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Cómo fue la masacre en El Palomar, en la que Mía fue la única sobreviviente

Según los investigadores, luego de matar a Sabrina y a su hijo, el agresor se limpió la sangre en el baño y abrió las llaves de gas para hacer volar la vivienda

Viernes 20 de noviembre de 2015
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LA NACION
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Alcaraz, el único detenido, fue llevado a los Tribunales y no declaró
Alcaraz, el único detenido, fue llevado a los Tribunales y no declaró. Foto: Gentileza Diario Democracia

Luego de asesinar a Sabrina Martín de nueve puñaladas y al hijo de la joven, que tenía tres años, el homicida dejó a Mía, la otra hija de la víctima, en la habitación en la que ella dormía. Fue al baño y se limpió la sangre de las manos, de la ropa y del cuchillo que usó para cometer la masacre. Y antes de volver a la pieza donde cubrió el cuerpo de Ian, al que había matado de 22 puñaladas, pasó por la cocina y abrió las llaves de gas de las hornallas, supuestamente con la intención de provocar una explosión que borrara cualquier rastro que pudiera revelar la anterior secuencia del doble crimen y vincularlo con la matanza. Después, armó un bolso con la ropa de la niña, de seis años, la alzó y se la llevó.

Ésa habría sido la secuencia del doble asesinato ocurrido durante la madrugada del lunes en la casa situada en Marconi y Murillo, de El Palomar, según la reconstrucción realizada por los investigadores policiales y judiciales.

Ayer, Enrique Alcaraz, acusado de los asesinatos de Sabrina, de 24 años, y de Ian, se negó a declarar ante los fiscales de Morón Cecilia Cordfield, Claudio Oviedo y Patricio Pagani.

Antes de ser llevado ante los representantes del Ministerio Público, el imputado, también conocido como "el Carnicero", se entrevistó durante dos horas con su abogada. Luego de conversar con el acusado, que firma con ideogramas similares a los del alfabeto japonés, la defensora oficial de Morón Juliana Oliva le sugirió que se negara a declarar.

Mientras tanto, en El Palomar, Mía, la única sobreviviente de la masacre, pasaba con sus tíos maternos las primeras 24 horas después de haber sido rescatada en Junín, hasta donde la había llevado el imputado.

Según Noelia, tía de Mía, en declaraciones difundidas por la agencia Télam, hasta ahora la niña no habló de lo que pasó. "Por ahora no preguntó por su madre ni por su hermano. Los psicólogos nos aconsejaron que no le hiciéramos preguntas puntuales ni la presionáramos, y que dejáramos que hable con naturalidad cuando quiera, y que juegue y se divierta como cualquier chico de su edad", explicó.

Si bien Mía podría ser la principal testigo de los asesinatos de Sabrina Martín y de Ian, los responsables de la investigación indicaron que por el momento no será llevada a declarar en una cámara Gesell debido a que esa diligencia judicial la obligaría a revivir el hecho y todavía no está lista para hacerlo.

En un informe incorporado en el expediente, elaborado por los psicólogos que la contuvieron luego que fue rescatada por la policía en Junín, se determinó que la niña no presentaba síntomas de haber sido abusada y tampoco mostraba señales de haber pasado por una situación traumática ni de máximo estrés, como resultaría de haber presenciado los homicidios de su madre y de su hermano.

Otro de los motivos de los investigadores para no tomarle declaración en la cámara Gesell se funda en que Mía sólo fue víctima del delito de secuestro o sustracción de una menor, lo que quedó probado por el hecho de que el imputado la tuvo cautiva durante 57 horas.

Por eso los fiscales realizaron la descripción del hecho que le imputaron a Alcaraz sólo con las pruebas científicas y las declaraciones testimoniales que figuran en el expediente, prescindiendo de la declaración de la niña.

Además de que fue detenido cuando estaba con la hija de la víctima, la principal prueba contra el imputado es el cuchillo que tenía en su poder cuando lo detuvieron. Según el hermano de Sabrina, ese cuchillo de campo con mango de cola de peludo estaba en la casa en la que vivió hasta hace unos años. Además, describió la funda en la que se guardaba. Cuando los investigadores revisaron la escena de los homicidios hallaron la funda sin el cuchillo.

Con respecto a la secuencia de los asesinatos, los investigadores sospechan que el asesino entró en la casa entre las 0.15 y las 3 del lunes sin violentar la puerta, debido a que tenía las llaves. Se cree que las tenía porque la víctima le había dado una copia o porque sabía que Sabrina dejaba un juego en el buzón de la casa.

El análisis de los rastros de sangre que quedaron en la escena del doble homicidio hace creer que el homicida mató primero de nueve puñaladas a Sabrina, que intentó defenderse, a juzgar por las marcas que los forenses encontraron en sus manos. Después, según surge del goteo de sangre, fue a la habitación donde dormía Ian y lo mató de 22 puñaladas. Según la familia de la víctima, el único detenido habría sido el autor de la masacre.

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