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Un viejo hotel se renueva con meditación y menú vegetariano

En Paraná, el Bio Citi respira profundo y propone escapadas de desconexión intensiva, cocina muy natural y tiempo para conversar

Domingo 08 de noviembre de 2015
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PARA LA NACION
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"Cierren los ojos", pide Guillermo Sandler, gerente de Bio Citi Hotel, de Paraná, Entre Ríos.

"Esta es una meditación guiada, una voz los irá llevando para que lo intenten y, con la práctica, lo logren. Respiren profundamente en forma abdominal. Los pensamientos pasan, la idea es no colgarse de ninguno sino dejarlos pasar, como en una película", asegura.

La meditación sucede en un salón en el primer piso del hotel sobre mats y sillas para el piso con espaldero. Es diaria, gratuita para todos los huéspedes y también para los visitantes que deberán llevar un alimento no perecedero, que luego se donará.

La propuesta, concebida por Sandler, invita a los turistas a relajarse, meditar, practicar yoga, recibir masajes y comer sano en el restaurante Mahindra, abierto al público general.

Ana María Aboglio, abogada defensora de la ética y los derechos de los animales no humanos, vino de Buenos Aires a dar una conferencia en la Universidad Nacional de Entre Ríos. Vegana desde hace muchos años, se siente cómoda en este sitio donde puede comer tranquila. Paula de Francesco vive en Pilar y medita por primera vez: le cuesta un poco pero finalmente logra aquietar y serenar su mente. Rosarina, Griselda Roldán es médica emergentóloga y lleva varios días de desintoxicación de la mente y el cuerpo. Viene de un gran estrés: contó que parar una semana en un lugar donde los huéspedes socializan con actividades saludables fue una sabia decisión.

El público ecléctico, con ganas y tiempo para conversar, forma parte de la experiencia de pasar unos días en este lugar.

"Llegué al hotel de casualidad; en principio, iba a ser una residencia estudiantil. Vivía en Chajarí y venía cada cierto tiempo a dar cursos de respiración porque soy instructor de El arte de vivir. Me propusieron este desafío -jamás había dirigido ni trabajado en el rubro turístico- y lo acepté, también para hacer todo lo que pueda para ayudar a la gente a tomar conciencia", cuenta Sandler.

La mitad de las habitaciones del hotel no posee televisión y la comida es estrictamente vegetariana, lo que le vale la certificación como Veggie Hotel.

La historia

"El hotel nació en 1888 como hospital militar; luego, en 1915 fue el lujoso Citi Hotel, hasta 1930. Más tarde pasó a manos de los hermanos Cuesta y funcionó como restaurant", cuenta Daniel Fernández, guía de ViajeLenguaje, agencia que realiza paseos culturales por la ciudad y alrededores.

Con un confort inusitado para la época, hasta aquí llegaban los viajantes pudientes y funcionarios del ferrocarril General Urquiza, cuya bellísima estación-taller sobre el empedrado Boulevard Racedo se ve desde los ventanales del restaurante veggie.

Cuando el hotel cerró, el barrio pasó a ser la zona roja de la ciudad. En 2007 fue adquirido por los actuales dueños, que luego de realizar un parcial trabajo de restauración lo reabrieron en 2013. En la actualidad todo el quartier luce renovado.

Recorridos por la ciudad

Sobre el Boulevard Racedo se encuentra el Centro Cultural Juan L. Ortíz, en los viejos talleres ferroviarios. La calle ancha con poco tránsito permite que estacionen los buses turísticos y también los camiones de mercaderías con ofertas diarias.

El restaurante Mahindra funciona todos los días, mediodía y noche, con cocina hogareña vegetariana. Hay que esperar mucho los platos que trae Jesús con una sonrisa. Con 72 años, él también comenzó a meditar. No cocinan con latas, cebolla, ajo u hongos por "razones energéticas", afirma Guillermo.

Las 30 habitaciones con baño privado y sin teléfono son muy sencillas, en estilo hostel: para buscar lujo la ciudad cuenta con otro tipo de hoteles cuatro estrellas; la propuesta, en este caso, es otra, la de desenchufarse y conectarse con uno mismo.

Queda a seis cuadras del centro de la ciudad ondulada, de 350.000 habitantes y ritmos lentos. Conviene recorrer Paraná a pie sin dejar de prestar atención a todos los detalles porque cada rincón es parte de nuestra historia.

Jacarandás florecidos de lila bajo la lluvia de noviembre, mucho verde en parques y plazas, algún perro flaco que deambula sin dueño aparente, siestas de sol y calles finitas dan cuenta del alma pueblerina de la capital provincial.

La casa del General Urquiza es hoy la oficina de Correos en la plaza principal. La imponente Catedral de 1913, con sus vitrales traídos de Francia y sus mármoles italianos, y la fuente-bebedero de caballos frente a la estación, regalo de los ingleses, son algunas de las señales a las que hay que estar atento para no perderse la gran riqueza histórico-cultural de la ciudad.

En 1820 la Plaza Sáenz Peña funcionaba como lugar de reunión de las tropas de Pancho Ramírez. Dicen los que cuentan que el Supremo Entrerriano perdió su vida por amor a La Delfina.

Cantarle al río

Capital de la Confederación Argentina en 1874, cuando Buenos Aires funcionaba como estado separado de las provincias, su sede de gobierno se convirtió luego, paradójicamente, en la primera Escuela Normal de Argentina, creada por Sarmiento.

El río, a quien cantó el poeta de la naturaleza y el paisaje entrerriano por excelencia, Juan L. Ortiz, es una presencia constante. ("Fui al río, y lo sentía cerca de mí, enfrente de mí. (.)", escribió Juanele. De hecho, en guaraní Paraná significa "aguas grandes coronadas de plumas coloridas", como señala Daniel, el guía. A la llegada de los españoles, la zona era criadero natural de guacamayos.

Otros lugares para visitar son el Túnel Subfluvial Raúl Uranga- Carlos Sylvestre Begnis, que une las provincias de Santa Fe y Entre Ríos, mayúscula obra de ingeniería de tres kilómetros de largo construida por debajo del lecho del río por la empresa alemana Hochtief entre 1961 y 1969. Es único en su tipo en América latina. También las aldeas alemanas por la ruta provincial 11, que serpentea por campos ondulados, y las termas cercanas a la ciudad, entre otros rincones para descubrir.

Datos útiles

El hotel. Bio Citi Hotel está abierto todo el año. Habitación doble con desayuno: $ 564. Media pensión, $150 más por persona. Av. Racedo 233, Paraná, Entre Ríos. Tel. 0343-4228800. www.biociti.com

Tours. Viaje Lenguaje: paseos por la ciudad y alrededores desde $300 por persona. www.viajelenguaje.com.ar.

Más información. www.entrerios.tur.ar

www.turismoparana.gov.ar

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