de una respuesta política más que médica?

"Buscamos proteger y alentar el avance de la salud de la mujer, y estamos comprometidos a dar apoyo al desarrollo de tratamientos seguros y efectivos para la disfunción sexual femenina", declaró el martes último la doctora Janet Woodcock, directora del Centro de Evaluación e Investigación de Drogas de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los Estados Unidos, que también destacó: "Esta aprobación provee a las mujeres que sufren por su bajo deseo sexual de una opción de tratamiento aprobada".

Sin embargo, estas declaraciones deben ser puestas en el contexto de que, primero, la aprobación de la flibanserina por parte de la agencia regulatoria de medicamentos norteamericana fue rechazada dos veces con anterioridad argumentando la baja efectividad del medicamento. Pero también de que esas negativas fueron duramente criticadas por organizaciones feministas norteamericanas, como la citada Even The Score, que agrupa a asociaciones médicas relacionadas con la salud sexual femenina, a organizaciones no gubernamentales en defensa de los derechos de la mujer e incluso a Sprout, la compañía farmacéutica que desarrolló la flibanserina (que en Estados Unidos se comercializará bajo el nombre Addyi).

"Creo que en su aprobación influyó en un porcentaje importante la presión social, ya que después de que salió el viagra masculino se esperaba el viagra femenino -comentó el doctor Santiago Gómez, educador y terapeuta sexual que dirige el Centro de Psicología Cognitiva-. Más, si tenemos en cuenta que la FDA la había desaprobado en dos oportunidades y que los estudios que se presentan actualmente muestran contradicciones en sus porcentajes de efectividad; es decir, hay estudios que muestran un 46%, aproximadamente, y otros sólo un 10% de efectividad."

A la hora de comunicar la aprobación del fármaco, la FDA precisó que, en comparación con el grupo que recibió un placebo, sólo un 10% más de mujeres en el grupo que recibió el "viagra femenino" reportó una mejoría significativa en su vida sexual. Al mismo tiempo, la FDA advirtió que esta droga, estudiada inicialmente como antidepresivo y aprobada sólo para mujeres que aún no han atravesado la menopausia y que sufren el llamado desorden de deseo sexual hipoactivo (falta de deseo sexual), posee efectos adversos potenciales significativos, como la caída severa de la presión arterial o la pérdida de conciencia, efectos cuyo riesgo se incrementa ante la ingesta de bebidas alcohólicas.

"La droga, que se aprobó luego de tanto tiempo, aún posee numerosos efectos adversos y genera sus dudas. No es de acción inmediata y como cualquier fármaco, las mujeres deberán consultar con su médico antes de la ingesta", coincidió Mariela Tesler, especialista en sexualidad, y agregó: "Más allá de eso podrá ser útil si se toma y se acciona en conjunto con los demás condicionantes. Pensar que nuestro bienestar sexual depende únicamente de una pastilla es demasiado pedir".

El deseo, un nicho de mercado

Justificada médica y científicamente o no, la aprobación del "viagra femenino" no deja de ser un guiño a quienes desde hace años reclaman una mayor atención e interés hacia los padeceres sexuales de la mujer. De ser posible, similar a la que la industria farmacéutica le ha otorgado a los masculinos. "El interés de la medicina por solucionar los problemas sexuales en varones ha sido superior en relación al interés por las problemáticas sexuales femeninas", concede Gómez, quien señala que eso se debe a factores sociales y culturales, producto del valor que los varones le dan a la sexualidad.

"En la práctica clínica vemos cómo varones jóvenes y de mediana edad consultan muy angustiados y deprimidos por disfunción eréctil o por el tamaño de su pene. Cosa que no sucede en las consultas que realizan las mujeres por disfunción del deseo sexual; es decir, no existe la misma carga emotiva ni la desesperación que sí se observa entre los varones", precisa el especialista.

Tesler, sin entrar en discusión sobre el valor de la carga emotiva, sostiene por su parte que más allá de patologías o disfunciones específicas personales, la "falta de deseo sexual femenino" sí es una temática recurrente que aun con avances tecnológicos, científicos, culturales y sociales sigue apareciendo en las consultas de casi todas las mujeres.

Pero contar con una pastilla rosa -¡sí, la flibanserina es rosa!- para la mesita de noche de la mujer, del mismo modo que la pastilla azul se ha ganado un lugar en la mesita de noche de muchos hombres, no necesariamente significa que se esté en camino hacia lograr la ansiada igualdad de género en lo que refiere a salud sexual o, más precisamente en este caso, a garantizar la posibilidad de destrabar aquello que obstaculiza el libre fluir del deseo. Es más, hay quienes sugieren que puede ser incluso lo contrario.

"Después de siglos donde se contempló con desconfianza al erotismo, considerado por el cristianismo como fuente de muchos males y contrario a la espiritualidad y la ética, hemos pasado a un régimen cultural que lo ha erigido en un ideal que debe ser logrado en los proyectos de vida de las personas", dice la doctora Irene Meler, coordinadora del Foro de Psicoanálisis y Género de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires (APBA). "El mercado ofrece productos que potencian el deseo, la excitación y la consumación sexual -prosigue-. Esta tendencia primero tomó a los varones como destinatarios, ya que la sexualidad masculina ha estado legitimada de modo ancestral, a lo que se agrega que la consumación de la relación sexual depende de la erección masculina. Pero instalado el consumo de sildenafil [más conocido como viagra], incluso entre los varones jóvenes, el siguiente nicho del mercado está formado por las mujeres, que han logrado una dudosa paridad como consumidoras. Así, una nueva forma de explotación transcurre bajo el disfraz de la liberación femenina. Si una mujer experimenta falta de deseo, corresponde indagar cuáles son los factores que influyen en esa situación, si es que constituye un problema para ella. Puede suceder que su compañero no acierte a motivarla, o que no le resulte deseable, o que ella sea una persona inhibida; en fin, existen situaciones diversas."

Meier sostiene que, en sí misma, la disponibilidad de una droga para estimular el deseo erótico femenino no es nociva. Pero, advierte, "sí se torna perjudicial cuando es instrumentada por un mercado que crea de modo compulsivo una demanda, promovida para lograr fines comerciales"

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