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Cuáles son las hipótesis sobre el macabro parricidio en Pilar

Los investigadores siguen diferentes pistas mientras intentan esclarecer qué fue lo que ocurrió en la casa de la calle Sarratea; tensión, violencia y posible móvil económico

Martes 15 de septiembre de 2015 • 10:06

Pasaron ya dos días desde el macabro hallazgo y los investigadores tienen diferentes vías. La joven detenida, acusada de asesinar, descuartizar y quemar dos cuerpos, uno de ellos el de su propio padre, intentó desligarse, pero sólo sumó más confusión. Mientras tanto, la causa sigue y las hipótesis parecen multiplicarse.

Maltrato familiar contra dos mellizos de 11 años, deferentes tensiones en la casa que habitaban y hasta un móvil económico son algunas de las vías de investigación de un caso que, hasta el momento, tiene como detenidos a Leandro Acosta, de 22 años y su novia, Karen Klein, de 25, acusados del brutal crimen del padre de ella y la madre de él.

Maltrato

En sus primeras horas como detenida, Karen admitió haber participado en el crimen y lo justificó en el "maltrato" al que la pareja sometía a sus mellizos de 11 años. de hecho, los hermanastros denunciaron ante la Justicia esos maltratos una vez consumado el crimen.

Sin embargo, ayer, durante su declaración oficial cambió de estrategia e intentó desligarse del asesinato. Señaló que el doble homicidio lo cometió su hermanastro y novio, y que ella fue obligada por él a ayudarlo a limpiar la escena del crimen y a deshacerse de evidencias y, especialmente, de ambos cadáveres.

Las declaraciones de la mujer fueron endebles y la Justicia cree, por ahora, que luego de ultimarlos de un disparo a cada uno, Karen y Leandro descuartizaron los cuerpos de sus padres, quemaron algunos restos hasta convertirlos en cenizas y otros los arrojaron a los seis perros de la familia.

El complejo entramado familiar

Un entramado familiar complicado... Así lo definen las fuentes judiciales y también los familiares y vecinos de la calle Sarratea. "Había una mala relación entre Leandro y Ricardo, que acusaba al joven de no colaborar en la casa, además de los celos por parte de Acosta hacia su padrastro por la relación que tenía con su madre", dijo a los medios Raúl Klein, uno de los hermanos de la víctima.

Ante las versiones de que Ricardo y Miryam obligaban al mellizo de 11 años a trabajar y cartonear, el hermano indicó que Ricardo "era un padre exigente, pero no violento, y sólo le pedía a Ignacio que colaborara, pero no lo obligaba a nada".

Tanto Raúl como Horacio, otro hermano de Ricardo, coinciden en que se trató de un doble homicidio premeditado y planificado, y pidieron que los homicidas declaren dónde está el cuerpo para poder velarlo y despedirse..

En la parte delantera del terreno, ubicado en la calle Sarratea 2726, en Del Viso, hay dos propiedades: la familia alquilaba una de ellas para tener un ingreso económico y la otra estaba en obra e iba a ser el futuro hogar de Leandro y Karen. Atrás estaba la tercera casa, donde convivían todos.

Según explicó Julián, un vecino, Karen se había mudado allí hace cuatro años, cuando murió su madre, la ex mujer de Klein. Durante la convivencia se enamoraron con Leandro. "Él es un chico tímido, y a Karen apenas se la veía. Son muy misteriosos. Los mellizos iban todos los días a la escuela y Ricardo, a su trabajo. No se veía nada anormal", relató aquel vecino.

El móvil económico

Aun cuando los dos detenidos hicieron el 9 de este mes una denuncia contra sus respectivos padres por "violencia familiar", en lo que se cree que fue un intento de tener una coartada, fuentes judiciales sospechan que el verdadero móvil es un fuerte interés de los jóvenes por las dos propiedades que el matrimonio asesinado tenía, tanto la que usaba la familia entera para vivir como la que alquilaban a una inquilina; además, había una importante suma de dinero (8000 dólares) en la casa.

"Es importante tener en cuenta el entramado familiar, que es muy complejo y podría ser fundamental para comprender el móvil: dos hermanastros que además eran pareja y otros dos hermanos mellizos, hijos del matrimonio, todos viviendo en el mismo hogar", explicaron las fuentes judiciales consultadas.

Al contrario de la primera versión que trascendió, LA NACION pudo confirmar que los mellizos, de 11 años, no estaban en la casa en el momento del crimen, sino en el colegio. Ignacio y Stefanía están, por el momento, bajo el cuidado de una asistente de menores del Servicio Zonal de Pilar.

Por orden del fiscal Vaiani, un grupo especial de la Policía Científica trabajó ayer por la tarde en la casa de la calle Sarratea 2726 para hacer pruebas de luminol en busca de rastros hemáticos (sangre) lavados, y algunos trabajos balísticos para establecer el orden de los hechos y compararlos con el relato de Karen Klein. En el mismo momento se llevó adelante además la búsqueda del cuerpo de Ricardo Klein, todavía desaparecido.

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