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¿Por qué al PJ le cuestan las internas?

Martes 27 de octubre de 2015 • 14:59
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PARA LA NACION
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No sólo le cuestan. También las paga. Con derrotas electorales.

El resultado electoral del domingo último llama la atención porque se daban tres condiciones necesarias y ¿suficientes? para que la Provincia de Buenos Aires se mantuviera con "los compañeros".

Primero, un poderío territorial que no pudo quebrar ningún partido o coalición electoral en los últimos 28 años; ni siquiera la Alianza. Segundo, porque el candidato presidencial, Daniel Scioli, encabezaba todas las encuestas. Tercero, porque en las PASO de agosto el FPV-PJ superó a Cambiemos y su candidata, María Eugenia Vidal, con los votos sumados de ambos precandidatos a gobernador.

¿Entonces?

Los dirigentes derrotados quedan dañados

Cuando hay internas democráticas y competitivas pareciera que, en términos históricos, el PJ no logra resolver la disputa interna de manera pacífica. Esto es, canalizar a ganadores y derrotados por el mismo andarivel hacia las elecciones generales. La competencia interna abierta pareciera dañar la estructura partidaria y recrudecer tensiones internas.

El PJ, en palabras de Juan Carlos Torre, está acostumbrado a apoyarse en el 35% histórico que siempre obtuvo desde su nacimiento. Ese "peronismo permanente" es un piso nada despreciable que le garantiza al partido escenarios favorables para cualquier competencia electoral y garantiza cimientos de gobernabilidad al edificio institucional. Porque el 65% restante del electorado que vive arriba suele ser volátil, sensible a los climas de época, y está acostumbrado a tener problemas para concentrar sus votos en partidos, candidatos y coaliciones peronistas o no peronistas -dependiendo el clima de época claro-. Pero.

Un Peronismo unido, ¿jamás será vencido?

Si el PJ no logra resolver con acuerdos de cúpula las diferencias al interior del partido, la victoria queda en manos del electorado, sobre todo en manos de ese "peronismo contingente". Basta mirar un dato. María Eugenia Vidal aumentó en más de 1 millón de votos el caudal obtenido entre las PASO y la elección general en la Provincia de Buenos Aires. Aníbal Fernández, vencedor en la interna del FPV-PJ por sobre Julián Domínguez, perdió más de 200.000 -y monedas- de los votos obtenidos por ambos precandidatos en agosto pasado.

Llamado de atención: una parte del electoral FPV-PJ se encolumnó detrás de Fernández, otra parte vayan a saber con quién se fue y el oficialismo impenetrable perdió el camino a La Plata. Un lastre.

El capital político concreto que puede ofrecer el PJ a ese 65% volátil es la garantía de gobernabilidad. Las internas no resueltas muestran fisura en la estructura, y frente a la fisura el electorado pareciera intentar otras opciones. Si existe la posibilidad de estar mal de todos modos, la elección es el cambio. No vaya a ser que se derrumbe el piso de abajo.

Los ganadores no siempre son líderes, también son arribistas

Y eso lo sienten quienes sustentan al partido en los niveles inferiores de competencia electoral. Se pueden combinar tres factores preocupantes y dañinos: 1) daño interno no reparado, 2) candidato a gobernador no querido y 3) presencia de alternativas por fuera del PJ.

El dato lo aportan los comicios municipales del domingo pasado. En el llano electoral, se presentaron una multiplicidad de candidatos a intendentes identificados como peronistas pero no necesariamente dentro del FPV-PJ. El piso, entonces, se dividió. El resultado: de los 135 municipios, Cambiemos conquistó 64 intendencias, el FPV-PJ 57 y la coalición massista (UNA) 10.

Atentos. No solo es culpa de Aníbal, de Julian o de Cristina: también es culpa de Massa. Y de Jorge Landau. Porque la reforma política aprobada hace 5 años, al instaurar las PASO nacionales y provinciales en la Provincia, redujeron los incentivos para los perdedores. Si no ganas en la interna, no competís. Y los que quieren ganar pero no reciben espacios acordes, rompen, se van, forman nuevos partidos, arman nuevas coaliciones y compiten por afuera. O simplemente se abstienen de militar, si salieron perdedores de las PASO. Algún intendente de la Provincia de Buenos Aires puede contarnos esta historia.

Y así surge Massa en la Provincia. Ir por afuera, ganar e intentar volver. Como los "renovadores" del '85/'87, como el kirchnerismo del 2005. Así se divide al "peronismo permanente". Se abre el piso. Y si los cimientos tienen fisuras, el "peronismo contingente" que vive arriba se muda buscando nuevas garantías.

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