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La difícil empresa de los artistas 2.0

A las bandas nuevas la Web les sirve para promocionar sus obras, pero no ganan dinero

Sábado 29 de agosto de 2015
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PARA LA NACION
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La hora pautada para la entrevista telefónica era las 18 del martes. Pero, ante el llamado, Martín Caamaño responde: "Estoy por salir al escenario en el Luna Park, salió un concierto que no teníamos en agenda".

Entre bambalinas y con voz emocionada, Martín (guitarrista de las bandas Rosal y Místicos) se prestó a charlar un rato sobre su experiencia con los servicios web de música y video. "Las plataformas online son esenciales para dar a conocer nuestra música, de manera rápida, directa y efectiva, sin demasiada intermediación. Porque a su vez lo que colgamos en Bandcamp o YouTube lo promocionamos también en las redes sociales, como Twitter y Facebook. También usamos el canal de nuestro sello Pop art. Ahí subimos muchos adelantos", afirma.

Los servicios de música registran cifras auspiciosas, según el último informe de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica. Los ingresos mundiales por música digital aumentaron casi un 7% en 2014, igualando por primera vez las ventas en discos físicos. Detrás de este nuevo paradigma hay un trasfondo de suma importancia al que los artistas y sellos discográficos se han tenido que prestar atención. Estas plataformas trajeron nuevos modelos de negocios basados en la publicidad y la suscripción, participando en las ganancias a aquellos que ofrecen sus trabajos en dichos servicios.

Difusión automática

Pero no sólo ha cambiado la forma de hacer dinero, sino también la manera en que se distribuye el contenido digital. En tal sentido, han aparecido nuevos actores. Es el caso de las empresas que se encargan de catapultar a las bandas y artistas a los nuevos escenarios 2.0.

Hace dos o tres décadas, la palabra clave era la "demo", un casete en el que la banda grababa canciones para demostrar su obra. O pasa por subir su música a la web.

Facundo Arena es otro un artista 2.0 de pura cepa. Sus días se dividen entre su empresa de marketing digital, We Are FAMA, y su trabajo como Productor en su banda The Kyoto Connection. Para él, la distribución digital de música es de carácter primordial. "La principal plataforma que usamos es Youtube. Están nuestros seis álbumes completos cargados allí, canción por canción. Spotify también es una plataforma muy importante, pero como la presencia en ese sitio tiene un costo de mantenimiento anual (que se paga en dólares), sólo tenemos cargados nuestros últimos discos. Last.fm es una plataforma muy interesante porque su sistema de estadísticas nos dice quién está escuchándonos en este momento, y en qué parte del mundo –dice en entrevista con LA NACION–. Además estamos en Amazon, iTunes, Napster, y varias más".

En cuanto a la distribución y cobro de regalías, Arena confió dicha tarea a una empresa. "Trabajamos con un servicio que se llama TuneCore. Ellos se encargan de distribuir nuestra música a todas las plataformas de streaming, cobrar por compras y reproducciones y pagarnos nuestra parte. TuneCore es un servicio de distribución de música a casi todas las plataformas de venta y streaming que existen. Ellos cobran una cuota anual por el servicio y se encargan de enviar tu música a las tiendas de iTunes y Amazon, y a los servicios de streaming como Spotify. También ofrecen el servicio de monetización de música en Youtube, se encargan de reclamar el cobro de regalías por reproducciones en todos los videos y te transfieren el pago a una cuenta de Paypal".

Cecilia Saia llegó a las plataformas online desde otro ángulo. Es Youtuber. "Genero mis propios contenidos online tanto en YouTube (YouTube.com/cecisaia) como en mi blog acceso-directo.com. Estoy llegando a los 25.000 suscriptores y cada video tiene en promedio 7000 visitas en la primera semana; luego con el tiempo se acumulan más".

En cuanto al control de las reproducciones que acumula en la plataforma de Google, Saia dice: "YouTube ofrece un panel de estadísticas muy completo en el que se ven no solo las reproducciones sino también datos demográficos, tendencias, suscriptores, términos de búsqueda y más datos que ayudan a optimizar los contenidos."

Al respecto, Carolina Bertoni, gerente de alianzas de contenido de YouTube de Argentina y Chile, agrega, en diálogo con LA NACION: "Los creadores de contenido en YouTube cuentan con diversas herramientas para controlar la distribución de su obra según sus necesidades. Una gran parte de ellos, propietarios del 100% de los derechos de autor, pueden usar una tecnología única, desarrollada por YouTube, llamada Content ID, para identificar y administrar fácilmente sus trabajos en YouTube. Los videos subidos al sitio se analizan y cotejan con una base de datos de archivos que nos han enviado los propietarios de contenido. Los artistas y creadores de contenidos encuentran en YouTube.com/artists y YouTube.com/creators todos los recursos que necesitan para explotar nuestra plataforma: cursos, herramientas y mejores prácticas".

Monetización

A la hora de contar el dinero acumulado por reproducciones, se debe saber que cada plataforma se maneja de forma diferente.

Spotify, por ejemplo, explica en su web para artistas (http://www.spotifyartists.com) que paga un 70% de lo recaudado por cada reproducción (es similar en Guvera) a los titulares de los derechos reservándose para sí el 30% restante. Esto da como resultado un pago aproximado de entre 0,006 y 0,0084 dólares por reproducción, según el sitio oficial.

Si bien en la entrevista la vocera de Google no se expresó al respecto, un usuario con experiencia en el sitio dijo a LA NACION que YouTube divide las ganancias, en la mayoría de los casos, destinando 55% para el creador y un 45% para la empresa.

Estos sistemas pueden ser rentables para artistas comerciales, pero siendo independientes se torna algo más complicado.

Consultado al respecto, Arena dice que "Spotify, por ejemplo, paga muy poco por reproducción. YouTube paga un poco más, aunque es un misterio cómo calculan exactamente el revenue por publicidad. Las plataformas de ventas de música son mucho más claras, se estipula un precio fijo por canción."

Caamaño distingue entre el mundo comercial y el independiente "Creo que estas plataformas pueden generar rentabilidad para grupos que ya por fuera de este circuito son masivos y entonces Spotify y demás sí son un medio más de generar dinero. En nuestro caso, y creo que es el de la mayoría de los músicos independientes, utilizamos estas plataformas para promocionar nuestra música".

Más allá de la monetización, Saia piensa que su actividad en la web es un generador de oportunidades "La rentabilidad del canal no se mide sólo por las ganancias por anuncios de YouTube, sino también en las oportunidades que surgen a raíz de tener un buen programa que sea cada vez más conocido. Esto abre las puertas a trabajos como conducción de eventos o participación en otros programas, patrocinios directos de marcas, y, en algunos casos, hasta la venta de merchandising. El canal con el tiempo genera un ecosistema de trabajo que se vuelve rentable", sostiene.

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