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Ser sustentables, un desafío que interpela a empresas, empleados y emprendedores

La visión de que sólo serán viables los negocios que respeten el medio ambiente y a las personas plantea nuevas formas de vincularse en el mundo laboral

Domingo 06 de septiembre de 2015
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LA NACION
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"La sociedad es en parte lo que construimos con nuestras decisiones; podemos contribuir a que exista la sociedad en la que queremos vivir". Como un llamado a hacerse cargo de la visión que cada uno tiene del mundo, el concepto fue expresado en relación a un deseo muy concreto para la sociedad: que sea sustentable; y las decisiones a las que la frase hace referencia son las de los empresarios. Sin embargo, ese público es sólo uno de los destinatarios de un mensaje cada vez más extendido: el que dice que es urgente hacer un aporte para alentar una actividad económica que se mantenga atenta a los efectos que genera en las personas y en la naturaleza en general.

Dirigir una compañía, ser empleado o emprender una actividad implican acciones en tres espacios diferentes, y desde cada uno es posible contribuir, según dicen ecologistas, empresarios, emprendedores y miembros de ONG que se muestran convencidos de que, al fin de cuentas, no se trata de una visión romántica de las cosas. Creen que, en un mundo signado por enormes contradicciones, en el que el cambio climático muestra cada vez con más fuerza las secuelas de los daños hechos al planeta, la sustentabilidad será la única forma viable de hacer negocios.

La frase del inicio fue dicha por María Emilia Correa, cofundadora de Sistema B (la organización que en América latina certifica a empresas de triple impacto: económico, social y ambiental), quien participó en el evento Sustainable Brands, organizado por Urban Grupo de Comunicación y desarrollado el martes y miércoles pasado en Buenos Aires, con más de 1000 asistentes. Correa consideró que llegar a una economía donde sea tan importante alcanzar bienestar social como lograr utilidades, significa transitar un camino para encontrar espacios de confianza y honestidad "y vivir sin pensar cómo defendernos del que se quiere aprovechar de nosotros".

"Conservar algo en su ser o estado" es una de las definiciones –válida para la persona y para el planeta– que ofrece el diccionario de la palabra sustentar. En la práctica, hoy el verbo conservar es tan válido como el verbo revertir: las realidades tanto de la pobreza y falta de empleo o precariedad laboral para muchos, como de los daños ambientales, imponen el desafío de una actividad económica que incluya y repare. Según la estimación de la ONG Global Footprinter Network, la humanidad consume 1,5 planetas al año, en términos de los recursos naturales usados para proveerse de bienes. Estamos en déficit con la Tierra y ese saldo se traduce en fenómenos como el cambio climático.

"Tener una misión con una compañía y no una compañía con una misión" es, según el consultor Simon Mainwaring, CEO de la firma global We First, el motor que debería mover los negocios sustentables. Eso implica plantearse qué problema social o ambiental se intentará solucionar, sin por ello dejar de lado el objetivo de la rentabilidad económica.

En este punto, hay dos actores en la vida económica que, aun interesados por la misma problemática, priorizan aspectos diferentes. Con la mirada puesta en intentar ser sustentables, "la gran corporación está más preocupada por el uso de sus recursos y por gestionar generando equilibrios, mientras que un emprendedor tiene su principal foco en ver cómo su negocio cambiará la realidad; a los primeros hay que hacerles ver la complejidad que implica generar impacto, y a los segundos, ayudarlos a ver cómo hacer su proyecto rentable", dice a LA NACION Gabriel Berger, director del Centro de Innovación Social de la Universidad de San Andrés.

Un desafío que aparece es el de la interacción con el público interno. Allí entra en juego la forma en que se dan los vínculos entre empleados y, en algunos casos, el impacto de que ellos mismos se conviertan en un factor de presión para los propósitos de una firma. Ser un empleador sustentable tiene que ver tanto con el respeto por la calidad de vida de los trabajadores y las posibilidades de crecimiento, como con la mirada consciente sobre los efectos sociales de la forma en que se gestiona el negocio.

La reconversión de una empresa para asumir una misión (en Sustainable Brands se presentaron casos como el de Genneia, que pasó de distribuidora de gas a generadora de energía de fuentes renovables) implica un proceso de cambios para ese público interno que, por otra parte y más allá del momento por el que pasa la empresa, requiere sentirse en un espacio de sustentabilidad personal. "Si no estás motivado, por más que haya más sueldo, más vacaciones o un viaje, no va a haber un cambio; si vas a hacer las cosas porque las pide el jefe, no va a andar", advirtió desde la neurociencia Estanislao Bachrach, un estudioso del funcionamiento del cerebro.

"Todo proceso de cambio duele y tratar de evitar el dolor duele más que abrazarlo", dijo Bachrach (más allá de ese comentario referido a los cambios en lo laboral, María Eugenia Di Paola, coordinadora de Sustentabilidad en la Escuela de Posgrado del ITBA, afirmó en un panel de reflexiones que, en el objetivo de "no desmembrar al consumo y la empresa del amor, la amistad y el planeta", el desafío es acercarse a las realidades sociales incómodas "para que duelan y dejen de doler").

Un aspecto central para el cambio en las personas, según Bachrach, es la interacción positiva. "La generación X no está acostumbrada al feedback positivo; en una empresa se necesitan cuatro interacciones favorables por cada negativa, pero en la realidad se da al revés. Si hay un proceso de cambio debe haber ocho interacciones positivas por cada negativa", describió.

Si la generación X no adquirió esa práctica, la Y (los nacidos entre 1980 y 1995) está signada por un mayor interés respecto de qué hace la empresa empleadora (y cómo lo hace). Según los resultados de una encuesta global realizada por Deloitte entre profesionales jóvenes, para el 77% el propósito de su compañía es parte de la razón por la cual la eligió.

"Sí, pero..." responde Fernando Passarelli, coordinador del programa Valor de la AMIA, a la cuestión de si esas ideas de los jóvenes influyen para que haya firmas más sustentables. "Puede darse más en las empresas de innovación que en las tradicionales; ellos valoran la calidad de vida y que exista un proyecto, pero no siempre el trabajo se puede elegir", advirtió.

Soledad Ruilopez, directora de Consultoría de Deloitte, sostuvo que más que las jerarquías, estos profesionales valoran el poder aprender del jefe. Y consideran que la contribución al bienestar es una habilidad importante para ser buen líder.

Con límites propios y externos, la oportunidad de aportar y ser parte de una construcción se abre más que nunca en una era de cambios. Así lo resumió Mainwaring: "La evolución de la revolución es la contribución".

Un diálogo con el sector público para avanzar

Políticas para crecer

La necesidad de normativas y políticas públicas que quiten trabas e incentiven una economía sustentable –que cuide a las personas y el medio ambiente y ponga especial atención en los sectores vulnerables–, fue el eje de un panel de Sustainable Brands, que se desarrolló en La Rural de Buenos Aires

Mirarse bien

"El sector privado no puede mirar al Estado como un estorbo y el Estado no puede mirar al sector privado como sólo enfocado a la rentabilidad", dijo Santiago Cafiero, subsecretario para la Modernización del Estado de la provincia de Buenos Aires

Desarrollo integrado

"Hoy la sociedad tiene capacidad de reclamo y el ciudadano está comprometido; el desarrollo económico debe ir de la mano del desarrollo humano", apuntó Carolina Stanley, ministra de Desarrollo?Social de la ciudad de Buenos Aires

La persona, en el eje

"Para lograr una economía con rostro humano es necesario que los gobiernos pongan el eje en la persona", destacó Marianela Cansino, ministra de Derechos Humanos de Salta

Pensar estratégicamente

"Necesitamos un sistema político que haga propuestas de largo plazo y gente que piense de qué forma las empresas pueden aportar al bien público", consideró Fernando Straface, director ejecutivo de Cippec

101 soluciones... y más

Matías Kelly, director de Sistema B y de Ashoka, actuó como moderador del panel y presentó el proyecto 101 Soluciones, que esas dos entidades organizaron junto con Socialab, Fundación Avina y la nacion, en asociación con el Banco de Desarrollo de América latina y la Universidad de San Andrés. En dos meses, una plataforma logró reunir 125 ideas de acciones estatales. Las conclusiones llegarán a los candidatos a presidente

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