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Corro x 2, la Maratón Arnet de Buenos Aires según Pablo Pochettino

Un corredor amateur cambió su objetivo personal en los 42K de la Ciudad y decidió correr para con Mauricio Roldán para compartir la experiencia creada por la Fundación Bacigalupo

Pablo Pochettino y Mauricio Roldán, unidos por Corre x 2
Pablo Pochettino y Mauricio Roldán, unidos por Corre x 2.
Jueves 15 de octubre de 2015 • 19:15
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Este año, como los últimos seis, tenía previsto correr la Maratón de Buenos Aires.

A mediados de septiembre, veo una publicación de la Fundación Baccigalupo en Facebook, donde mencionaba que ya podías anotarte para participar en el Corro x 2. La iniciativa llamó mi atención.

La Fundación tiene como finalidad integrar a personas con discapacidad intelectual a través de actividades deportivas. Y Corro x 2 es una iniciativa que consiste en correr junto a un alumno/a de la Fundación los 100 metros finales de la maratón, con la idea de hacerlo en equipo. Entonces, el corredor corre 42.095 metros y los 100 finales, de la mano de su compañero para completar la distancia de 42,195 km oficiales que tiene la prueba.

Al momento que leo esto, yo no me estaba sintiendo muy confiado como para mejorar mi mejor tiempo de Maratón (3h37m). O sí. No lo sé. Sólo sé que sentí un llamado interno para correr de otra manera. Unos minutos después, con la decisión casi tomEntonces pensé que todo tenía una razón de ser y cambie mi objetivo de querer bajar mi tiempo a correr en equipo y ayudar.

La finalidad de Corro x 2 es que este equipo del cual era parte junto a Mauricio Roldán sea patrocinado. Es decir, que la gente contribuya con dinero que la Fundación necesita para mantener todas las escuelas que tiene en el país y sumar más alumnos a integrarse a través del deporte.

la llegada, tan soñada, tan pensada por Pablo junto a Mauricio
la llegada, tan soñada, tan pensada por Pablo junto a Mauricio. Foto: Adriana Krawiec

Acá comenzó mi maratón, mi ansiedad. la búsqueda de estos patrocinadores. La mayor preocupación era no conseguir demasiado apoyo. Entonces, tenía que correr otra carrera. Una distinta. Una nueva. Al menos, para mí. Usé las redes sociales, grupos de WhatsApp, lo que sea. Cada vez que alguien me preguntaba si corría la maratón, lo primero que decía era que la Corría x 2.

Veía como en mi Facebook, Twitter o Instagram, mucha gente le daba Me gusta, ¡¡¡pero no había noticias de los sponsors!!! Por suerte la ayuda no tardó en llegar, la solidaridad está siempre y cerca. Una parte del objetivo estaba cumplido, ahora sólo faltaba correr los 42K y encontrarme con Mauri.

El día de la carrera, no podía estar mejor. Fresco y nublado. Ideal para mí. El objetivo era llegar por debajo de las 3h40m o por ahí. Eso implicaba un ritmo medio de 5m12s el km, cosa que fui tratando de hacer. Por momentos la gente me llevaba y veía que iba a 5m05s o 5m el km pero enseguida pensaba: "Más despacio para llegar más rápido". Ultimamente salgo a 5m el km, y lo mantengo hasta el 30 o 32 y luego me pasa la aplanadora por encima y termino caminando cuando me hidrato o corriendo despacio, muy despacio.

En el km 16, noté ese agotamiento en las piernas que venía sintiendo semanas atrás y comencé a preocuparme.. y luego en el 28, en la zona de Puerto Madero, se precipitó una puntada en el vaso. Esa misma que te daba cuando hacías el maldito test de Cooper en la escuela. La puntada se derramó a todo el abdomen. Era una contractura. no podía respirar bien, y mi cabeza pedía a gritos caminar pero no podía hacer esperar a "mi compañero". No quería que eso pase y terminó siendo mi motor, mi tracción. cada vez que aparecía la puntada, decía a modo de mantra: "Mauri allá voy... Mauri allá voy".

En el Km 36, me aparece de atrás la liebre del 5m15s con un grupo reducido de corredores. Este pacer no paraba de hablar, arengar, saludar gente, un fenómeno. Te invitaba a "subirte" como si no hiciera falta que sigas corriendo.. Y pensé: "Aprovechá esto o se te va el tren". Y así fue, nos llevó a todos. iba juntando zombies. Algunos se la bancaron, otros al menos por un tramo, pero a mí me llevó hacia adelante.

Llegando al km 42, busqué los globos que había puesto la Fundación sobre la mano derecha. Ahí ellos te ven llegar con el distintivo de la Fundación, y avisan por handie para que preparen al alumno para que cuando uno pase nadie se detenga. Y así ocurrió, pasé al lado del 1° puesto y grité lo más fuerte que pude: "Mauricio Roldánnnnn" (con la n bien larga y de forma continua). Eso sí, no sé si se escuchó porque a esa altura de la carrera, el aire no sobraba. Pero me escucharon y me hicieron señas con el dedo pulgar. Un ok para que entendiera que estaba todo listo. Mauri me esperaba.

Un abrazo que lo dice todo
Un abrazo que lo dice todo. Foto: Adriana Krawiec

Luego de los globos, escucho gritos con mi nombre y cuando levanto la vista estaba mi familia, mi esposa Mariana y mis hijos Tomás y Francisco (mis hijos nunca fueron a verme llegar a una maratón). Recuerdo sus caras y aún me emociono.. Podía ver en sus rostros la misma emoción y felicidad que tenía yo. Muy fuerte.

Unos metros más adelante me encuentro con él, con Mauri y un profesor de la Fundación que acompaña para que todo salga bien. Recuerdo que cuando nos vimos estaba serio, pero inmediatamente me sonrió. podía ver que tenía ganas de salir a correr.

Yo entrené muchas madrugadas pensando en ese instante, cuando hacía mucho frío, o no había ganas de salir era esa necesaria patada en el culo que a veces precisas para salir. Siempre imaginé ese momento y en muchísimas situaciones diferentes (mientras entrenaba, manejaba, mientras alguien me hablaba de algún tema que no me interesaba, cuando buscaba el sueño a la noche.). En sí, se había transformado en una obsesión o algo parecido producto de mi imaginación, no lo se. pero ahí estaba con Mauri, corriendo hacia el arco de llegada.

Corrimos de la mano. Mauri miraba para todos lados, su profe le pedía que mirara para adelante y él le hacía caso. yo lo miraba a él y al arco. todo el camino hice eso. no podía creer que estaba ocurriendo lo que tanto imaginé y desee.

El grito era uno solo y estaba destinado a él: "¡Vamos Mauri!". Y él me miraba y luego se reía. Pasan los días y lo recuerdo en cámara lenta. llegando al arco, de nuevo vuelvo a escuchar mi nombre, con gritos desaforados: "¡¡¡Pabloo!!! ¡¡¡Pabloo!!! ¡¡¡Pabloooo!!!". Era mi hermana Vero, que fue a verme también. Cuánta emoción. vuelvo a emocionarme.

A mi amigo Fito no lo vi, pero mirando las fotos que me sacó fue protagonista de todo esto. ¡¡¡Gracias Fito!!! Vos sabés por qué tenés tanto que ver.

Finalmente llegamos, pisamos la alfombra azul, lo abracé fuerte y le agradecí por haberme acompañado. y nos separamos. Alguien se me acercó con una cámara y me preguntó algo.. que sentía o cómo estaba. No recuerdo qué dije, o si pude decir algo. estaba colmado. esa es la palabra, colmado.

Caminé unos metros, la vi a mi hermana, me acerqué a la reja y me puse a llorar. hacía muchas maratones que no lloraba.

Fue la Maratón numero 11 que finalizo. Y esta fue especial. Esta experiencia hermosa, fuerte, gratificante me sirve para darme cuenta que el valor no está en la marca o la distancia que corras. El valor de la vida está en pequeñas cosas. En las más mínimas, pero enormes de gratificantes. Es un momento en que te sentís muy bien con vos mismo. Con muy poco, estás ayudando a una Fundación que hace mucho. La próxima Maratón, yo la vuelvo a correr. Pero la Corro x 2.

Pablo Pochettino.

Información de la Fundación Baccigalupo

Web: http://fundacionbaccigalupo.org

Facebook: https://www.facebook.com/baccigalupo.fundacion

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