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Parricidio en Pilar: un cartonero dijo que le hicieron sacar bolsas

Declaró que Leandro Acosta, uno de los dos acusados, le previno que no las abriera porque adentro tenían "ratas y herramientas"; también dijo que había visto en el patio un colchón quemado

Lunes 21 de septiembre de 2015
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LA NACION
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"Durante toda una semana estuve sacando chapas y chatarra de la casa. El chico que tenía la bolsa [de colostomía] en la panza, porque lo habían operado, me pidió que fuera todos los días a las tres de la tarde porque a la mañana no estaba. Durante seis días saqué la chatarra y el sábado tuve que hacer una limpieza en el patio. Cargué las bolsas de basura y las tiré en el campo".

Así, describió el cartonero Alberto Mora qué fue lo que Leandro Acosta, uno de los dos acusados del parricidio cometido en Pilar le pidió que hiciera: limpiar el patio de la casa de Sarratea 2726, en la que supuestamente habrían sido quemados los restos de Ricardo Klein, una de las víctimas.

Hubo un detalle aún más siniestro que llamó la atención del cartonero luego de que se conociera el hallazgo de parte del cuerpo de Miryam Kowalzuck, la otra víctima, el 13 de este mes. "Una tarde fui a la casa y el chico me dijo que limpiara todo, pero que la leña no me la llevara, que la dejara a un costado porque a la noche tenía que hacer fuego", declaró Mora.

El cartonero dijo que Acosta lo había contactado cerca de la municipalidad, cuando él arrastraba su carro. Le pidió que se llevara las bolsas, pero que no las abriera porque adentro tenían "ratas y herramientas". Dijo, también, que le pagó el trabajo con chatarra. Mora afirmó que mientras cumplió con las tareas encomendadas vio en el fondo de la casa un colchón quemado. Sería el de la cama que usaban Klein y Kowalzuck. Los detectives dan como un hecho que Acosta mató de un tiro a su padrastro cuando dormía.

"Nunca entré en la casa. Sólo llegué hasta el patio, donde había un colchón quemado. El chico me dijo «dejame un poco de leña porque yo a la noche hago fuego». Entonces, le dejé la leña ahí tirada y me fui de vuelta para mi casa", recordó Mora.

Los datos aportados por el cartonero coinciden y se complementan con los dichos de los vecinos que sostuvieron que después del 1° de este mes, cuando vieron con vida por última vez a Klein y Kowalzuck, advirtieron altas llamas que salían del patio de la casa y percibieron que de allí provenía un olor "penetrante".

Cuando la policía, a instancias de la denuncia de uno de los hermanos de Ricardo Klein, llegó hasta la casa de Sarratea 2726 para buscar al matrimonio desaparecido, se encontró con Acosta, de 28 años, y con su hermanastra y pareja, Karen Klein, de 22. Luego de cuatro horas de preguntas, a las que los jóvenes habrían respondido con contradicciones sobre la ausencia de sus padres -a los que habían denunciado, el 9 de este mes, por violencia familiar-, las autoridades hallaron dentro de un tambor de 200 litros, que estaba en la terraza de la casa del frente, partes del cuerpo de una mujer.

Los perros de la casa, en tanto, se abalanzaban sobre un manchón negro en el suelo, donde se había realizado una fogata.

Al ser indagada, Karen señaló como responsable del doble homicidio a Leandro; dijo que mató al padre de ella de un tiro y después a su propia madre, cuando regresó de trabajar. La chica agregó que estaba amenazada por su pareja, que la había obligado a ayudarlo a limpiar la escena y a deshacerse de los cadáveres, y que por tal motivo no denunció el doble homicidio.

El testigo Mora -que se presentó espontáneamente a declarar luego de ver la noticia por TV- afirmó que uno de los seis días que fue a la casa, Leandro le ordenó a uno de sus medio hermanos mellizos, de 11 años, que lo ayudara a cargar las bolsas en el carro. De confirmarse este dato, la situación del imputado se complicaría debido a que lo colocaría en una posición dominante dentro de la casa, tal como había relatado Karen.

Hay otra prueba que complicaría a Leandro: un ferretero de la zona declaró que durante los días en los que Klein y Kowalzuck estuvieron desaparecidos, el acusado fue a su comercio para comprar un hacha, un machete y una máscara, elementos que se habrían utilizado durante el descuartizamiento de los cuerpos de las víctimas. Por ahora, no se certificó que alguno de los restos hallados sean de Klein, de cuyo cuerpo aún nada se sabe.

Acosta es, por estas horas, el más complicado en el crimen. Su abogada, Mónica Chirivín, dijo al canal de noticias C5N que Leandro "no está alterado, al contrario, está aliviado; siente que pudo traspasar una carga muy fuerte que traía desde niño; tiene su psiquis totalmente alterada y veo en él alguien que no comprende la criminalidad del acto. Tiene una patología bastante pronunciada".

Indicios de una tarea macabra

El cartonero Alberto Mora dijo que Leandro Acosta lo contrató para que sacara bolsas de su casa una semana antes del hallazgo de los cadáveres

Declaró que fue al lugar durante seis días para sacar "chapas y chatarra", y que Acosta le ordenó a uno de sus hermanos de 11 años que lo ayudara

También reveló que Acosta le había pedido que no se llevara la leña del patio porque por las noches tenía que encender fuego con ellas

El cartonero se presentó a declarar espontáneamente al día siguiente del hallazgo, cuando vio por televisión lo que había pasado en Sarratea 2726


Del editor: cómo sigue. Cada nuevo testigo aporta una pieza más para reconstruir el inconcebible horror que tuvo lugar en la casa y el patio de la vivienda de los Klein.
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