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El asesinato en el country: la trama secreta de una relación tormentosa

El abogado que estaba con la víctima relató una secuencia del ataque y complicó a Fernando Farré; el acusado habría cobrado una millonaria indemnización, que no quería dividir con su mujer

Sábado 29 de agosto de 2015
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LA NACION

El abogado oyó los gritos desgarradores de Claudia Schaefer e intentó abrir la puerta del vestidor de la casa del lote 5 del country Martindale. Tanta fuerza hizo que arrancó el picaporte. A pesar que golpeó y empujó no pudo derribar la puerta. Entonces, al oír las súplicas de la madre de Fernando Farré, corrió al jardín y rompió una ventana de la habitación. Para entonces, el empresario ya había asestado varias puñaladas a su mujer y la tenía en el piso. Ante los gritos Farré giró la cabeza, miró hacia la ventana rota donde estaba su madre y el abogado. Demoró pocos segundos en volver a apuñalar a su mujer hasta matarla.

La descripción de esta secuencia del asesinato de Schaefer fue expuesta por el abogado del estudio Cárdenas y que, según dos fuentes con acceso al expediente consultadas por LA NACION, figuran en algunos tramos de la declaración de 15 páginas que el letrado hizo el lunes pasado en la fiscalía de Pilar a cargo de Carolina Carballido.

Después de exponer ante la representante del Ministerio Público, el abogado que había concurrido al country para asesorar a Schaefer en el juicio de divorcio y en la reunión con Farré, viajó al Sur para tratar de superar el trauma que le provocó haber presenciado el asesinato ocurrido el 21 de agosto pasado.


El homicidio de Schaefer fue el final de una relación tormentosa que mantenía la pareja

El homicidio de Schaefer, de 44 años, fue el final de una relación tormentosa que mantenía la pareja y que tuvo su trama secreta, con una indemnización millonaria en disputa, celos y la necesidad de mantener un nivel de vida en el que el matrimonio invertía $ 100.000 mensuales.

Según explicaron dos de las personas que conocieron a Farré, sólo las cuotas mensuales del colegio privado para los tres hijos costaban $ 30.000 por mes, sumados los $ 20.000 del alquiler de la casa en Martindale, los seguros y gastos de los dos automóviles de alta gama que posee el matrimonio como la camioneta Audi Q 7, valuada en $ 1.200.000 y que fue eje de las discusiones entre los integrantes de la pareja.


Para mantener ese nivel de vida el matrimonio invertía $ 100.000 mensuales

A ocho días del asesinato, la Justicia no pudo establecer por qué Farré mató a su mujer. Tampoco se estableció si la verdadera personalidad del empresario fue la que describió el abogado cuando habría observado parte del ataque o si la que corresponde al hombre amable que nunca utilizó un exabrupto para referirse a su mujer en medio del proceso de divorcio y que, ocho minutos antes del ataque preparó un té para su madre, el abogado de su esposa y la letrada que lo representaba.

Hasta el momento se sabe que en diciembre, Farré se desvinculó de la empresa de cosméticos en la que trabajaba y que había acordado percibir una millonaria indemnización que cobró en los últimos meses.

Tanto aquellos que conocían a Farré como el abogado que representa a la familia de la víctima, Jorge Sandro, coincidieron en que, en el expediente figura que la única referencia a una agresión física corresponde al hecho ocurrido a principios de este mes cuando Schaefer denunció que Farré la empujó contra el sillón y le puso una rodilla en la cara porque intentó grabar lo que su esposo les decía a sus hijos.


A ocho días del asesinato, la Justicia no pudo establecer por qué Farré mató a su mujer

Si bien los testigos que declararon en las últimas 48 horas manifestaron que Schaefer les relató el hostigamiento y los maltratos a que fue sometida por Farré, ninguno se refirió a golpes o agresiones físicas.

Uno de esos testigos fue el compañero de Schaefer en la bodega donde trabajaba como secretaria del dueño con un sueldo de casi $ 28.000. Este hombre, de 34 años, sería quien aparecía en la foto que Farré le habría tomado a su esposa en un pub de Nordelta cuando la habría seguido después de que salió de la oficina.

"Creo que se trató de un homicidio planificado. Sin atenuantes ni eximentes. Pero, por ahora, es sólo una impresión fundada en mi experiencia profesional. Falta que los peritos hagan su trabajo y obtengan una conclusión que deberá ser analizada por los jueces", expresó Sandro.

La opinión del representante de la querella coincidió con la hipótesis de la fiscal Carballido, quien sostuvo que se trató de un homicidio agravado por el vínculo, se refirió a la existencia del dolo y a la planificación del imputado.


Será importante lo que puedan aportar los técnicos que revisarán los mails que entregó el letrado

Además de la declaración del abogado de Schaefer y de la descripción de lo que vio por la ventana, existirían dos elementos que avalarían la postura de la fiscal: los gritos de la madre de Farré, quien le dijo que se dejara de apuñalar a su esposa, el hecho de que a pesar que fueron evidentes los golpes para abrir la puerta del vestidor, el imputado no hizo nada para sacar la llave.

También será importante lo que puedan aportar los técnicos que revisarán los mails que entregó ayer el letrado Alejandro Sánchez Kalbermatten en los que desde una dirección de fantasía se pedía asesoramiento legal para defender en un caso de homicidio agravado.

Las dos caras del acusado

Fue planificado

Para la fiscal Carolina Carballido, Fernando Farré sabía lo que hacía porque no dejó de apuñalar a su mujer cuando su madre le gritaba

Tampoco abrió la puerta a pesar de que el abogado de Claudio Schaefer la golpeó para tirarla abajo

Avalan la hipótesis de la premeditación la existencia de la millonaria indemnización que había cobrado y que debería entregar, en parte, a su esposa por el proceso de divorcio

Es inimputable

Para el abogado defensor Adrián Tenca, Farré es inimputable y habría actuado en estado de emoción violenta

Quienes sostienen esta hipótesis afirman que Farré estaba resignado y que la noche anterior al homicidio había reservado un departamento

Según sus defensores, Farré no era violento y se preocupaba mucho porque en el proceso de divorcio no lo evaluaran como un violento. Afirman que la Justicia lo excluyó de la casa, pero no impuso una orden de restricción

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