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Made in Argentina: desde un lavarropas a pedal hasta un corazón artificial

En el concurso Innovar 2015 se presentaron 1300 proyectos; el gran premio fue para una vacuna contra un mal bovino

Lunes 19 de octubre de 2015
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LA NACION
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El stand de la vacuna premiada
El stand de la vacuna premiada. Foto: Santiago Filipuzzi

Hamburguesas que se cocinan en su envase, aviones no tripulados, impresoras 3D, fitoesteroles (moléculas que ayudan a eliminar el colesterol) de alta pureza obtenidos a partir de residuos de la producción de biodiésel, aireadores de estanques piscícolas, dispositivos para ayudar a trasladar a personas con discapacidades motrices...

La creatividad y la diversidad desplegadas por los tecnólogos de estas latitudes no reconocen límites. Trescientas de sus creaciones, que van desde la biotecnología de frontera hasta diseños que resuelven problemas cotidianos, pudieron verse en la 11» edición del Concurso Innovar, organizado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología, que se exhibió hasta ayer en el predio de Tecnópolis.

"Estamos muy contentos porque año tras año va mejorando la calidad de los proyectos -comenta Vera Brudny, coordinadora del Programa Nacional de Popularización de la Ciencia y la Innovación-. Este año llegaron 1300 y seleccionamos 300, todos de muy buena calidad. Es un orgullo."

El gran premio, dotado de 140.000 pesos, fue para Andrés Wigdorovitz, Demián Bellido, Andrea Pécora, María Marta Vena y María José dus Santos, por el desarrollo de la vacuna Vedevax, la primera inmunización recombinante para prevenir la diarrea viral bovina. "Es un problema que sufren el 70% de los animales, que causa importantes pérdidas económicas y sobre el que las vacunas actuales, a virus inactivado, no logran generar respuestas inmunes efectivas y duraderas -explica Wigdorovitz, investigador del Conicet y del INTA-. Nosotros hicimos una vacuna bastante original, de la que se podría decir que produce una «atracción fatal»: le pegamos a una proteína del virus un anticuerpo que busca las proteínas presentadoras de antígeno [que inician la respuesta inmune]."

Los desarrollos estimularon la curiosidad del público
Los desarrollos estimularon la curiosidad del público. Foto: Santiago Filipuzzi

Este proyecto, que lleva más de diez años de desarrollo, es una amplia colaboración público-privada en la que intervinieron el Instituto de Virología del INTA Castelar, Vetanco SA, IncuInta Argentina y Algenex España, ya fue aprobado por Senasa y es la primera vacuna recombinante a subunidad para bovinos que hay en el mundo.

"Es un caso de plataforma tecnológica con desarrollo completo -dice Wigdorovitz-. Con esto demostramos que aquí también podemos hacer el camino completo."

Entre los 45 proyectos, que se distribuyeron 1.000.000 de pesos en premios, distinguidos "por su potencial innovador y grado de originalidad", figura un avión autónomo que, por su envergadura de 6,50 m, es único en su tipo en el país. Según sus diseñadores, entre los que figura Romina D'Orso, tiene ocho horas de autonomía en vuelo, una capacidad de carga útil de 40 kg y podría llegar, con ciertas modificaciones, a alturas de 7000 m, lo que lo habilitaría para realizar mediciones meteorológicas, control fronterizo, de parques nacionales en caso de incendios, de rutas y de tuberías.

Una de las más singulares propuestas premiadas fue un lavarropas ecológico "a pedal": ¡permite lavar, hacer actividad física y hasta leer un libro, todo al mismo tiempo! Desarrollado por Natali Merdjimekjian, Ornella Casoy, María Eugenia Mendoza, Ignacio Hage y Gastón Parpaglioni, estudiantes o egresados de la carrera de Diseño Industrial de la Facultad de Diseño y Urbanismo de la UBA, "está pensado como una opción para usuarios que no tienen acceso a la energía eléctrica o están en situación de emergencia -cuenta Merdjimekjian-. Funciona gracias a la transmisión de la energía muscular, igual que cuando se anda en bicicleta. Tiene una paleta sostenida por una caja reductora. Al pedalear, la caja reductora tiene un movimiento oscilante y la paleta gira 180 grados." Y enseguida agrega: "Además, tiene un timer con diferentes opciones: seda, algodón, nylon. Lava perfecto. Y hasta se puede centrifugar".

Para Brudny,"al exhibirla, este concurso impulsa la innovación, porque promueve interacciones entre los expositores y los visitantes, y también con empresas que ven proyectos similares a aquellos en los que están trabajando. Se crea una «movida». Hay una comunidad que espera este concurso".

Y coincide Wigdorovitz: "Hubo muchas generaciones que no vivieron la innovación, pero ahora va a cambiar, está cambiando. Se puede hacer buena ciencia básica, publicar papers y trabajar en la empresa".

Un hospital innovador

El primer premio en Equipamiento médico fue para la Unidad de Asistencia Mecánica Ventricular desarrollada por investigadores del hospital Garrahan, de la Facultad de Ingeniería de la UBA y del INTA. "En 2006, cuando el Gobierno nos donó el Berlin Heart, importado de Alemania -cuenta el doctor Horacio Vogelfang, jefe de Trasplante Cardíaco del Garrahan-, el presidente nos preguntó qué haría falta para fabricar algo así. Nos pusimos a trabajar. Parecía difícil, hasta que empezó a funcionar y se fue dando." Hoy, tienen un prototipo testeado y piensan que podría fabricarse en el país y hasta exportarse.

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