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Transgéneros: a pesar de la ley, aún son una población relegada

Anteayer, apareció asesinada la activista trans Diana Sacayán, una de las impulsoras de la norma, que para los especialistas representó un avance, pero no logró resolver la problemática del colectivo

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PARA LA NACION
Jueves 15 de octubre de 2015
En 2012, Diana Sacayán recibió su nuevo DNI de la mano de Cristina Kirchner
En 2012, Diana Sacayán recibió su nuevo DNI de la mano de Cristina Kirchner.

LA PLATA.- "A los 13 años, cuando fuiste expulsada de tu casa, sos una niña travesti tirada a una ruta del conurbano. ¿Tuviste derecho a decidir?", se preguntaba hace un par de semanas ante LA NACION Diana Sacayán. La activista trans anteayer fue encontrada asesinada en su departamento de Flores.

Ella fue una de las impulsoras de la ley de identidad de género, sancionada hace poco más de tres años, que, si bien para los especialistas fue un avance, está lejos de ser la solución para los problemas que sufre el colectivo: discriminación, prostitución, un promedio de vida de 33 años y asesinatos.

A partir de la sanción de la ley, el 9 de mayo de 2012, todas las personas que lo deseen pueden "solicitar la rectificación registral del sexo, y el cambio de nombre de pila e imagen, cuando no coincidan con su identidad de género autopercibida". Desde entonces, 1250 bonaerenses cambiaron su sexo y género en el DNI. En todo el país, la cifra alcanzó los 4775, según la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales (Falgbt). Sacayán, por ejemplo, fue una de las primeras trans en hacerlo. De hecho, fue la propia Cristina Fernández de Kirchner quien le entregó el nuevo documento. Ayer, la Presidenta, en un acto, pidió que se esclareciera el crimen de la activista.

"Es una ley bisagra que nos invita a resarcir el daño que históricamente el Estado ha hecho contra nuestro colectivo: ir generando el contexto para que podamos tener acceso a los derechos, como todo el mundo", precisaba Sacayán.

Sin embargo, la mayoría de las travestis en el país sigue viviendo en situación de prostitución. "Gran parte de estas personas están en situación del vulnerabilidad social", indica Esteban Paulón, presidente de la Falgbt. Eso intuye Carola, que ejerce la prostitución: "Yo me subo a un auto con un hombre y no sé si voy a volver viva". Las estadísticas le dan la razón. Según un estudio de la Asociación de Lucha por la Identidad Travesti y Transexual (Alitt), siete de cada diez chicas del colectivo vio morir a una amiga travesti en los últimos cinco años. El informe agrega que la Argentina es el país donde más temprano las personas trans asumen su identidad de género: a los 13 años.

Claudia Vásquez Haro es profesora universitaria
Claudia Vásquez Haro es profesora universitaria. Foto: LA NACION / Santiago Hafford

"Las instituciones policiales, sobre todo en la provincia, siguen siendo altamente abusivas, violentas, nos siguen poniendo en el rubro de la peligrosidad. Las religiosas nos siguen viendo como el pecado encarnado y la Justicia mira para otro lado", alega Lohana Berkins, directora de la Oficina de Identidad de Género y Diversidad Sexual.

¿Por qué aún se las concibe como una población peligrosa, a pesar de que hay una ley que las ampara? El filósofo Santiago Kovadloff ensaya una respuesta: "Las nuevas corporalidades jaquean un concepto de la identidad que tiene un arraigo milenario. En esa misma medida, constituyen un cuestionamiento ontológico. Es decir que afecta la comprensión del ser anatómico que se ha tenido hasta hace muy poco tiempo y aún hoy tiene vigencia".

Monseñor Alberto Bochatey, obispo auxiliar de La Plata y especialista en Bioética, nunca entendió y no le consta que las personas transexuales no consigan trabajo y tengan que prostituirse. "Quizá porque la forma que tienen de expresar su sexualidad es muy manifiesta, se visten exageradamente y hay excesivos colores y pinturas", dice.

De acuerdo con el informe de Alitt, la expectativa de vida promedio de una persona trans es de 33 años, y las principales causas de muerte son el VIH/sida, los efectos de la aplicación de silicona industrial y los asesinatos.

Kristina Eva, de 47 años, da clases de Historia en el Instituto Monseñor Terrero. Cuando en el terciario se enteraron de que Alejandro ahora era Kristina, nadie le dijo nada, pero cuando se fue de una capacitación docente empezó una discusión: algunos no estaban de acuerdo con que siguiera dando clases. Tener el documento, dice, fue esencial para que no la despidieran.

Anahí Farji, magíster en Investigación en Ciencias Sociales por la UBA, explica que en los años 70 y 80, los pedidos para acceder a los cambios de identidad y a las intervenciones quirúrgicas eran negados por aberración moral o enfermedad mental. A fines de los 90, se incorporó el transexualismo como categoría médica en el DSM III, un manual de enfermedades psiquiátricas. Así, los jueces lo empezaron a entender como una patología y autorizaron algunos cambios, sólo mediando un análisis médico. La ley de identidad de género, además, abrió el debate en otros países: "En Malta, Colombia, Chile, Dinamarca y México han aprobado leyes siguiendo el modelo argentino", analiza Emiliano Litardo, corredactor de la norma. "Somos noticia por lo exótico, por la extrañeza", admite Claudia Vásquez Haro, la primera inmigrante en lograr que se reconociera su identidad antes de la ley.

Cristina habló sobre el crimen

"Pido la colaboración de las fuerzas de seguridad nacional y de la metropolitana para esclarecer el terrible crimen de Diana [Sacayán]", dijo ayer Cristina Kirchner en la inauguración de una planta de una empresa de cosméticos. Además, llamó a las mujeres a luchar contra la violencia de género.

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