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Blatter no tiene respiro: rebelión de auspiciantes

Inusual paso de Coca-Cola, McDonald's, VISA y Budweiser, que exigieron la renuncia del presidente de un ente cada vez más anárquico

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LA NACION
Viernes 02 de octubre de 2015 • 17:10
Blatter recibió un duro golpe de las empresas
Blatter recibió un duro golpe de las empresas. Foto: FIFA
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Joseph Blatter se bebió ayer la Coca-Cola más amarga de su vida: si la semana anterior el sacudón le llegó a través de la justicia suiza, el golpe esta vez lo dieron cuatro poderosas empresas patrocinadoras.

Coca-Cola, McDonald’s, Budweiser y VISA coordinaron comunicados sucesivos, todos exigiendo la renuncia "inmediata" del presidente de la FIFA ante el "daño" que genera a la "reputación" de la entidad.

Pese a que Richard Cullen, abogado del suizo, rechazó "de manera respetuosa" la exigencia, con cada semana que pasa Blatter está más acorralado. Greg Dyke, presidente de la Federación Inglesa de Fútbol (FA), lo resumió con crudeza en diálogo con "The Guardian": "No importa lo que diga Blatter. Si la gente que financia la FIFA quiere un cambio, habrá un cambio".

En otro contexto, la frase de Dyke sería entre peligrosa e inadmisible: una organización que se precie de tal no debería ser dirigida por sus patrocinadores. Pero en la hoy anárquica FIFA, el poder parece dirigirse hacia el más viejo de los jefes: el dinero. El ente rector del fútbol mundial recauda US$ 5700 millones cada cuatro años. De esa cifra, US$ 1620 millones corresponden al aporte de los patrocinadores. Si las gaseosas, las cervezas y las tarjetas de crédito se rebelan, la FIFA tiene un problema serio. Uno muy serio.

La escalada en contra del poder de Blatter en la FIFA se inició con la espectacular intervención de la justicia estadounidense a fines de mayo y tuvo un hito la semana pasada con la imputación penal al presidente por parte de la justicia suiza. La pelota vuelve ahora a los Estados Unidos, que no habrá ganado ningún Mundial, pero influye mucho en la FIFA gracias a los millones que aportan los patrocinadores y la televisión, muda por ahora, pero quizá no por mucho tiempo más.

Así, la recta final de los 40 años de Blatter en la FIFA se está convirtiendo en una película de terror. El suizo, de 79 años, ya casi no habla ni viaja, sus dos principales pasatiempos. La posibilidad de terminar en la cárcel es cierta, por lo que poco consuelo puede tener en las desventuras de Michel Platini, su gran enemigo de los últimos años. Ambos presidentes debían encontrarse ayer en Nyon, sede de la UEFA, pero ese encuentro había sido programado en momentos mejores. Blatter no tiene ganas de ver al francés, y Platini tampoco de conversar con el suizo. El limbo legal en el que se encuentra ahora –"entre testigo y acusado"– abre profundas dudas acerca de la viabilidad de su candidatura a la presidencia de la FIFA.

En el mejor de los casos, Platini podrá aclarar por qué cobró dos millones de francos suizos recién nueve años después de haber concluido un trabajo que le encargó Blatter y apenas tres meses antes de la reelección en 2011 del suizo, candidatura que el francés avaló.

Pero podría ser tarde, porque el plazo para presentar las candidaturas presidenciales en la FIFA vence el 26 de octubre. Platini se convertiría en un candidato devaluado y sin sustituto si tras esa fecha su situación ante la Justicia se complica.

Y eso es perfectamente posible. Las computadoras confiscadas en la FIFA están siendo examinadas, y la justicia suiza no descarta allanar también la sede de la UEFA. Faltan menos de cinco meses para las elecciones del 26 de febrero en Zurich. Hoy, una eternidad.

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