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El papa Francisco reveló que en Cuba un jefe de Estado le pidió audiencia y se la negó

Durante una conferencia de prensa en pleno vuelo hacia EE.UU., el Sumo Pontífice explicó además por qué no recibió disidentes cubanos y por qué tuvo un discurso percibido por algunos como demasiado "soft" con el régimen comunista

Martes 22 de septiembre de 2015 • 17:55
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LA NACION
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A BORDO DEL VUELO PAPAL.- Como siempre durante los viajes internacionales, poco después de que el vuelo AZ 4001 de Alitalia despegó desde Santiago de Cuba con destino a Washington, el Papa se trasladó a la parte trasera del avión y se quedó treinta minutos. Respondió a siete preguntas, la mayoría centradas en por qué no recibió a disidentes cubanos y por qué tuvo un discurso percibido por ellos como demasiado "soft" con el régimen comunista de la isla.

Francisco respondió en forma diplomática, sin profundizar ninguna de esas cuestiones. Explicó que no recibió a disidentes porque no estaba previsto que tuviera audiencias privadas durante la etapa cubana. Incluso reveló que le negó audiencia a "un jefe de Estado" que le había pedido un encuentro, probablemente la presidenta Cristina Kirchner. "Estaba bien claro que yo no iba a dar audiencias. Porque se pidieron audiencias de otros sectores, incluso de algún jefe de Estado. Y no, yo estoy en una visita, en un país, y no estaba previsto ninguna audiencia con los disidentes, ni con otros", aseguró. Y dijo que desconocía que hubiera habido detenciones de disidentes fuera de la nunciatura cuando estuvo en La Habana.

Pese a que evitó explayarse sobre estos temas de altísima sensibilidad y delicados, aseguró que "la Iglesia aquí en Cuba está comprometida en trabajar en los indultos y seguirá trabajando". Por otro lado, si bien recordó que es tradición de la Iglesia condenar todo tipo de "bloqueo", adelantó que no tocará puntualmente la cuestión del embargo norteamericano a Cuba cuando el jueves pronunciará un esperadísimo discurso ante el Congreso, en Washington, sino que aludirá al tema en forma más amplia.

Pese a una gira de lo más exigente, el calor tropical y el cansancio acumulado en sus tres días de maratón en Cuba, como en otras oportunidades, sorprendió por su buena forma y buen humor. Tanto es así que, ante una pregunta sobre qué pensaba de esos titulares que lo acusan de ser "no católico", contó, entre risas, la anécdota de una señora muy católica que le contó a un cardenal amigo que pensaba que "el papa Francisco es el anti-Papa porque no usa los zapatos rojos". Al respecto, aseguró que "creo que nunca dije una cosa que no fuera en la doctrina social de la Iglesia".

A continuación, la transcripción de la conferencia de prensa a 10.000 metros de altura:

-Su Santidad, ha sido un honor y un placer acompañarlo en este viaje, además de una inmensa alegría. Mi pregunta es un poco previsible. Me gustaría saber su criterio sobre el bloqueo de los Estados Unidos a Cuba y si hablará de ello ante el Congreso de los Estados Unidos.

-El problema del bloqueo es parte de la negociación. Es público esto. Ambos presidentes han hablado de esto. Es una cosa pública que va en camino de las buenas relaciones que se van buscando. Mi deseo es que se llegue a buen término, que se llegue a un acuerdo que satisfaga a las partes. Respecto a la postura de la Santa Sede con respecto a los bloqueos, papas anteriores han hablado de eso. No solo de éste, de otros casos de bloqueo. Hay doctrina social de la Iglesia al respecto, yo me refiero a eso. Es bien precisa.

Con respecto al Congreso de EE.UU., el discurso ya lo tengo hecho, así que no puedo decirlo. Estoy pensando lo que voy a decir. Pero no específicamente de ese tema, sino más bien en general de los acuerdos binacionales o multinacionales como signos de progreso en la convivencia. Va por ese lado. El tema es concreto. Estoy haciendo memoria y no quiero decir macanas. Pero el tema en concreto no está mencionado.

-Durante su viaje, 50 disidentes fueron arrestados fuera de la nunciatura cuando ellos buscaban tener un encuentro con usted. En primer lugar: ¿a usted le gustaría tener un encuentro con los disidentes? Y, si usted tuviera su encuentro, ¿qué les diría?

-No tengo noticia de que haya sucedido eso, no tengo ninguna noticia. Y no puedo decir sí, no; no sé, directamente no sé. Y sus dos preguntas son futuribles. ¿Me gustaría? ¿Qué sucedería? A mí me gusta encontrarme con toda la gente. Considero que, primero, toda persona es hija de Dios y tiene derecho. Y, segundo, siempre el trato con otra persona enriquece. O sea, que el futurible lo respondo así. Me gustaría encontrar con todo eso. Si usted quiere que le diga algo más, le puedo decir algo en concreto. Primero, estaba bien claro que yo no iba a dar audiencias. Porque se pidieron audiencias de otros sectores, incluso de algún jefe de Estado. Y no, yo estoy en una visita, en un país, y no estaba previsto ninguna audiencia con los disidentes, ni con otros. Y segundo, de la nunciatura se hicieron llamadas telefónicas a algunas personas que están en ese grupo de disidentes y se les comunicó que yo con gusto cuando llegara a la Catedral los saludaría. Eso sí existió, pero como ninguno se identificó como tal yo no sé si estaban o no estaban. Yo saludé a los enfermos, que estaban en sillas de ruedas, pero ninguno se identificó como disidentes. Y... ay hija, no sé qué le diría, les desearía cosas buenas como a todo el mundo, pero lo que uno dice le viene en el momento. Pero mereces el premio Nobel a los futuribles.

-Durante los años que ha estado en el poder Fidel Castro la Iglesia ha sufrido mucho. ¿Usted en su encuentro con Fidel tuvo la percepción de que él se ha arrepentido?

-El arrepentimiento es una cosa muy íntima. Una cosa de conciencia. Yo en el encuentro con Fidel hablé de historias de jesuitas conocidos, porque también le llevé de regalo un libro del padre Llorente, jesuita. También un CD con las conferencias del padre Llorente, además había preparado dos libros del padre Pronzatto, que seguramente él apreciará. Hablamos de estas cosas. Mucho hablamos sobre la encíclica Laudato. Si. Él está muy interesado en el tema de la ecología. El encuentro no fue tan formal sino espontáneo. Estaba también la familia presente ahí. Además mis acompañantes, mi chofer estaba ahí. Pero nosotros estuvimos un poco separados con la mujer, ellos no podían escuchar pero estaban en el mismo ambiente. Hablamos de estas cosas. Sobre la encíclica mucho, porque él está muy preocupado sobre esto. Del pasado no hablamos. Bueno, sí, del pasado, de cómo eran los jesuitas, de cómo lo hacían trabajar, de todo eso, sí.

-Santidad, sus reflexiones, también sus denuncias sobre la iniquidad del sistema económico mundial, el riesgo de autodestrucción del planeta, son también denuncias incómodas en el sentido de que tocan también intereses fuertes, el tráfico de armas, etcétera. En víspera de este viaje, surgieron consideraciones bastante extrañas, y también medios bastante importantes del mundo las retomaron y sectores de la sociedad norteamericana que llegaron a preguntarse también si el Papa es católico. Ya había habido discusiones de los que hablaban del Papa comunista, ahora hasta están los que hablan del papa que no es católico. Ante estas consideraciones, ¿usted qué piensa?

-Un cardenal amigo me contó que fue a lo de él una señora muy preocupada, muy católica, un poco rígida, pero buena católica. Y le preguntó si era verdad que en la biblia se hablaba de un anticristo y él le explicó. Y también en el Apocalipsis ¿no? Y después, si era verdad que se hablaba de un anti-papa, que el anti-cristo, el anti-papa. ¿Pero por qué me hace esta pregunta? Preguntó el cardenal. Porque yo estoy segura de que el papa Francisco es el antipapa. ¿Y por qué pregunta esto, por qué tiene esta idea? Y, porque no usa los zapatos rojos, así, histórico. Los motivos, de pensar si uno es comunista, no es comunista. Yo estoy seguro de que no he dicho una cosa más que no hubiera estado en la doctrina social de la Iglesia. En el otro vuelo una colega me dijo que yo le había tendido la mano a los movimientos populares y me preguntó '¿pero la Iglesia lo va a seguir? Yo le dije 'soy yo el que sigo a la Iglesia'. Y en esto me parece que no me equivoco. Creo que nunca dije una cosa que no fuera en la doctrina social de la Iglesia. Las cosas se pueden explicar, quizás una explicación ha dado una impresión de ser un poquitito más de izquierda, pero sería una error de explicación. No, mi doctrina sobre todo esto, sobre la Laudato Si, sobre el imperialismo económico, todo esto, es la de la doctrina social de la Iglesia. Y si es necesario que yo recite el credo, estoy dispuesto a hacerlo, eh?

-En el último viaje a América Latina ha criticado duramente el sistema capitalista liberal. En Cuba, parece que sus críticas del sistema comunista no eran muy severas, sino "soft". ¿Por qué estas diferencias?

-En los discursos que he hecho en Cuba, siempre he puesto el acento en la doctrina social de la Iglesia. Pero las cosas que se deben corregir las he dicho claramente, no perfumadamente, soft. Pero también la primera parte de su pregunta: más que lo que yo he escrito -y duramente- en la encíclica, también en la Evangelii Gaudium sobre el capitalismo salvaje, liberal- no lo he dicho. Todo está escrito allí. Yo no recuerdo haber dicho nada más que eso. Si usted se acuerda, hágamelo recordar. He dicho lo que he escrito (y que es bastante, es bastante).

Y después. Sí, casi lo mismo que le he dicho a su colega. Todo esto es la doctrina. Pero aquí, en Cuba, y esto a lo mejor aclara un poco lo que me pregunta, ha sido un viaje muy pastoral con la comunidad católica, con los cristianos; también con las personas de buena voluntad. Y por eso mis intervenciones eran homilías o. también con los jóvenes, que eran creyentes y no creyentes, y entre los creyentes había distintas religiones. ha sido un discurso de esperanza, de animar el diálogo entre ellos, de ir juntos, buscar las cosas que unen, no las que nos dividen, hacer puentes. Era un lenguaje más pastoral. En cambio, en la encíclica se debían tratar cosas más técnicas, y también estas que usted ha mencionado. Pero si usted se acuerda de alguna cosa fuerte que he dicho en el otro viaje, dígamela, porque no me acuerdo.

-La pregunta tiene que ver con la disidencia en dos aspectos: ¿Por qué decidió no recibirlos? Después hubo un detenido que se acercó a usted, que fue llevado preso. La pregunta es ¿va a haber un rol de la Iglesia católica en buscar la apertura de las libertades políticas visto el rol que ha jugado en el restablecimiento también en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos? Este tema de las libertades que es un problema para los que piensan distinto en Cuba, ¿será un rol que la Santa Sede piensa para la Iglesia católica en Cuba?

-Primero el "los". No recibir "los". No, no recibí ninguna audiencia privada. Eso es para todos y hubo una de un jefe de Estado, se le dijo que no y que no tenía nada que ver con los disidentes. El trato con los disidentes fue el que expliqué. La Iglesia acá, la Iglesia en Cuba hizo un manojo de listas de indultos, fueron indultados dos mil 200 o por ahí, la cifra me la dijo el presidente de la conferencia episcopal.

-Lombardi: Fueron más de tres mil.

-Fueron más de tres (mil), y aún existen casos en estudio. La Iglesia aquí en Cuba está comprometida en trabajar en los indultos. Por ejemplo alguno me dijo: "Sería lindo que se termine con la cadena perpetua". Hablando claramente, la prisión perpetua es casi una pena de muerte escondida, esto lo dije públicamente en un discurso a los juristas, es como estar ahí muriendo todos los días, sin la esperanza de la liberación. Pero es una hipótesis,. Otra hipótesis es que se hagan indultos generales de uno o dos años, pero la Iglesia está trabajando y ha trabajado. No digo que estos más de tres mil hayan sido tomados de las listas de la Iglesia. No. La Iglesia hizo listas, no se cuántas, ha pedido indultos y continuará a hacerlo.

-¿Cuba tiene un padecimiento, Santo Padre, tiene un mal, ya que fue visitada tres veces en 20 años por un Pontífice?

-No, no. Primero fue San Juan Pablo II, histórica primera visita, que era normal, el visitó todos los países, incluso países agresivos contra la Iglesia, pero no habría eso. La segunda fue la del papa Benedicto, también. Estaría dentro de lo normal. Y la mía fue un poco casual porque yo pensaba entrar en los Estados Unidos por México al principio, la primera idea, Ciudad Juárez, el límite, ¿no? Pero ir a México sin ir a la guadalupana...hubiera sido una bofetada, pero eso pasó, fue una cosa que pasó.

Entonces se fue dando esto que se dio, y el 17 de diciembre pasado se anunció lo que estaba más o menos reservado, un proceso de casi un año, entonces dije, no, voy a entrar a Estados Unidos por Cuba, y la elegí por este motivo, pero no porque tenga un mal especial que no tengan otros países. Ni interpretaría las tres visitas... Más aún, hay algunos países que los dos papas anteriores han visitado, incluso yo mismo. Brasil por ejemplo, y más aún, Juan Pablo II la visitó tres o cuatro veces Brasil, no había un mal especial. Estoy contento de haber encontrado al pueblo cubano, a las comunidades cristianas cubanas, hoy el encuentro con las familias fue muy lindo, fue muy hermoso. Perdón que me ha venido el español, las preguntas eran en español, espero que las hayan entendido. Se lo agradezco mucho.

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