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Los jueces comienzan a borrar la pesada herencia K

LA NACION
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Adrián Ventura
Viernes 20 de noviembre de 2015
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Durante su larga gestión, la presidenta Cristina Kirchner pretendió formatear la Justicia a su antojo. Sin embargo, cuando aún le faltan veinte días para dejar el cargo, los tribunales le notifican que todo su testamento será anulado.

Pero si el presidente saliente tiene un motivo para mortificarse, el entrante tendrá uno para alegrarse: en efecto, si bien el fallo que ayer dictó la Cámara Federal en lo Contencioso Administrativo puede parecer tardío e, incluso, oportunista, también le deja al próximo mandatario las manos más libres de la herencia kirchnerista en la Justicia. Y, al mismo tiempo, lo invita a convocar al Congreso nacional, posiblemente a sesiones extraordinarias.

Ciertamente, los fallos y resoluciones judiciales llegan sobre las postrimerías de la gestión presidencial, cuando el poder de la mandataria está a punto de evanescerse. Y, claro está, luego de que las reformas que ella impulsó durante años le permitieron desplegar un amplio poder de fuego sobre magistrados, empresas y ciudadanos.

Durante años, los jueces subrogantes, elegidos a dedo por el Consejo, confeccionaron fallos a medida de las necesidades de la Casa Rosada, para imponer contra viento y marea las multas del ex secretario de Comercio Guillermo Moreno a las empresas, la ley de medios audiovisuales y la nueva ley de mercado de capitales, por citar sólo algunos ejemplos.

"El Colegio de Abogados de la Ciudad inició la causa en 2006. Si los tribunales hubiesen invalidado el Consejo hace dos o tres años, se podrían haber evitado muchos sufrimientos. Pero hace dos o tres años este fallo hubiera sido imposible de conseguir", dijo ayer un importante magistrado, que sabe que sus colegas siempre tienen problemas para vencer los límites de lo políticamente posible. Y por eso el propio colegio nunca tuvo mucha esperanza en el éxito que finalmente obtuvo.

Pero lo cierto es que el castillo judicial que imaginó el kirchnerismo comienza a desmoronarse frente a los ojos de su ingeniera, y los jueces, que alguna vez se sintieron maltratados, obligan a la Presidenta a rendirse ante la evidencia de que ya no conserva poder.

En efecto:

-Hace dos semanas, la Corte Suprema declaró inconstitucional la ley de subrogancias y le puso punto final a la práctica política que compartió el kirchnerismo con el chavismo -según lo señaló el propio tribunal- de nombrar jueces suplentes a simples abogados cercanos al poder.

Obviamente, el Consejo de la Magistratura, en su actual composición con mayoría kirchnerista, tuvo tiempo suficiente para nombrar muchos jueces titulares, algunos excelentes y otros, surgidos de ternas amañadas. Esos magistrados titulares son inamovibles.

Pero, por lo menos, a partir de febrero ya no quedará ninguno de aquellos abogados que cumplen funciones de jueces suplentes. Y así el Congreso deberá dictar una nueva ley de subrogancias, posiblemente en sesiones extraordinarias que Mauricio Macri, si es presidente, convocará para realizar en enero y febrero.

-Ayer, el fallo de la Cámara Federal dinamitó el consejo que formateó Cristina Kirchner a través de una ley de 2006 y decidió que se volviera al formato que tenía el consejo en 1998 o que el Congreso sancione una nueva ley.

Ese consejo de 2006 no fue una simple pieza más en la arquitectura del poder kirchnerista. Así como Carlos Menem había cimentado parte de su poder decisorio en una Corte adicta que, con una mayoría automática, avalaba todas sus medidas de gobierno, Néstor Kirchner y Cristina Kirchner prefirieron cortar las amenazas desde sus orígenes: por eso, si bien Néstor Kirchner pudo armar su Corte, luego de los juicios políticos de 2003, él y su sucesora usaron el consejo para nombrar a jueces amigos, titulares o suplentes, y para amenazar a los jueces díscolos.

-Hace una semana, la Corte también le hizo saber a la Presidenta que los convenios secretos entre YPF y Chevron serán develados. El kirchnerismo se las ingenió para que el Congreso nunca dictara una ley de acceso a la información, que existe en casi todos los países del mundo. Pero luego del fallo Chevron aquella deuda legislativa con la transparencia vuelve a surgir.

-En estas horas, un juez federal estudia la posibilidad de declarar inválido el avance que hizo el bloque de diputados del Frente para la Victoria sobre la Auditoría General de la Nación, donde metió por la ventana a los camporistas Julián Álvarez y Juan Forlón.

A esta altura, la procuradora Alejandra Gils Carbó está oteando su horizonte judicial para adivinar si no corre un riesgo similar. Es claro que su permanencia es un obstáculo para esclarecer muchos casos de corrupción.

-A esto se suma que en 2013 la Corte Suprema declaró inconstitucionales o inaplicables las leyes de reforma judicial que había impulsado la Presidenta para doblegar a los tribunales.

-Y en ese mismo escenario, el hecho de que el ministro de la Corte Carlos Fayt, un ejemplo de independencia judicial y buen comportamiento, supiera resistir durante años el embate de Cristina para forzarlo a renunciar y se vaya del tribunal recién el 11 de diciembre.

En suma, la herencia kirchnerista en la Justicia todavía le deparará al próximo presidente varias sorpresas. Pero una parte de la Justicia comenzó a desactivar algunas bombas. Ahora será el turno del nuevo mandatario negociar en el Congreso las nuevas leyes y nombrar a los jueces necesarios para completar la Corte.

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